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OCIO ZONE => Fan Stuff => Fan FICS => Mensaje iniciado por: Mayandra en Julio 27, 2010, 07:14:02 pm

Título: Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 27, 2010, 07:14:02 pm
Os presento una serie de relatos cortos protagonizados por chicas de distinto carácter. El primer relato se titula Madurar


Clarisse miró a su alrededor y el mundo se le vino encima; cada Navidad la misma grotesca obra de teatro interpretada por los mismo grotescos actores; un torrente de falsas palabras amables con la gente de su calle, con aquellas personas que luego cuchichearían y extenderían rumores mientras esperaban en la verdulería, dos calles más abajo.
Miró por la ventana de su pisito, la plácida noche parisina, normalmente tan solo iluminada por cuatro farolas colocadas al azar en la calle, parecía no haber llegado a existir jamás; las luces de Navidad lo llenaban todo de tanto color que las aspas del Moulin Rouge, visibles desde su ventana, pasaban desapercibidas. La imagen del emblemático edificio camuflado se le figuró grotesca y cerró los postigos de la ventana; incluso corrió las tupidas cortinas para evitar que cualquier rastro de luz penetrase en la estancia.
Se tumbó en la cama y miró al techo. Marc le dijo una vez que el Moulin Rouge era algo más que un cabaret; que si la Torre Eiffel era el corazón de París y el Arco de Triunfo los pulmones, el Moulin era el cerebro; el sine quae no de la ciudad. En su momento, Clarisse no pudo evitar reírse, ahora sólo quería llorar.
Esa Navidad le habían arrebatado las cosas más importantes para ella; como cada año, el Moulin había sido escondido por las luces navideñas, su madre apenas lograba ya recordarla en contadas ocasiones (el alzheimer le borraba la memoria a pasos agigantados), su padre se había ido a La Habana con la querida, y Julius... él formaba parte de su pasado; un pasado reciente, pero su pasado.
Habían compartido los tres meses siguientes a agosto, pero a principios de diciembre, de repente, había decidido cortar con su estrecha relación y mandarlo todo al garete. Habían vivido juntos en la buhardilla de Clarisse en Mont Maître, después de la ruptura, Clarisse no podía aguantar el chaparrón de recuerdos y se mudó cerca del Moulin Rouge. Quemó todo cuanto había pertenecido a Julius nada mas instalarse e intentó hablar con Marc esa misma tarde en el Moulin Rouge, donde él trabajaba en el backstage, para decirle que iba a quitar a Julius de su vida, que iba a cortar por lo sano esa relación, que lo amaba. Pero Marc no quiso verla.
A partir de esa tarde, tomó la rutina de pasar por el Moulin al salir del trabajo, de camino a casa, para demostrarle al chico que iba en serio, pero él seguía negándose a verla aun viendo el empeño que la muchacha ponía en ello.
Había decidido que iba a hablar con ella la tarde siguiente, ya la había hecho sufrir bastante, pensaba. Lo que él no sabía era que alguien iba a anticiparse a sus movimientos, pobre diablo...
Tumbada en la cama, a la simple luz de la lamparilla de la cómoda, comenzó a abrir la correspondencia. Sus manos comenzaron a temblar al leer la dirección desde la que le mandaban la última carta. Su abuelo la requería en Canadá para que lo cuidara. Volvió a la ventana y la abrió; las aspas del Moulin Rouge seguían ahí. Tragó saliva mientras cerraba la ventana y volvió a mirar la letra pulida de su abuelo; esa letra característica de las personas ancianas que, en su juventud, poseyeran una fuerza y seguridad aplastantes. Junto al papel había un billete de avión en primera clase para la mañana siguiente.
Se acercó al escritorio y encendió la lamparita de mesa. Pluma en mano pensó en redactar una carta explicativa para Marc, pero su cabeza sólo pudo transmitir dos mensajes: "Aborté de Julius. Me voy a Canadá."
Antes de dirigirse a la estación esa mañana, llamó al casero y le dijo que se iba, que la buhardilla alquilada ya estaba vacía. Al pasar frente al Moulin para coger el metro suspiró y llamó a la puerta. Una de las cabareteras abrió con poca ropa encima y se sorprendió al verla, no era la hora a la que estaba acostumbrada.
- ¿Vienes para lo de siempre?
- No, sólo a dejar una nota- Le dio el sobre cerrado y lacrado con una C grabada en la cera- ¿Se la darás a Marc?
La chica asintió, Clarisse sonrió dulcemente, casi con lágrimas en los ojos y se metió en el metro dejando a la muchacha en la puerta, sobre en mano y sin saber por qué la otra iba cargada de maletas.
En el avión, casi con rencor pensó: "Él me dejó cuando me quedé embarazada, no voy a seguir su juego. Por su culpa aborté a Julius y ni siquiera me reconoció el mérito de algo tan doloroso." Comenzó a llorar, dejaba atrás todo cuanto había amado, su hijo, su novio, su madre, su padre... y se iba a Canadá para cuidar de un anciano.
La joven que bajó del avión en Canadá no se parecía en nada a la que había subido en Francia. Había madurado, era mayor y más sabia.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 27, 2010, 08:41:43 pm
Muy bueno, en verdad me ha parecido una obra bastante interesante ^^

Sólo... no sé si puediese hacer la petición de darle más espacios entre párrafos, es que la lectura me cuesta un poco ^^u

tienes gran talento, es bueno leer algo así ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 27, 2010, 08:54:39 pm
Como mucho puedo hacer las letras más grandes =(
Leche Manchada

Desde niña habían dicho que era una bruja; la piel relativamente oscura, el pelo plateado por naturaleza y los ojos azules de nacimiento. Si te miraba mucho rato fijamente, parecía que podía ver en ti los secretos que con más celo guardabas; era inteligente y demasiado responsable para su edad; esto, sumado a lo anterior, le provocaba un buen manojo de problemas; siendo las burlas el peor de ellos, pero Lúa era buena, quizá demasiado, y siempre ponía la otra mejilla con una sonrisa en los labios.
Entre otras cosas, era una escritora consumada; los profesores estaban fritos de sus abstracciones, se perdía y lo peor era que en los exámenes sacaba unas notas más que decentes. Rodeada de gente, se sentía sola y caía en una espiral de filosofía profunda; estando sola, inventaba historias sobre desconocidos del metro o el autobús. Cuando paseaba, buscaba múltiples de tres en las matrículas y creaba palabras con las letras de las mismas.
Un día, ensimismada como solía ir, colisionó con la versión masculina de ella misma. El diálogo que siguió al choque podría definirse como "diálogo de besugos", al menos al principio. Muchos "disculpa", otros tantos "lo siento", un puñado de "no vigilaba por dónde iba" y la pregunta final, del todo inesperada por Lúa: "¿Puedo invitarte a un café para disculparme?".
Algún compañero la vio esa tarde de martes en el Café&Té, la sometería al día siguiente al tercer grado y la buena de Lúa se las vería y desearía para que creyeran la verdad que tan obstinadamente mantenía. Pero nada de eso importaba con una taza de leche manchada humeante delante de ella y un agradable desconocido de su misma edad, o parecida, charlando sobre temas existenciales de los que no podía charlar habitualmente por la falta de madurez general.
Iba por la tercera taza de leche manchada cuando decidió mirar la hora. En un gesto perfectamente sincronizado, ambos sacaron el móvil y miraron la hora: ya no había forma humana de llegar a tiempo a la escuela de idiomas, así que Lúa decidió no ir. Dio otro sorbo a su bebida. El chico la miró tendiéndole una servilleta.
-   Apúntame tu mail, he quedado y tengo que irme, que voy tardísimo.
Lúa aceptó la servilleta y sacó un boli de la mochila, su letra era pulida y elegante. Garabateó su dirección y el chico la leyó en voz alta. Ella asintió y rechazó el dinero que el joven le tendía para pagar las consumiciones. Dejaron las bebidas a medias, fueron a la barra y Lúa pagó. Salieron de la cafetería y él inició una carrera contrarreloj casi sin despedirse. Lúa se quedó paseando por las calles de Mérida buscando múltiples de tres en las matrículas y formando palabras con las letras de las mismas.
En clase sería sometida al tercer grado y contestaría a todo con una sonrisa encantadora en los labios hasta llegar al nombre de su acompañante. Su expresión denotaría confusión: "¿Importa cuando la persona es buena?".
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 27, 2010, 09:07:01 pm
Muy buena, insisto mucho talento el que tienes Maya-chan, espero que sigas poniendo más, que seguro se me hace hábito leerme todo lo que escribes ^^

Lo de la letra, me parece que no tiene mal tamaño, simplemente que los párrafos estan muy juntos y al menos yo pierdo la perspectiva a veces u.u
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 28, 2010, 12:27:15 pm
Sigo sin saber poner un interlineado mayor en los post, así que pondré las letras más granes para hacer más fácil la lectura. Hoy os traigo:

Los Pendientes de Laura
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Las pequeñas acciones tienen grandes consecuencias; es el llamado "Efecto Mariposa". La historia que os quiero contar no es la típica sobre cosas que acontecieron, los hechos que me dispongo a relatar son el "¿Y si hubiera...?" de cuando Laura decidió que ese día se pondría pendientes. Por llevarlos, conoció en su jefe al amor de su vida, tuvo una vida plena y fue obsequiada con cuatro hijos mellizos.
Soy el sabedor de los "¿Y si hubiera...?", tengo las respuestas a las preguntas que nadie formuló, veo en los ojos de la gente aquello que desean ocultar y aquello que les acontecerá; nada se escapa a mi saber: gustan de llamarme "Destino".
¿Y si Laura no hubiera llevado pendientes? Bien, por no encontrarlos en la mesita donde los solía dejar al acostarse, perdería el bus, el tren y el trabajo, amén de un precioso par de pendientes.
Al llegar a la calle de la empresa, hubiera clavado los frenos y hubiera dejado el claxon afónico tras esquivar a una conductora novata con una maniobra digna de alabanza... no pensaría así el policía que la multaría a diez metros escasos por conducción temeraria. Un cuarto del sueldo de ese mes se iría en la multa, la mitad en el alquiler, que el casero le hubiera subido, de su piso y con el otro cuarto tendría que comer y pagar facturas.
Tendría que aparcar a cuatro manzanas de la empresa tras dar veinte vueltas buscando un hueco, se le rompería el tacón de uno de los zapatos y ficharía con una hora de retraso.
Un virus destructivo se le metería en el ordenador del trabajo y se propagaría a lo largo y ancho de la empresa saltando de computadora en computadora destruyendo a su paso meses enteros de trabajo, los informáticos se sentirían en parte admirados por la potencia del virus y en parte fastidiados por perder todo lo que habían logrado tras mucho investigar. Las culpas recaerían sobre Laura y la pobre, tras un día de trabajos fallidos, sería despachada sin ningún tipo de fiesta de despedida... mirando el lado positivo: el finiquito le permitiría alimentarse de algo más que magdalenas con paté a final de mes, o eso hubiera pasado de llevar tan sólo uno de los pendientes...
Al llegar al coche detectaría una segunda multa por no haber sacado el ticket en el parquímetro... por suerte pagaría ambas multas ese mismo día y sólo tendría que pagar la mitad del precio de cada una.
Saliendo de la comisaría, se le rompería el tacón del otro zapato, los tiraría ambos a la basura más cercana y comenzaría a llover. Al coger el coche de nuevo estaría empapada de pies a cabeza y le daría un calambrazo al accionar la llave en el contacto. Volvería a casa para cambiarse de ropa y se encontraría con que la vecina con el Síndrome de Diógenes seguía acumulando cosas en la escalera.
Pero no te asustes, querido quienseas, no todo le hubiera ido mal... se habría comprado un montón de ropa y se hubiera metido dos quilos de helado de chocolate entre pecho y espalda... ¿Por depresión? Posiblemente, pero una cosa no quita la otra ¡No por comerlos en depresión los quilos de helado son menos!
Y ahora te pregunto: ¿Has pensado qué ponerte mañana?
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 28, 2010, 01:10:12 pm
Muy bueno, esa pregunta es muy conocida, todos alguna vez la han hecho u.u   

Bueno Maya-chan, espero poder leer la siguiente ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 29, 2010, 06:12:29 am
Andrógena


Había estado enferma una semana y media por un gripazo en plano mes de mayo y lo primero que había oído al entrar en el aula había sido "Nos jugamos un mariscada". Mara siempre había sido la más impulsiva de las dos y eso lo dejaba patente.
***
-   No te muevas, Lea, ya queda poco
-   Te hubieras podido apostar un Happy Meal... las mariscadas son caras, nena...
***
Leandra había estado postrada en cama hasta tres días antes, y cuando volvió a clase todavía moqueaba. Pelo corto, caoba y con mechas negras; casi veinte años y con una 80 de pecho. Altura media-alta y cadera poco desarrollada: era muy andrógena.
Despertaba amores entre chicos y chicas por igual; los unos veían su parte más femenina, las otras consideraban muy atractiva esa neutralidad en su físico; Mara nunca se había decantado por ninguna postura, para ella, Leandra era su amiga, lo demás se la traía al pairo.
Le explicó los detalles del plan y pudo observar en ella las cuatro fases de las malas nuevas: Ira, le chilló entre tosidos; negación, se opuso rotundamente a tomar parte en eso, resignación, "No me queda otra ¿verdad?"; y aceptación, "Puede ser divertido".
***
Ahora había llegado a la duda; ahora, cuando ya no había opción de echarse atrás, creía imposible ganar la apuesta.
-   No tengo nada claro ésto, Mara...
-   ¡Deja de quejarte!
***
El día antes de su vuelta a las clases, en la cafetería, habían estado hablando de ella y la impulsiva Mara se había apostado una mariscada en una locura ejemplar y había arrastrado a Leandra en ese juego. No se lo había comentado a Lea, pero cuanto más tiempo pasaba, más difícil veía llevarse el gato al agua; ya era demasiado tarde y la espada de Dámocles pendía sobre su cabeza.
-   Por muy masculina que sea -Había comentado Sergi-, Leandra es una mujer; nunca podría engañar a un hombre.
Mara se había jugado una mariscada a lo contrario y ahí estaba, vendándole el poco pecho que tenía a Lea para dejarla como una tabla de planchar.
La había despeinado, vestido con ropa ancha y a base de maquillaje le había endurecido las facciones... se notaba que tenía la FP de maquilladora y efectos especiales; podía decirse que Lea era ahora su obra de arte.
-   Espero que tengas dinero para esa mariscada, Mara...
-   Vamos, ¿te has visto? Si no te despelotas, pasas por hombre sin dificultades, y tu afonía complementa mi trabajo. Recuerda, Lea, te llamas Carlos... Dios, estás buenísimo, nena...
-   ¡No te pases!
-   No es broma, estás potente, si fueras un hombre me acostaría contigo... a ver, repasemos las expresiones que un hombre no diría nunca...
-   "Estoy estresado", "Te queda monísimo, gestos demasiado efusivos...
-   Vale, tienes la lección aprendida.
Salieron del cuarto del hermano de Leandra casi a hurtadillas y se hicieron a la calle. Las chicas se giraban al pasar Lea por su lado. Entraron en la discoteca y tuvo que pagar como todo chico.
-   Todo va viento en popa, Lea... ¿Bailamos?
-   Los gestos me traicionarían, voy a la barra, Sergi llegará de un momento a otro y quiero disfrutar de la victoria...
Acababa de pedir un destornillador automático* y había le dado un sorbo cuando una joven se le acercó, medio tartamudeaba y hacía gestos nerviosos con las manos.
-   Te he visto llegar con una chica y... ¿Es tu novia?
-   No, ella no ha podido venir...
-   Ah... bueno...
La chica se fue y otra la sucedió, y a ésta otra, y así hasta llegar a la veintena. Se hicieron las cinco y llevaba trece destornilladores automáticos cuando Sergi se le acercó y le palmeó la espalda.
-   Te he estado observando toda la noche, tío, y he llegado a dos conclusiones -Leandra no osó girarse- Tienes un hígado que es una destilería y las chavalas van loquitas por ti ¿Cuál es tu secreto? -Lea se giró con una sonrisa triunfal y a Sergi se le hizo un nudo en la garganta: las mariscadas son caras.
-   Ser una de ellas.

* Vodka con naranjada y un toque de granadina
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 29, 2010, 09:42:05 am
Ha estado muuy bueno, ví por ahí un fallo en la escritura pero nada que no se entienda ^^

Por cierto..... una duda, espero no te moleste, pero no es andrógina en vez de andrógena?? 

Espero el siguiente, si es que hay ^^


Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 29, 2010, 10:22:44 am
Nu, la palabra es Andró[email protected]
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 29, 2010, 10:27:09 am
Ohh!!! muy bien, lo siento u.u   y gracias por la aclaración ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Tifa! en Julio 29, 2010, 12:15:44 pm
Pues como ya sabes que me gusta tu estilo sobre eso hay poco que decir...^^
 
Citar

 el sine quae no de la ciudad.
Creo, y a lo mejor me paso de lista, q ahora me toca corregirte a mi (Ya sabes critica constructiva entre amigas, nada destructivo...^^). Supongo q te refieres a q el Mouline Rouge es una parte imprescindible de la ciudad, sino es asi olvida la correccion y perdoname, entonces en vez de "sine quae no" deberias haber escrito "sine qua non" xq es asi como se escribe la locucion latina...^^
 
Lo de los parrafos a lo mejor lo puedes solucionar simplemente con separarlos mas, es decir, en vez de bajar a la siguiente linea dandole una vez a Enter, dale 2 veces y bajas 2 lineas, asiq no estaran tan juntos (cono en el ultimo relato, por cierto, es el q mas me ha gustao) y a lo mejor al pequeño no se le amontonan las letras...u.u
 
Espero mas cositas para leer por tu parte...besoooo
 
 
 
 
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 29, 2010, 04:34:20 pm
Asias, jefa, ara lo corrijo en el original!
Lo del doble interlineado es difícil porque lo copio desde le word mismo... lo intentaré para el próximo relato^^

La cuenta-cuentos de la Hora Punta


Cada día, a la misma hora, en el mismo vagón y en el mismo trayecto, sube una chica corriente. No es especialmente alta pero tampoco especialmente baja, de igual manera, no puede decirse que sea especialmente corpulenta pero tampoco está especialmente delgada. No lleva el pelo especialmente largo o especialmente corto y no hay en ella ningún rasgo facial especialmente destacable. En realidad, nada en ella es especialmente algo. No se puede decir que sea más especialmente que otras personas que también son... algunas incluso son más especialmente que ella, porque ella no es especialmente...
Para los ojos inexpertos de las personas adultas no es más que una joven-adulta camino a los estudios; sin embargo, los niños reconocen sin dificultad la verdadera naturaleza de la Cuenta-Cuentos de la Hora Punta. Pero tú, que seguramente pasas de diez años, serías capaz de estar viendo una foto suya durante media hora y no la reconocerías. Por eso voy a darte unas pocas pistas para que al verla sepas quién es.
La puedes reconocer por tener una peca en el lóbulo de cada oreja a modo de pendientes, tiene, además, dos pecas en el cuello como las marcas de la mordedura de un vampiro.
Lleva siempre a cuestas una bandolera negra con el dibujo de Jack Skeleton, aunque al pobre desdichado hay que intuirlo puesto que la multitud de chapas que ha puesto en la mochila casi lo cubren por completo. Quizá la chapa que más llama la atención es una negra con letras de color verde lima que reza “No soy una Barbie”.
Como buena cuenta-cuentos, va siempre con un libro en la mano y enseguida que puede se pone a leer. Sabrás que es ella porque los niños le sonrían sin conocerla y ella saluda a los pequeños desconocido. Si el infante llora, saca una campanilla que lleva colgada en la bandolera y distrae al chiquillo.
El otro día, yendo yo en el mismo vagón, la vi acallar a un grupo consistente de niños con uno de sus cuentos. Era hora punta y los pequeños alborotadores, tras una jornada de silencio en el museo, entraron gritando y chillando. Cerró el libro, los miró con una sonrisa y comenzó a contarles una historia. El silencio se hizo en el vagón, solo su voz turbaba la quietud; yo pensé que había pasado un ángel, los desdichados profesores pensaron que la Cuenta-Cuentos era el ángel.
Cada día la veo subir una parada después de mí y bajar en la misma que yo. A veces pasa todo el trayecto haciendo papiroflexia y si hay niños les regala las figuritas.
Hoy he salido tarde del trabajo y sabía que ya no podría encontrarme con la Cuenta-Cuentos de la Hora Punta; sin embargo, los niños del metro estaban más nerviosos de lo habitual, todos expectantes. ¿Acaso no había hecho acto de presencia la Cuenta-Cuentos? He tomado asiento de cara a la puerta para verla llegar pero hemos pasado su parada y en su lugar ha subido una chica especialmente alta, especialmente delgada, especialmente rubia, con el pelo especialmente largo y los ojos especialmente negros. Era más especialmente que la Cuenta-Cuentos, pues ella no es más especialmente que otras personas, como la chica especialmente rubia, que son más especialmente que ella.
La joven se ha acercado al sitio que los niños estaban custodiando como los caballeros del Santo Grial, ha metido la mano en la carpeta y los pequeños se han puesto en guardia, dispuestos a saltarle a la yugular si hacía nada inapropiado. Ha comenzado a buscar algo entre todos los papeles que se amontonaban en su carpeta sin orden ni concierto y finalmente ha sacado un papelito con algo garabateado. Ha cogido la bolsa que llevaba en la mano y ha pegado la notita en ella con un trocito del chicle que estaba mascando y lo ha dejado todo en el asiento de la Cuenta-Cuentos. La joven especialmente rubia ha bajado en la siguiente parada y un niño se ha acercado a la nota, la ha leído, ha abierto la bolsa y ha comenzado a repartir figuritas de papiroflexia. Una ráfaga de aire juguetona me ha traído la nota de la chica y no he podido evitar sonreír al ver quién la había escrito: "Hoy no puedo venir, repartíos las figuritas: Wendy Darling"*.



* Wendy Darling es la muchacha del libro "Peter Pan" y lo utiliza la Cuenta-Cuentos como pseudónimo. Como supongo que sabéis, Wendy les contaba cuentos a sus hermanos pequeños: John y Michael.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 30, 2010, 06:20:34 pm
Este  tambien me ha gustado ^^

En realidad la historia de Peter Pan no me gusta, pero sí tengo un vago recuerdo de lo que mencionas.

Has sido buen detalle lo del papelito y las figurillas ^^

Pd: Gracias por el aviso de la actualización  (·~_~·)
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Tifa! en Julio 30, 2010, 06:43:17 pm
Q bonito...Me encanta Peter Pan^^
 
PD: Gracias por el aviso xo el pequeño se me ha adelantao...XD
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Julio 30, 2010, 06:58:48 pm
Me perteneces

Parecía que ya nada podía acabar mal. La amenaza de Saray había quedado sólo en palabras. El viaje llegaba a su fin y ningún mal había arruinado nada.
Álex suspiró aliviado y clavó la mirada al frente; Cristina dormía, su rostro era la imagen material de la paz interior y el chico no pudo evitar una sonrisa fraternal. Se vio a sí mismo en su hermana: piel pálida en extremo y cabello negro como la noche cerrada; imaginó los ojos de la chica: azules como los suyos. Nadie podía negar que eran gemelos, hacerlo era una aberración.
El tren avanzaba pesadamente, meciéndose de un lado a otro como una vieja tortuga. No sabía por qué pero Carmen era su tren favorito. El anciano conductor había bautizado al tren con nombre de mujer. Álex bostezó, sintió el peso del sueño en sus párpados pero siguió rememorando y cavilando. Recordó la explicación que le diera el viejo y soltero maquinista cuando él tenía diez años: "Tiene la misma edad que yo" había comentado, "y hay que tratarla con el mismo tacto que a una mujer, hay que ser delicado con ella, pero tiene la misma fuerza que la Carmen de la ópera... ¡y además es bellísima!" cada vez que hablaba de ese viejo trasto le brillaban los ojos, esos diminutos ojillos de topo "Me casaron con ella cuando comencé de maquinista". Álex sintió que el peso de sus extremidades aumentaba, pero si dejaba el recuerdo a medias iba a arrepentirse toda su vida: "Busco a una mujer como mi Carmen, pero quizá es pedir demasiado". El viejo había soltado una risotada tras esta última frase. Álex había absorbido el recuerdo como propio y hasta ahora él también había estado buscando a su propia Carmen. Quizá esa mujer era Isabel... pero Saray nunca lo había comprendido, "Me perteneces" había sido su frase. Y aun así él había ido a Córdoba para casarse con Isabel. Ella a su lado dormía también, con la misma expresión que Cristina.
Se le cerraban los ojos, ya no podía y no quería luchar contra el sueño; el hombre sentado al lado de su hermana soltó una risotada muy aguda y farfulló algo en francés. Bajó el diario que leía y mostró unas facciones redondas, compensadas por una complexión igualmente esférica; seguro que esa mañana no se había afeitado. El pobre hombre intentó comunicarse con Álex sin éxito, puesto que el chico estaba ya en un estado de duermevela.
- Me perteneces
La frase fatídica que Álex no iba a oír de nuevo jamás, pronunciada por una voz seductora a su espalda. No llegaría a tener la certeza de que era la voz de Saray, nadie podría decirle que lo mató y se suicidó, cómo iba a saber que Isabel se casaría otra vez una semana más tarde. El viejo maquinista encontró a su Carmen en la misma mujer que la encontró él y Cristina los odiaría a ambos por eso. Pero el corazón de Álex ya no podría romperse, ni el de Saray regocijarse por el dolor ajeno, una bala en ellos lo impediría. Morir por despecho; ¿habrase visto cosa más inútil?

Minnah Distance
33, London Street
Wales

- ¡Cariño, Tina nos ha escrito!- La anciana mujer entró en el comedor enarbolando victoriosa una carta. Se sentó en la butaca a leerla.
- ¿Sigue firmando como Minnah?- La edad había cegado los ojos del hombre, que ahora miraba continuamente al vacío
- Como desde que se fue...- La voz de la mujer parecía afectada
- ¿Qué te pasa?
- Hay verdades que preferiría no tener que saber...
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Julio 30, 2010, 07:11:49 pm
También muy bueno ^^

Espero el siguiente  (·~_~·)
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 01, 2010, 12:13:42 pm
Desconocidos

Vamos los tres en el primer tren de la mañana, aún con los ojos medio cerrados por el sueño. Somos los únicos tres pasajeros del vagón hasta pasadas tres paradas del inicio de la línea.
Él va de pie al final del vagón y mueve la boca cantando en silencio lo que escucha en un walkman que casi es más viejo que él. Debe rondar la veintena.
Ella, a pesar de los asientos libres, se sienta en el suelo a medio vagón y juega al Tekken en la consola con el volumen al máximo, de modo que casi oigo el salpicar de la sangre cuando golpea al oponente. También ella ronda la veintena, aunque debe ser algo más joven que el chico. Ambos acarrean sendas bandoleras que deben pesar un quintal...
Y finalmente estoy yo, sentada en el extremo opuesto al del cantante silencioso, leyendo alguna revista del estilo National Geographic mientras los observo discretamente camino a la oficina. Somos tres amigos que no se conocen pero se saben.
Quizá esta frase suena muy rocambolesca, pero no se me ocurre una forma mejor de describirlo, porque no nos conocemos, nunca hemos cruzado ni una sola palabra, sin embargo sabemos de la presencia de los otros dos, sabemos que el día que uno de nosotros no está en el vagón ha pasado alguna cosa poco halagüeña.
Sé que somos amigos porque nos reconocemos, entre un millón de jóvenes podría detectar a mis desconocidos amigos, por mucho que se parecieran a la muchedumbre podría saber quiénes son ellos. Y seguro que ellos podrían reconocerme entre todas las oficinistas del bloque. Porque los amigos se reconocen.
Nos comunicamos sin palabras, cuando faltó ella, el chico me miraba y se encogía de hombros, yo le imitaba el gesto, ninguno de los dos sabía de la muchacha. Cuando la vimos al día siguiente creo que suspiramos al mismo tiempo, aliviados de ver que no le había pasado nada grave. Ni siquiera sé cómo se llaman pero les conozco.
El otro día acompañé a mi madre al dentista, la pobre mujer ya no puede ir sola, y me encontré con él, iba con una mujer de quizá cinco años más que yo y ambos nos quedamos parados, él salía y yo entraba. No fue más de medio minuto el que nos concedieron nuestras acompañantes antes de tirar de nosotros cada una para un lado. Creo que nos reconocimos porque me sonrió... quizá quiso decirme algo o quizá solo cantaba como hace en el tren, pero movió los labios mientras me miraba a los ojos.
Y el sábado por la noche me encontré con ella. Había ido yo a un pub con mi prometido después de un día arreglando lo de la boda, estábamos tomando unos margarita cuando entró ella; sin su bandolera plagada de chapas y sin la videoconsola en la mano casi no la reconozco. Se me quedó mirando, la miré y le sonreí, me sonrió y me hizo la señal de la victoria, lo interpreté como un "desbloqueado un personaje secreto", luego ella se fue con sus amigas y yo seguí escuchando a mi futuro marido disertando sobre el menú del convite.
Y ahora aquí estamos, tres amigos que no se conocen más que de encontrarse cada día en el tren. Problemas a las tres en punto... ahora vuelvo.
Listo. Solo era un idiota borracho. Acabo de escribir esto antes de que me pregunten.
Ha subido un tío de esos tan macarras, se ha acercado a la chica, la ha agarrado de la barbilla y la ha hecho mirarle a los ojos mientras la ha puesto en pie diciéndole "¿Qué pasa?¿Tienes tan asumido el papel de zorra que esperas que te la metan en la boca en cualquier momento?" Por un momento he pensado que el cantante silencioso le abría el cráneo como una sandía, pero se ha mostrado dialogante con un "Si vuelves a llamarla <<zorra>> te reviento", el otro se ha girado con una sonrisa burlona, echándole el aliento que apestaba a Anís del Mono y le ha soltado "¿Eres su chulo?" he vuelto a ver al tío con los sesos al descubierto pero el cantante silencioso ha descubierto un aplomo admirable al no hacer realidad mis temores "No, soy su amigo" ha dicho. El otro les ha levantado la mano para asestarle un puñetazo pero siento reconocer que me adelanté a sus movimientos. Le he dado un par de toquecitos en el hombro y en cuanto se ha girado ha dado de frente con mi puño. Llevaba días con ganas de descargar el estrés de algún modo. El borrachuzo ha bajado en cuanto ha podido tras quedarse el trayecto que quedaba hasta la siguiente estación hecho un ovillo en el suelo en la punta del vagón donde suele ir el cantante silencioso.
Y aquí estamos los tres amigos que no se conocen: yo acabando de escribir y ellos hablando de música... llevo unos meses desconectada del mundo musical actual y no sé qué tiene que ver Alemania con un hotel en Tokio. A veces mejor callar y parecer tonta que hablar y demostrarlo.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 01, 2010, 12:30:34 pm
Éste en especial me ha parecido muy bueno ^^

Espero el siguiente  (·~_~·)
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 02, 2010, 01:39:15 pm
El diluvio
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Parecía el segundo diluvio universal e Isa estaba calada hasta los huesos. Tras darle plantón al que ahora era su ex, había encaminado sus pasos hacia el cementerio bajo la lluvia torrencial que había comenzado a caer casi de forma simultanea.
Entró en el mausoleo familiar, se quedó en ropa interior y escurrió pantalones y camiseta para luego tenderlos en ambas manos del ángel plañidero esculpido en obsidiana. Se escurrió también el cabello y se secó la cara con el mantel del altar. Se sentó en la tumba que tenía el busto de su madre esculpido en mármol blanquísimo mirando a la mujer directamente a los ojos; a ella nunca le había gustado Mateo pero Isa no le hizo nunca demasiado caso: la consideraba una paranoica; ahora se arrepentía.
- Millenia, lo hemos dejado...
Jamás la había llamado "mamá" porque no habían estado muy unidas. Cuando en el funeral, todos sus amantes lloraban su muerte, su hija Isabelle hacía la lista de la compra. No quiso hacer ningún discurso y todo el mundo lo atribuyó al dolor aunque en realidad no lo hizo porque le era una total, perfecta y absoluta desconocida.
- Me puso los cuernos hace meses y esta tarde me lo ha reconocido... Siempre fuiste una hija de la gran puta...
El busto de Millenia la miró sonriente despertando el odio más profundo en Isa y le pegó un puñetazo a la pared más cercana. Los nudillos le sangraron pero estaba tan airada que no sintió dolor alguno.
Millenia no había sido precisamente la imagen de la pureza y la castedad, de hecho, Isabelle había escrito un epitafio alternativo bajo el oficial con un rotulador permanente: "Aquí yace como extrañamente lo hizo en vida: sola".
Millenia murió joven sin una causa concreta, lo único que dijeron los de la morgue fue que tenía todas las venéreas existentes, amén de un hígado macerado en alcohol y los pulmones de un fumador de cincuenta años.
Los ojos impasibles de las figuras de sus familiares la contemplaban frente a su madre y los ángeles de obsidiana parecían estarla juzgando. Se desperezó y bostezó sin disimulo. Miró a su alrededor, le gustaba ese lugar: en invierno era muy cálido y en verano muy fresco... además de tranquilo.
La silueta de lo que parecía una seta de tamaño monstruoso se recortó en la puerta con la luz de un rayo. Isa miró en su dirección sin alterarse y Charles Benson entró cerrando el paraguas. Paraguas que para una persona normal hubiera parecido gigante pero que para él parecía ridículo.
- Como cuando éramos críos -comentó-. Lo que ya no tienes un cuerpo que permita desnudos...
- Al contrario, ahora los permite más que nunca...
- No, si quieres evitar violaciones
- ¿Vas a violarme, Charles?
- Tu cuerpo no me provoca más que el de mi hermana pequeña Soraya, te he visto desnuda una infinidad de veces.
- Pero nunca empapada y en ropa interior.
- Tanto monta, monta tanto. Espero que Mateo no te haya visto tan dolida y airada...
- No, delante de él me he comportado como una señorita. Ha sido al llegar aquí que le he dado un puñetazo a la pared -Charles reparó entonces en sus nudillos ensangrentados y le cogió la mano entre las suyas.
- Mira que llegas a ser animal...
- Me gusta más el término "apasionada".
Charles sonrió benevolente. Lo que nunca le había contado a nadie, era que Isa le gustaba un poco desde que la vio, bastante desde que la conoció y mucho desde que trabó amistad con ella... pero eso era secreto de confesión. Además era un amor platónico. Cuando ella había tenido novio, sabía que se acostaba con su pareja pero no podía evitar sentir envidia. Estaba convencido de que él la trataría como a un princesa, que tocaría su cuerpo como si fuese una delicada obra de arte y albergaba secretamente la esperanza de poder demostrárselo algún día.
- Se acostó con Millenia ese verano que fui contigo a Beijing...
- Y antes de matarse a pajas se tiró a tu madre.
- Nah, creo que ella se lo tiró. De cualquier manera, espero que esa pedazo de puta le contagiara las ladillas.
Charles sonrió y le palmeó la espalda. Estaba helada como cualquiera de los que dormían a sus pies. El chico se quitó la camiseta y se la cedió. Isa se la puso sin rechistar y a Charles le dio un vuelco el corazón: le sentaba de miedo. El joven tomó aire para armarse de valor y para ello esquivó la mirada directa de su amiga.
- Siempre me has gustado -dijo al fin. Isa había sacado un secador que tenía estratégicamente oculto en la parte trasera de la cruz del Cristo que presidía la sala, lo había enchufado a la corriente, era el único mausoleo con luz eléctrica del cementerio, y estaba secando con él su ropa. Se giró hacia él con una sonrisa en los labios. Dejó el secador en el altar, se acercó a Charles, lo abrazó y le mordió la oreja colgándose de su cuello.
- Siempre lo he sabido... ¿quieres que profanemos con nuestro amor el mausoleo de mi "amada" familia?
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 02, 2010, 07:29:29 pm
O_O  muy bueno, el final me ha parecido un poco predecible desde cierto punto pero ha estado genial ^^

Espero el siguiente  (·~_~·)
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 10, 2010, 09:30:22 am
Azul Turquesa

El cielo tenía un color turquesa tan intenso que parecía pintado con rotuladores. Elisa se incorporó en un burdo intento por evitar un ataque de vértigo pero ya era tarde. Volvió a tumbarse con los ojos cerrados; sentía el corazón latiendo con fuerza y rabia en su pecho y su estómago parecía haber desaparecido. De repente, sin previo aviso, una ola de agua helada le golpeó la cara y se le pasó el ataque de pánico. Abrió los ojos y vio la cara sonriente de Giulia recortada contra ese cielo inusualmente turquesa.
- Salvada, me debes una.
- Se me hubiera acabado pasando. De "salvada" nasti de plasti.
El vaso vacío, todavía con pequeñas gotas en su interior, brillaba por el reflejo de sol en la mano de Giulia. Elisa cogió el extremo de su camiseta y se secó la cara. Llevaban una semana de mudanzas y su hermana seguía con la sonrisa puesta mientras que ella se sentía agotada física y anímicamente.
- Supongo que sabes que mamá te castigará por ayudarme...
- No, no lo hará. Para ella estoy en casa de Samanta ayudándola a organizar la boda de su madre.
- Gracias -Elisa sonrió poniéndose en pie y Giulia retiró el celo de la caja de embalaje que contenía la ropa que le habían regalado para el futuro bebé de Elisa.
- ¿Por qué no abortas? Kyle se desentendió.
- No puedo hacerle eso a mi pequeño.
- Pero serás madre soltera.
- Mamá también lo fue.
- Y mira cómo hemos salido: tú embarazada con dieciocho años y yo que no apruebo nada desde que me aprobaron por no salirme cuando coloreé la nube sin salirme del dibujo. Creo que el día que vuelva a sacar un suficiente, los profesores lo considerarán una señal del fin del mundo.
- Mi bebé será distinto, yo me encargaré de que lo sea.
- Seguro que mamá dijo lo mismo. Elisa, piensa con la cabeza de pensar: tienes dieciocho años y toda una vida por delante. Eres inteligente, aprovéchalo. Saca una carrera adelante, ya tendrás tiempo para hijos, por mí como si quieres tener todo un equipo de fútbol, en eso ya no me meto, pero sé razonable.
- Quiero tener este hijo, Giulia. Por la carrera no te angusties, lo tengo todo pensado: iré a clase con el bombo y cuando dé a luz lo llevaré a una guardería o te dejaré a tu sobrino para que le cuides.
- ¡Elisa!¡Déjate de quimeras!¡Ese hijo te echará la vida a perder!
- Ya hablas como mamá -dijo Elisa riendo-. Además, los abortos pueden traumatizar a la madre e incluso perjudicar a su fertilidad.
- ¡Y qué!¡Siempre puedes optar por la adopción, eso es lo de menos!¡Piensa en ti por una vez en la vida!¡Es como si te compras un gato y para alimentarlo te mueres de hambre!
- Mira que eres basta, no me compares un niño con un gato...
- ¡Es lo mismo, Elisa!¡El niño te joderá la existencia!
- ¡Voy a tenerlo te pongas como te pongas!
Tal día como ese, con el cielo de color azul turquesa, Elisa dio a luz a una niña que hubiera sido preciosa de haber tenido un palpitante corazón. Elisa permaneció abrazada al cuerpo inerte de su hija durante dos días. Tuvo que ser su hermana Giulia la que la separase de ella.
Elisa Decidió no tener más hijos, pues el fantasma de esa niña que nunca fue la mantuvo por siempre jamás temerosa de perder más hijos; sin embargo, cuidó a los hijos de Giulia como si fueran suyos. Los ojos azul y verde de Elisa se perdieron en el tiempo.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 10, 2010, 09:38:59 am
Me ha gustado muchisimo!!!
que buena historia sigue asi!!

 (·~_~·)
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 11, 2010, 01:36:46 pm
Casi no me doy cuenta de la actualización T-T

Muy bueno... un final algo crudo, pero muy bueno ^^

Espero el siguiente Maya-chan  *:p
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 11, 2010, 06:26:05 pm
Café

No me entraba en la cabeza, mi primer beso había sabido a café amargo, en la cafetería de enfrente de mi trabajo, pero con sabor a café, no me gustaba ese sabor, cosa que me dolió inmensamente pues a ese chico le entusiasmaba. Me levantó de súbito con unas nauseas increíbles, fui al lavabo y al abrir la boca para vomitar cayó de ella un caramelo de café, me enjuagué la boca, ¡odiaba ese horrible sabor! El dulce había pasado de la boca de él a la mía durante el beso y ahí lo había retenido hasta el momento, hasta darme cuenta de que estaba en mi boca. 25 años esperando ese momento y al fin y al cabo había sido como el de todas las chicas o peor, el mío aparte de haber sabido a café había sido con un perfecto, completo y autentico... ¡Desconocido! Y encima, para rematar la cosa, delante del tío más guapo de la empresa por el que yo suspiraba. La cosa no había podido ser peor. Salí del baño y vi al desconocido salir del local, volví a mi sitio y bebí un sorbo de Coca-Cola antes de ver que el chico había dejado el dinero suficiente para pagar las consumiciones diez veces. Cristian, el guapillo, se sentó a mi lado y rodeándome la cintura con el brazo me tiró hacia él y me plantó un beso como hacía meses que quería hacer.

¿Cómo se había atrevido? Besar a Lidia tan deliberadamente, apenas entrar se había dirigido a su mesa y le había plantificado un beso de los que hacen época, ni coqueteo previo ni ostias que valgan ¡Así por las buenas! Esta se había quedado pasmada y dos segundos después se había levantado con la mano cubriéndose la boca hacia el baño. Le dirigí una mirada de esas que matan al chico ese y, por toda respuesta, él me sonrió complacido, sin marcas de arrepentimiento por su acto. Se puso la chaqueta, dejó algo de dinero en la mesa y salió del local a la vez que ella del lavabo. Ésta se dirigió a la mesa y bebió un sorbo de su consumición. Me acerqué a ella, no podía permitir que otro la besara y yo no, y acercándola a mí cogida por la cintura le besé. Era nueva en la empresa, solo la vi cruzar el umbral hacía 5 meses supe que ella era para mí, pero todos me decían lo mismo "Con tu físico puedes aspirar a una chica mejor, deja esta para alguno de nosotros" Y ahora le había besado, por el cristal de la ventana vi al desconocido mirarnos con una sonrisa de oreja a oreja, se destapó un poco la cara ¡Era una chica de la empresa!

Entré en el local, busqué con la mirada a la nueva, allí estaba, en una mesa con una Coca-Cola delante, tranquila totalmente. Me acerqué y la besé, a la par que le pasaba un caramelo de café boca a boca. Me separé de ella tan pronto como le hube pasado el dulce. Había evitado palabras para que no se me reconociera. En un momento ella se levantó y fue al lavabo con la boca tapada, todo iba según mis planes, sabía que odiaba el amargo y precisamente para que se levantara lo había hecho. Una vez ella desapareció tras la puerta bebí un sorbo de su bebida, me puse la chaqueta y dejando algo de dinero salí seguida por la mirada matadora de Cristian, para evitar palabras me limité a sonreírle con malicia, para darle envidia. Salí del local a la vez que ella del baño y me dirigí a la ventana. La vi sentarse y beber Coca-Cola mientras Cristian se acercaba, se sentó a su lado y la besó. Ya había cumplido mi misión, me aseguré que él mirara hacia mí y revelé mi identidad viendo la cara de sorpresa por su parte.

¡Menudo ajetreo! La primera en entrar fue la chica que pidió una Coca-Cola, seguido entró chico que pidió un té frío y al final uno que no pidió nada, parecía un terrorista con ese pasamontañas de lana que le cubría la cara. Le vi acercarse a la chica de la Coca-Cola, levantarse el pasamontañas por encima de la boca y darle un beso que ya lo quisiera yo para mí. Ella se levantó cubriéndose la boca con la mano y fue hacia el baño. El terrorista bebió un sorbo de la bebida de la mesa, pero sus labios no eran los de un hombre, era una mujer, no dije nada, sus asuntos eran cosa suya. Se puso su chaqueta y a la vez que le sonreía al chico de té frío salió afuera a la par, también, que la chica salía del baño. Ésta se sentó en su sitio de nuevo y el chico de té frío se le acercó y la besó. Menuda suerte tienen algunas...
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 11, 2010, 07:53:20 pm
Que situación ...  ^^u

Me ha gustado la forma narrativa de la misma situación con diferentes personajes ^^

Espero el siguiente...
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Nani0208 en Agosto 11, 2010, 08:50:45 pm
Vaya me las he leido todas de una sentada... me gustaron mucho!! tienes buen estilo Mayandra... Esperare con ansias tu proxima historia...!! Tienes mucho talento asi q ánimo con esto que se nota que es lo tuyo ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 12, 2010, 08:53:00 am
Jamás se supo

No se conocían, sólo se habían visto cuando tenían tres años durante los meses de verano y ahora la vida los había vuelto a reunir; así lo confirmaba la lista de alumnos del aula 25 de la universidad donde había ingresado.
A la buena de Natalia le dio un vuelco el corazón y comenzó a respirar entrecortada y jadeantemente, casi parecía Sally en la escena de la cafetería en la película "Cuando Harry encontró a Sally". Un chico cercano a su posición se metió en el baño con una gran e indisimulable erección.
Naty, como la llamaban sus amigos, entró en el aula y buscó a David con la mirada. Hacía diecisiete años que no se veían pero estaba segura de poderlo reconocer. Los mismos que la llamaban Naty la calificaban  de romántica empedernida, algunos hasta decían de ella que era soñadora en exceso, que vivía en el mundo de Yupie... Y siendo así nadie se hubiera extrañado de ese fanatismo por reconocer al muchacho de tres años que conoció antaño en el camping.
Lo vio y abrazó la carpeta con más fuerza, retorciendo las gomas de la misma de forma nerviosa. Una muchacha, ajena a ese vértigo que tenía nuestra Naty, la apartó de en medio de la puerta con un soberano empujón y se acercó a David como una perra en celo.
- ¿No te parecen estúpidas? -dijo otra chavalina entrando tras la del empujón-. Parecen putas baratas, todas intentando camelarse al mismo cliente; son hasta divertidas...
- Yo conozco al chico y...
- Ni se te ocurra decirlo en voz muy alta, nena, te lincharían. Yo fui al instituto con David y cuando lo dije casi se me comen.
Natalia miró a aquella extraña muchacha de arriba abajo, no parecía poder o querer encajar con la estética de las otras chicas; tampoco Naty parecía poder encajar entre el grupo de "perras en celo"; era más natural que todas ellas juntas, que iban pintadas como puertas.
- Me llamo Viola -se presentó al final la chica extraña
- ¿Eh?¡Ah! Yo soy Natalia... bueno, todo el mundo me llama Naty...
La otra chica asintió tendiéndole la mano y Natalia se la estrechó con una sonrisa en los labios. Ambas miraron en dirección al grupillo, pero el corazón de Natalia no se aceleró de nuevo, aunque sí sentía el imperioso deseo de acercarse a David y saludarlo.
- Ni se te ocurra -atajó Viola. Naty asintió desilusionada- Son como una secta; si te acercas te absorben al momento y te vuelves como ellas. Esa de ahí -prosiguió señalando a una chica muy rubia-, es inglesa, se llama Katherin y sólo les pidió la hora; era una chica normal hasta ese día.
- ¡Pero eso es imposible!
- Díselo a ella... a aquella otra la llamamos Maya -señaló a una chica de curvas exuberantes-, te pareces a ella...
- La recuerdo, en el camping también la llamábamos así...
- Vale, así será más sencillo, se acercó a David el primer día para saludarlo y rememorar viejos tiempos... jamás se supo.
Con el paso de los días, gracias a las explicaciones de Viola, Natalia fue puesta al corriente de las absorciones de aquel grupito que siempre revoloteaba alrededor de David. Un chico se unió a Naty y Viola y otras muchachas en sus cabales siguieron su ejemplo.
Al llegar la Navidad, la clase estaba claramente dividida en dos y Naty estaba en medio. Por un lado, miraba de lejos y con disimulo a David y había tenido la impresión de haber cruzado con él la mirada en un par de ocasiones, e incluso pensó que el chico le devolvía las sonrisas, pero no tenía la certeza de nada de eso. Por el otro, sólo Viola y su grupo la habían aceptado de buenas a primeras y sin conocerla... de hecho sólo ellos la aceptaban aún a esas alturas del curso, las otras no podían ni verla.
- Déjalo ya, Naty -le dijo Viola en una ocasión cuando le comentó lo de David-, deliras. No te ha reconocido ni lo hará; y, aunque lo hiciera, sus perras en celo no lo dejarían acercarse a ti... bueno, ni a ti ni a ninguno de nosotros. Somos los malos, recuérdalo.
Se acababa ya el curso cuando una de las chicas del otro bando se acercó a ella y a Viola en la cafetería, las miró con desprecio, tenía el ceño fruncido, y arrugó la nariz como si olieran mal.
- David quiere veros.
Al entrar en el aula, que en teoría estaba vacía, encontraron a David que mostraba su sonrisa de playboy con el claro propósito de cambiarlas de lado.
- Esperaba que saludarais en cuanto me reconocierais... -yo aguanté mi postura defensiva, de Naty... jamás se supo.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 12, 2010, 05:51:53 pm
Como siempre interesante ^^  aunque... las historias de reencuentros no son mucho de mi gusto ^^u

Espero el siguiente y no puede faltar decirte que tienes un gran talento Maya-chan ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 15, 2010, 04:10:57 pm
Con Intereses

Kumiko se miró en el espejo una vez más. El cuchillo en una mano y la larga trenza rubia en la otra. Tras ella se reflejaba un kimono de la seda más fina del mundo y sintió ganas de hacerlo trizas.
Tenía la tez pintada de blanco, el cuello y el escote estaban igual, sólo una pequeña zona de la nuca se salvaba de la aberración. Los labios rojos como la sangre y los ojos oscuros como los de su madre; aquella mujer que la había abandonado en la puerta de la okiya. En pocos años se había convertido en la geisha más exótica en kilómetros a la redonda a causa del pelo rubio de su padre y los ojos oscuros de la mujer que había dicho ser su madre.
-   ¡Kumiko-sama, no lo haga!
-   ¡Cállate, Pi-chan!
-   ¡Puede teñirse!
-   ¡No quiero teñirlo, si no cortarlo!¡Estoy harta de ser un objeto, un juguete!
-   ¡Usted no es un juguete!
-   Oh, claro que no; soy una alfombra; un bello y caro felpudo; ¡qué honor!
-   Mama-san la puede denominar heredera y todo eso cambiaría, no haría falta que Kumiko-sama saliera a exhibir sus artes en las casas de té...
Kumiko dejó caer el cuchillo y soltó su dorada trenza, cayó de rodillas al suelo casi con lágrimas en los ojos. Ping la abrazó para reconfortar a su hermana y protectora desde el día en que llegó.
Ping era china, sus padres la habían vendido a la okiya cuando sus rasgos todavía no divergían de los de una niña japonesa. Cuando vieron la diferencia en su rostro, los padres de Ping habían desaparecido ya de la faz de la Tierra, como si se los hubiera tragado.
-   Antes de designarme a mí como heredera, haría traer un lemur para que heredase...
Llamaron quedamente a la puerta corredera y una joven maiko descorrió la puerta; hizo una reverencia pero miró la escena con desprecio, indudablemente había oído la conversación y desaprobaba profundamente el carácter beligerante de Kumiko, era una de las más complacientes maikos del distrito: obediente, bella, sexualmente desinhibida y conocedora de los métodos para excitar a los clientes... a todo eso, su carácter e inteligencia se equiparaban a la de las muñecas de porcelana a las que tanto se parecía.
-   Kumiko-sama, un director de empresa solicita su presencia en la casa de té Kyoto-no Hana
-   Avisa de la presentación de la maiko a la que he instruido...
-   ¿Disculpe? –Intervino Ping
-   A partir de hoy te llamas Aiko y eres mi aprendiz, no te has dado cuenta pero has estado aprendiendo el arte de ser geisha...
-   Kumiko-sama... Pi-chan es china, no tiene salida en este mundo donde la belleza lo es todo...
-   ¿Qué eres tú?
-   Una maiko, ya lo sabe...
-   ¿Y yo?
-   Una geisha...
-   Pero no una cualquiera; soy la mejor del distrito, la que más aporta a la okiya y la más exótica por mis rasgos occidentales. Yo decido si Aiko tiene o no futuro; no admito réplica, anuncia su presentación.
La maiko se retiró haciendo una profunda reverencia hacia Kumiko y dirigiendo una última mirada despreciadora hacia Ping. La oyeron murmurar algo sobre las lentejas de agua* al salir. Kumiko y su aprendiz se pusieron en pie y la segunda se dispuso a arreglar a su maestra pero ésta la paró.
-   ¡KUMIKO! –La puerta se abrió y la Mama-san entró por ella con la ira reflejada en la expresión. Se acercó a la geisha a grandes zancadas a pesar del kimono que la mujer lucía y le propinó una sonora bofetada. La muchacha trastabilló pero no cayó al suelo y esbozó una sonrisa -¡YO DECIDO QUIÉN ES UNA GEISHA Y QUIÉN NO! –Señaló a ambas jóvenes, el pulso le temblaba de ira- Vosotras... ¡ME LO DEBÉIS TODO!¡ME DEBES SER QUIÉN ERES, KUMIKO!
-   ¿Disculpe? Mi pelo y yo hemos pagado con intereses mi deuda y la de Pi-chan, no le debemos ya nada a la okiya, y menos a usted –Kumiko recogió el cuchillo del suelo, agarró su larga trenza rubia con la otra mano y la cortó- Llevo años provocándola, señora Takiko, llevo años buscando que me eche y el momento ha llegado... ¡llevo años queriendo decir esto! Mi deuda y la de Ping están pagadas. Vámonos, Pi-chan. ¿Quiere una geisha rubia? Haga una peluca con mi trenza –Kumiko se acercó a la puerta para salir empujando a Ping delante de ella. Se giró justo antes de abandonar definitivamente la sala y la vida de geisha y le sonrió a la mama-san –Por cierto, me llamo April, no Kumiko.

*En chino, Ping significa “lenteja de agua”
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 15, 2010, 05:26:36 pm
Me gusto mucho!!
De una forma u otra me hizo regresar a memorias de una geisha.. pero con tu toque! ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 17, 2010, 11:00:16 am
Recuerdos

Dicen ser mis hijos y me lo tengo que creer porque no lo recuerdo; han comenzado a llenar mi casa con post-it que me indican el nombre de las cosas a pesar de recordarlas todavía. No puedo decir lo mismo de mi pasado cercano, por no hablar de mi pasado lejano: mi infancia.
Si veo fotografías de aquella época no recuerdo los nombres de la gente que me rodea en ellas, y ya no hablemos de lo que conmemoran esas imágenes. Por eso quiero plasmar ahora que aún lo recuerdo mi más preciada memoria, algo que nadie fotografió y que ni siquiera mis dibujos de cuando era niña inocente pudieron dejar retratado; algo tan abstracto como una sonrisa de una desconocida.
Aún era una niña de dos años y una mujer... mi madre, creo, me llevaba en un carrito de esos para niños con tal de no ocupar espacio de más en el metro y una joven de pelo de fuego le cedió el... el... el asiento. No puedo imaginar con qué cara la miré pero me sonrió, sacó un caramelo del bolsillo y me lo dio. Ni una palabra, sólo la sonrisa de esa joven desconocida.
Comencé a fijarme: siempre iba en el mismo metro que mi madre y yo e iba sentada en el mismo asiento cuando nosotras subíamos, asiento que cedía a mi madre en cuanto la veía, como una rutina, luego se quedaba en pie a mi lado y me daba un caramelo sin dejar de sonreír. Mi madre me miraba y cuando me giraba para mostrarle el dulce me sonreía también. Y cada día del mundo igual.
Comencé a crecer como todos los niños de mi edad: a marchas forzadas, como con prisa, pero la joven del pelo de fuego seguía igual, con sus dientes como perlas y su sonrisa delicada, siempre con su uniforme de azafata de vuelo. Con seis años comencé a verla menos a menudo, pero cuando estaba seguía igual. Nunca cruzamos palabra alguna, sólo sonrisas corteses y caramelos que pasaban de sus manos a las mías. La muda comprensión del silencio.
A medida que yo crecía, ella aparecía menos; era azafata, supongo que hasta resultaba lógico que tuviera una vida itinerante. Hablaba de la joven con mi madre y la sombra de la pena cruzaba por sus ojos antes de iniciar una charla animada, pero eso lo veo ahora, de niña no me di cuenta.
Al entrar en el instituto, dejé de encontrarme con la muchacha de forma definitiva, y mi madre pareció alegrarse, pero yo guardaba la dulce sonrisa de la chica de dientes perlados como un tesoro. Durante muchos años fue un recuerdo muy vivo, pero la vida adulta me lo arrebató sin piedad; al menos hasta una mañana cuando mi madre era ya anciana como yo soy ahora. Vivía con mi marido, mis hijos y conmigo y antes de irme a trabajar me confesó: “Nunca vi a la joven del metro”. Fue su despedida, al volver por la noche ella ya había fallecido de un paro cardíaco.
Le peiné el cabello de plata yo misma, pensando en sus últimas palabras y me pareció descorazonadoramente evidente que sabía que le había llegado la hora.
Mi hija nunca me habló de ninguna joven en el metro, ni siquiera ahora, que si me lo cuenta, mañana ya no lo recordaré. Sin embargo, anoche oí hablar a las hijas de unos vecinos, cuya habitación está encima de la mía.
- Es guapa ¿verdad?
- Preciosa, y muy amable. Me gusta su pelo rojizo... pero no habla nunca...
- ¡Su sonrisa lo dice todo!
No pude reprimir mi sonrisa, la demencia senil había enterrado el recuerdo del cabello de fuego y la sonrisa perlada y ahora las pequeñas Carla y Nadia me han hecho recordar a aquella muchacha.
He estado pensando en ella cuando mi cabeza me lo ha permitido y... bueno, no creo en la casualidad sino en la causalidad, he deducido que la joven se llamaba Inocencia...
Querido quién seas, si tus hijos te hablan de la chica pelirroja de sonrisa perlada del metro... recuerda que ven un ángel, que no mienten y que yo, viviendo rodeada de palabras, nunca he podido reflejar con ellas ni con la ilustración la naturaleza de la Inocencia.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 17, 2010, 11:04:55 am
WO!! que lindo.. me encantan tus historias maya!! ha estado muy buena!!!
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 17, 2010, 02:10:22 pm
no había leido uno   antes de éste T-T  (cmo es que se me ha pasado??  u.u)

Estan muy buenos Maya-chan, espero el siguiente ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 17, 2010, 04:50:58 pm
La verdad es que el anterior es uno de mis favoritos. Dentro de poco ya os voy a presentar a mi chica favorita. De momento os dejo con

Aplausos

Quizá lo más curioso de su persona fueran sus aficiones y las cosas que gustaba de hacer en su tiempo libre; gustaba de pasear por la playa en busca de conchas para hacer collares, pulseras y hasta pendientes, a veces encontraba un diente que algún pez había perdido y daba el día por bien empleado. Se divertía también buscando nuevas prendas para realzar su cuello de cisne; y cuando todo eso era desestimado, se sentaba en el parque de los olmos e imaginaba que los árboles la aplaudían. Esperpénticamente, eran las personas más raras las que la tildaban de extraña.
Aquella tarde en el parque de los olmos, del que nadie sabía el nombre a ciencia cierta, una bola de ciprés la golpeó en la frente entre los aplausos de los árboles. Buscó al francotirador de bolas de ciprés y se sorprendió mirándose a si misma a los ojos... o al menos a una versión airada de ella misma; la otra chica la contemplaba con la misma perplejidad. La joven pateadora de bolas de ciprés era ligeramente más alta que Sonia y con un busto algo más generoso.
La muchacha se acercó a ella lentamente, como si la temiera, y Sonia no osó moverse lo más mínimo; el viento comenzó a soplar con más fuerza provocando los aplausos intensificados de los olmos, que parecían buscar la ambientación perfecta para tan solemne momento. La chica se situó en cuclillas frente a ella, extendió el brazo y la pellizcó, dejándole la mejilla al rojo, pero Sonia se sentía anestesiada y no sintió el dolor al momento: lo sentiría con retraso; alargó ella también el brazo pero ella resiguió con la mano unos rasgos de sobra conocidos.
Sabía que Nadia y Mario no eran sus padre biológicos, aunque, por fortuna, se parecía algo a ambos; lo que nadie le había dicho era que tenía una hermana, a pesar de que la otra muchacha no pareciera tan estupefacta, más bien algo incrédula: posiblemente, ella sí lo supiera. Los árboles dejaron de aplaudir con tanto fervor y las hermanas salieron del trance. Sonia se llevó la mano a la mejilla pellizcada.
-   Au... –La otra chica se carcajeó.
-   Así que era cierto... vaya, quizá sí que hubiera sido mejor que me dejase a mí en el orfanato; mamá ha dicho hoy que ojalá me hubiera dado en adopción en tu lugar –Sonia se pellizcó la ya dolorida mejilla, seguía mirando a la otra muchacha con los ojos como platos
-   Tú sabías...
-   Por supuesto que sabía de ti, mamá se ha ocupado siempre de que no olvide tu existencia –Se notaba cierta amargura en el tono-, cuando nos peleamos siempre sales a conversación...
-   Lo siento, yo nunca...
-   Ya, Nadia y Mario son buenas personas y te han criado para que tú también lo seas... –La joven sacudió la melena y se apartó el flequillo de los ojos
-   ¿Cómo te...?
-   Susanna; odio a mamá, Sonia... de haberme criado con Nadia y Mario... ¿me parecería a ti?
-   Posiblemente, son grandes personas, pero no creo que tu madre sea tan mala.
-   ¿MI madre?¡NUESTRA madre, dirás!
-   No, mi madre es Nadia –El viento sopló de nuevo con fuerza, los árboles aplaudieron fervientemente sus palabras, Sonia se levantó y se fue, dejando a la que, por pocos minutos, había sido su desconocida hermana viéndola alejarse hacia su casa.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 19, 2010, 06:08:19 pm
Dios.. me gusto mucho.. aunq me ha dejado queiendo saber mas.. o tal vez no mas.. pero con un final un tanto abrupto.. si tal vez hubiera sido un poco mas descriptivo no me hubiera perdido...
PD Recuerda q hoy ando dormida asi q tambn puede ser efecto! ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 20, 2010, 05:50:25 am
Nunca quise hacerte llorar

El hombre estaba en su lecho de muerte, tumbado en la misma cama donde dormía solo desde hacía un mes, tiempo en que su mujer había fallecido.
Cinco de sus seis hijas habían pasado ya a despedirse de él. Faltaba Tania, la menor de ellas, la de veinticinco años. Él creía que siempre lo había odiado, y más a raíz de la muerte de su mujer, por la que se sentía terriblemente culpable.
La puerta se abrió, Tania entró en silencio y se sentó en la cabecera de la cama de su padre. El hombre, mirando al techo, comenzó a llorar en silencio. Su hija le miró con rabia. Para todas sus hermanas había tenido una sonrisa o una palabra amable, como mínimo, y para ella, para Tania, para la que lo llevaba cuidando desde el inicio de su enfermedad, sólo era capaz de llorar. Sólo eso.
- Nunca quise hacerte llorar...
- ¿Es una venganza, Tania?- Preguntó el hombre mirando súbitamente a la chica
- No, papá, no es una venganza.- Negó ella- Es un recordatorio, es para que recuerdes lo que tú me hacías a mí, para que veas lo cruel que es herir a alguien y luego decirle que no querías hacerlo... Tú me lo hacías a menudo; criticabas a mis amistades, te quejabas de mis notas... Nada de lo que yo hacía te parecía bien, nada. Y yo... Nunca quise hacerte llorar.
El hombre volvió a mirar al techo, ya no lloraba, su rostro era totalmente inexpresivo en esos momentos. Tania no rompió el silencio ni turbó los pensamientos que pudiera tener su padre, simplemente lo miró apenada y entonces, la expresión del hombre mutó. Una sonrisa bailó en sus labios. Su hija también sonrió.
- ¿Viste, cariño? Me reconcilié con la niña...- La respiración del hombre se hizo más pesada- Nuestra niña me perdonó...
Tania pensó que el hombre veía a su madre, que su madre lo llamaba para que fuera con ella y abandonara el mundo terrenal. El hombre comenzó a cerrar los ojos y entonces su vejez se hizo más visible de lo que había sido nunca.
El compás de su corazón se fue ralentizando, su respiración se hizo más pesada todavía y la sonrisa se hizo más sutil. Sus rasgos se relajaron y, finalmente, su corazón se paró y su respiración cesó definitivamente. Nunca más abriría los ojos, sus pulmones no volverían a hincharse de aire, su corazón jamás bombearía sangre de nuevo.
Tania se inclinó sobre el cuerpo inerte de su padre y le besó la frente, se apartó y lo cubrió con la sábana blanca de hilo de la cama.
Salió de la habitación y dio la noticia a sus hermanas que, la que más y la que menos, se echaron a llorar. La única que no derramó ni una lágrima fue ella, la hermana menor, la que lo había visto en el momento de su muerte, la que... Nunca quiso hacerle llorar.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 20, 2010, 04:04:16 pm
Que lindo me ha gustado mucho!! ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 20, 2010, 06:05:36 pm
Inter-rail

Sé que no fue tu culpa, Andrea. Sé que no debería haber insistido tanto, Andrea. También sé que lo que estoy haciendo no tiene nombre. Pero ya me conoces, sabes que siempre decía que mis venganzas eran terribles y aún así lo hiciste. A sabiendas de las posibles consecuencias lo hiciste. Seguro que no entiendes la razón de mi furia, querida Andrea. Pronto lo comprenderás, sería una injusticia por mi parte no contarte lo que me hizo rabiar y amargarte sin que sepas la razón. Te lo contaré todo, aunque creo que pronto atarás cabos, eres muy astuta queridísima amiga.
Vecinas de un mismo bloque desde la infancia, las mejores amigas que habían pisado la Tierra desde que ésta fue habitada. Eso éramos. Todo eso, éramos casi como una hermana la una para la otra. Crecimos juntas en la 5ª planta de un edificio. En las puertas 13 y 14. Hablábamos desde nuestras ventanas que estaban casi juntas ¿Por qué lo echaste todo por la borda?¿Por qué, Andrea? Por un tío, por el vecino de la 15. Por ese chaval que te tenía el coco comido. Es tu mayor defecto, eres muy influenciable y ese chico lo aprovechó ¿Por qué tuvo que venir a fastidiarnos la vida?¿Por qué, Andrea? No sabes lo que llegué a llorar por saber que se aprovechaba de tu bondad, y lo peor es que no me escuchabas. Te lo dije una y mil veces, pero solo hacías que ir diciendo que yo estaba celosa porque no tenía novio. Pues sí, estaba celosa, pero de él. Eran los mismos celos que sentí cuando mi hermano se casó. Ese sentimiento que se va abriendo camino hacia el exterior sin que nos percatemos de su existencia hasta que ya es demasiado tarde. Tú también sabes lo que es eso, tú también los sentiste cuando comencé a ir más con Marina que contigo, en tercero de primaria. No era la primera vez que me arrebataban lo más importante de mi existencia. Primero mi hermano y luego, cuando ya creía haberlo superado, tú. Me negaba a ello, no quería que ese chico nos separara. Y más cuando yo sabía lo capullo que era nuestro vecino.
Nunca me hiciste caso cuando te decía que ese tío se había tirado a medio bloque, incluso te confesé que me había pedido a mí que me acostara con él. Pero tú, con tu infinita bondad, te negabas a abrir los ojos. Todo comenzó en verano, cuando volvimos del Inter-rail, vinieron mis padres a buscarnos ¿Te acuerdas? Volvimos a casa con quince carretes para rebelar. En todas las fotos salíamos las dos juntas. Ése es mi unico recuerdo de una amistad añeja, 540 fotografías sin alma, 540 fotografías que para colmo ya no puedo no mirar. Me duele más a mí de lo que te llegará nunca a doler a ti.
Mis padres nos contaron que teníamos unos nuevos vecinos, unos padres que habían venido con su hijo de veinte años. Se nos iluminó la cara a ambas, esperábamos un Dionisio de carne y hueso. Llegamos a casa y fuimos a presentarnos a pesar de estar hechas trizas por el viaje en ese tren de mala muerte. Él nos abrió la puerta y nos dijo lo guapas que éramos a pesar de que en ese momento llevábamos unas pintas de miedo. Su sonrisa se coló de inmediato en tu cuerpo y quedó clavada en tu corazón ocupando lo que antes era propiedad de nuestra amistad. Su mirada luchaba por entrar a formar parte de mí, luchaba por invadir mi corazón, pero yo me resistía ¿Por qué tú no hiciste lo mismo, Andrea?¿Por qué no luchaste tú también?
Después de ese día todo fueron coincidentes encuentros en el ascensor, ayuditas para acarrear con la compra, piropos... Pero no solo a ti. A todas las chicas del bloque, entre las que me incluyo. Pero yo luchaba por no caer presa en su trampa de seducción, no como todos esos pendones que pasaron por su cama a la primera de cambio.. Cuando comenzasteis a salir se colmó el vaso de mi tolerancia con él. Porque fue entonces que me abordó a mí. "¿Te ayudo con la compra? Una chica tan bella no debería acarrear tanto peso" Decía el muy despreciable "No, gracias. Puedo yo sola, estoy acostumbrada" replicaba yo con frialdad glaciar. "El uniforme del instituto te queda de perlas" Me decía cada mañana cuando iba a llamarte para ir juntas a clase, como siempre "Dime algo que no sepa, asaltacunas" Le decía yo mirándole a los ojos. Mi odio hacia él debía ser enterrado cuando tú estabas delante, pero él insistía en sacarlo a relucir "Tu amiga me ha dicho algo muy gracioso antes... ¿Cómo era?¿Asaltacunas?" te decía a ti "¿Acaso miento?" Replicaba yo, y entonces tú me mirabas funestamente y yo me callaba de súbito. Me afectaban más tus miradas repletas de odio que todo lo que él pudiera decirme.
Pero el día en que todo sucedió ya no aguanté más. Fui a tu casa para hacer los deberes, como muchas tardes, pero tú solo hacías que hablar de él, yo iba aguantando hasta que al final te conté todo lo que sabía, te lo conté por tu propio bien y me ignoraste, me echaste de tu casa a patadas y te juré que no volveríais a descansar tranquilos, ni tú ni él. Ese mismo día me suicidé me bebí un vaso de agua con cianuro disuelto en él ¿Cómo conseguí el cianuro? Mi padre pone el veneno en polvo en una esquina de la cocina para matar las hormigas que allí habitan. Fue fácil llenar un vaso con él y hacerme un delicioso y mortal batido. Limpié bien la batidora, al fin y al cabo solo debía morir yo y si quedaban restos del batido allí alguien más iba a morir. Fui a mi habitación y me lo bebí de un trago. No aguanté las 24 horas que dijeron los médicos cuando mis padres me llevaron al hospital. Ni te dignaste a venir a verme, si hubieras estado allí, seguramente hubiera luchado por la vida, pero tu abandono fue más veneno que el mismo cianuro.
Sé que cada noche me ves en tus sueños, Andrea. Sé que rememoras nuestro último viaje juntas en tus sueños. Él también me sueña cada noche, mis contestaciones frías y mi odio. Los dos sufrís, tú por haber dudado de mí y él por ser el culpable de todo. La única forma que tengo de ver las fotos de cuando nuestra amistad era aún sólida es cuando tú abres el álbum y lloras ante las 540 fotografías. Cuando vuelvas a rememorar el viaje esta noche, te despertarás, vendrás a mi habitación y aquí me encontrarás, de un blanco perlado etéreo. Te lo explicaré todo y vas a querer venir conmigo. El cianuro está en le mueble izquierdo al lado de los fogones. Ya te lo indicaré yo. La muerte no es tan dolorosa, y menos cuando sabes que alguien te espera después de ella. Volveremos a estar juntas de nuevo, como cuando aún no habíamos vuelto del Inter-rail. Será magnífico...
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 20, 2010, 06:14:10 pm
Maya.. de todos es el q mas me ha gustado... dios no se que decir... me pusiste a llorar!! excelente!
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: emina en Agosto 20, 2010, 06:42:16 pm
Muy interesante y lindas tus historias
me gustan  mucho bueno ahora espero la siguiente
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 21, 2010, 05:43:22 am
Os presento a mi chica favorita!!!!!!!!!!!

Cigarros Mentolados

Mayra dio otra calada a su cigarro mentolado y le echó el humo en la cara a su recién llegado interlocutor. El cenicero estaba lleno de colillas de cigarro normal, seguro que el hombre había estado fumando compulsivamente mientras esperaba su llegada.
La joven de ojos oscuros dio otra parsimoniosa calada al cigarro y de nuevo le echó el humo a la cara al hombre sentado frente a ella. Una docena de jóvenes, hombres y mujeres por igual, rodeaban a Mayra y a su interlocutor; vestían de negro, llevaban sombreros tipo “Panamá” y gafas oscuras cuya función era intimidar a la gente en general. La propia Mayra iba de negro pero se había quitado las gafas y las llevaba en el escote del corto vestido.
El hombre comenzó a ponerse nervioso y culpaba de ello a la tranquila actitud de la muchacha que, sabiéndose en mejores condiciones, parecía no tener prisa por tratar el tema que no había llevado a esa situación.
- ¿Quiere tomar algo, Michael? –El hombre negó con la cabeza-. ¿Comer?¿Tiene hambre, Michael? –El hombre repitió el gesto.
- ¿Podríamos hablar sobre “eso”?
- ¿A qué tanta prisa? El ambiente es bueno...
- ¡Mi mujer me espera!
- También le esperaba cuando le sacamos las fotos y le daba igual, Michael...
- ¡¿Os contrató ella?!
- Nah, somos trabajadores independientes –dijo una chica del círculo.
- Autónomos –añadió un chico.
-¡Chantajistas, sois!
- Preferimos la denominación “Intercambiadores de bienes” –corrigió Mayra-. Vale, hablemos de las fotografías...
Después de la concesión de la joven, el hombre se puso histérico y comenzó a fumar compulsivamente otra vez mientras hacía sus ofertas y escuchaba las ontraofertas. Creyó que las negociaciones habían terminado y se puso en pie para salir del sótano de aquel bar de Little Italy de Nueva York.
- ¿A qué tanta prisa? –repitió Mayra.
Los jóvenes rieron cuando el hombre se giró con expresión alarmada; los ojos como platos y las cejas enarcadas de forma exagerada. Tardó tres minutos en reaccionar, tres minutos en que los jóvenes no pararon de reír y que Mayra aprovechó para encender otro cigarro mentolado.
- ¿Pensaba ir a alguna parte, Michael? Creo que debería echar un vistazo a esto...
Mayra dio una calada al cigarro mientras le pasaba una fotografía que sacó del escote. Los ojos oscuros de la muchacha miraban divertidos la cara del hombre que no daba crédito a lo que veía. En la imagen se veía a sí mismo en pleno revolcón con una de las chicas de negro; lo recordaba todo: una supuesta pareja joven se había acercado a él en un bareto de mala muerte en China Town y le había propuesto que se acostara con la muchacha mientras su pareja miraba. No se dio cuanta de que el chico sacaba fotos.
Decidió eliminar las pruebas de su infidelidad pero la fotografía se le escapó de las manos y volvió a las de Mayra.
- ¿Cree que caí ayer del guindo? La tenía atada con hilo de pescar, son todos tan engorrosamente previsibles... ¿Cuánto me da por ella? Quizá su mujer me daría más... escucho su oferta.
La chica rió y el hombre volvió a sentarse. Lo que él no sabía era que no iba a salir de ese sótano hasta la mañana siguiente tras intentar un ataque contra Mayra para recuperar la fotografía.
Su viuda le lloraría sin llegar a conocer la infidelidad de su marido y nunca sabría la verdad de la muerte de él. Le dirían que se vio inmerso en una trifulca de bar y sería la misma Mayra quién le daría la funesta noticia fingiendo ser una compungida camarera del susodicho local que le daba la condolencia.
Esa misma noche, otra persona esperaría a la chica fumando compulsivamente; una empleado de un banco que había estado echando mano de la caja para cumplir los caprichos de un supuesto novio. La joven empleada tragaría el humo del cigarro mentolado de Mayra con el corazón encogido, sabiendo que el supuesto novio estaba entre los chicos vestidos de negro a su alrededor.
- ¿Quiere tomar algo, Marlenne? –la chica negaría con la cabeza-. ¿Comer?¿Tiene hambre, Marlenne?
Al término de la noche, la joven empleada del banco habría aprendido algo en aquel sótano de un bar de Little Italy: “La mafia es capaz de todo”.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 21, 2010, 07:06:39 am
Me faltan dos de leer y de igual modo me falta tiempo para hacerlo T-T  pero en cuento tenga otro rato libre los leeré.

Maya-chan en verdad el talento lo tienes ^^  espero que el libro que desees publicar se logre ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: emina en Agosto 22, 2010, 08:55:40 pm
Tienes talento para escribir, sigue asi, ya que tus historias son muy buenas
y me gustan mucho.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 23, 2010, 01:40:38 pm
No soy la ley

Sentía el corazón latirle en la sien cuando se plantó frente la puerta de su propio despacho. Miró su reflejo en el cristal de la vitrina del pasillo y se arregló la coleta como buenamente pudo, la carrera había dado al traste hasta con la inexpugnable barrera de gomina que se aplicaba en el pelo al ir a trabajar. Inspiró profundamente y entró en la sala con la cabeza bien alta y porte sereno, quién diría que había cruzado la ciudad corriendo con un café hirviendo que había comprado en el Starbucks de debajo de su casa en la mano... Charlotte Evans la esperaba dentro examinando con calma todos sus diplomas.
- Por haberse graduado usted como Summa Cum Laude no es demasiado puntual...
- Disculpe, señora, el tren se estropeó.
Lolle era la mejor abogada de buffete, controlaba todos los aspectos legales y administrativos del mismo y llevaba dos meses trabajando en el caso de Charlotte Evans; mujer despechada donde las haya que quería quitarle a su marido hasta la salud tras el divorcio.
Lolle era joven, apenas llevaba un año en el mundo laboral pero ya estaba considerada la mejor abogada en quilómetros a la redonda y cobraba como tal. No era barata, pero podían contarse con los dedos de la mano los casos que había perdido... y sobraban dedos en esa cuenta. Habiase graduado como Summa Cum Laude en derecho, pero la puntualidad en ella brillaba por su ausencia y los que la contrataban lo sabían.
Charlotte Evans se negaba a ello y siempre la atacaba con algún comentario indirectamente ofensivo que Lolle ignoraba olímpicamente por no poderle contestar mal a quien le pagaba el pan de cada día.
- Quiero sacarle a mi ex la mitad del piso y la tienda de delicatessens.
- Madame, lo primero lo puedo conseguir, pero lo segundo... si no está a nombre de ambos y él no cede... no creo que lo pueda lograr... por no decir que viene siendo imposible...
- Te pago para que lo hagas, no para que me pongas trabas.
Charlotte Evans pegó un golpe al escritorio de roble de Lolle con el puño y sus pulseras de oro tintinearon melódicamente, pero la abogada no se dejó intimidar, parapetada como estaba tras un montón de papeleos legales y engorros de la gestión diaria del buffete que tenía que firmar como cada mañana.
- Disculpe que discrepe, Madame –Charlotte, habituada a no ser contradicha, la miró casi con curiosidad-, usted me ha contratado para que le tramite el divorcio dentro de la legalidad; no pienso extorsionar ni chantajear a nadie.
Acababa de estampar su impoluta firma en un documento cuando Charlotte le arrebató la hoja de delante. Lolle la miró a los ojos por encima de sus gafas de lectura y dejó la estilográfica encima de la mesa con pasmosa tranquilidad. Su clienta tenia los ojos desorbitados y los finos labios bien apretados en una sonrisa canina.
- ¿Qué?
- Ya me ha oído, Madame, soy abogada, no el cappo de una mafia; mi trabajo y la ley van de la mano. Yo no soy la ley pero convivo con ella y la llevo por bandera. No voy a violarla, Madame.
- ¡Tú harás lo que yo te mande, que por eso te pago!
La chica garabateó un nombre y una dirección en su propia tarjeta de presentación y se la entregó al enjoyado doverman rabioso que estaba aposentado en el otro lado del escritorio. Se ajustó la chaqueta del traje y levantó la vista hacia la mujer sentada frente a ella mirándola a través de sus finas gafas que le deban cierto aire de respetuosa intelectualidad y autoridad.
- ¿Little Italy? –leyó la mujer- ¿Me manda a Little Italy?¿Y quién es Mouse?
- Lo que usted busca y necesita, Madame, es alguien out-law. Mouse es su persona, no yo. Por un módico precio, ella chantajea y extorsiona a quien haga falta... si se le paga bien hasta tortura a quién se le pida.
- ¿Y cómo me manda una abogada a ver a la mafia de Little Italy?¿Cómo conoce una abogada a esa gente que ignora la ley?
- Mouse y yo nos hemos encontrado alguna que otra vez en los tribunales y no la he podido vencer nunca, dígale que Cat la manda y recibirá un trato especial.
Lolle había acompañado a la mujer-doverman a la puerta mientras hablaban para evitar que Charlotte Evans pudiera contestar. Su clienta caminaba tiesa como si se hubiera tragado una escoba pero se dejaba conducir dócilmente por la abogada.
- Páguele mis honorarios a Mila, Madame –Cerró la puerta y se apoyó en ella con abatimiento, esos dos meses trabajando al lado de Charlotte Evans la habían dejado agotada mentalmente- Nos vemos de nuevo ante el juez, Mayra...
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 25, 2010, 11:39:26 am
Por fín!!!! me he leido los tres que me faltaba, Inter- rail, Cigarros Mentolados y No soy la ley ^^

Vamos por partes ^^

Intere rail:

Me ha parecido muy bueno... hasta donde puede llegar la amistad, es impresionante y el final ha sudo sin lugar a dudas excelente.

Cigarros Mentolados:

Es muy bueno, realmente da un pequeño vistazo a lo que los mafiosos hacen ^^u he visto dos pequeñas fallitas en la escritura de dos palabras y las cito a continuación ^^u
Citar
Después de la concesión de la joven, el hombre se puso histérico y   comenzó a fumar compulsivamente otra vez mientras hacía sus ofertas y   escuchaba las ontraofertas. Creyó que las negociaciones habían terminado   y se puso en pie para salir del sótano de aquel bar de Little Italy de   Nueva York.
Citar
Esa misma noche, otra persona esperaría a la chica fumando   compulsivamente; una empleado de un banco que había estado echando mano   de la caja para cumplir los caprichos de un supuesto novio. La joven   empleada tragaría el humo del cigarro mentolado de Mayra con el corazón   encogido, sabiendo que el supuesto novio estaba entre los chicos   vestidos de negro a su alrededor.


No soy la ley:

Realmente interesante, en especial al final donde parece ser que has utilizado a tu chica favorita (Mayra).

Espero la siguiente historia, si es que hay una más ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 25, 2010, 11:50:40 am
Medio Minuto

Medio minuto, quizá menos. El mar estaba embravecido por una tormenta lejana. Desde la arena, se veían los rayos impactar en el agua casi al mismo tiempo que el trueno rugía con furia. El viento de tormenta jugaba con los cabellos de Tamy y los hacía parecer miles de diminutas serpientes que culebreaban sin orden ni concierto. Annis la tenía encañonada con pulso tembloroso; Tamy se sabía ganadora. Otro trueno, las olas le mojaban a Tamy los pantalones a la altura del muslo. Seguramente ya estaba amaneciendo, pero las nubes mantenían la ciudad a la espalda de Annis sumida en la oscuridad.
Habían estado jugando toda la noche al gato y el ratón y, ahora, el tigre y el dragón se hallaban cara a cara, sosteniéndose la mirada sin dar ninguna el brazo a torcer. Annis siempre había sido la más débil de las dos, pero ahora parecía tener la sartén por el mango, aunque ambas sabían que no era más que un espejismo. Tamy se señaló el pecho izquierdo, encima del corazón, sonreía; el corazón de Annis se aceleró.
Tras la traición de Tamy para con la banda, había sido su mejor amiga la que había recibido la orden de perseguirla y finiquitarla. Quizá pensaron que, por la proximidad de su relación, la fugitiva volvería al lado de Annis, pero ahora a la perseguidora le fallaba la voluntad. Lo había tenido muy claro hasta ese momento. Puso una bala en la recámara pero no pudo mantener firme el pulso. Las órdenes de Mayra habían sido claras, no había dejado ningún cabo suelto para que pudiera eludir apretar el gatillo “Búscala y llénale el cuerpo de plomo”; cruel orden para ser dada a una adolescente.
- Dime que no lo sabías, Tamy, que no sabías que era un madero, que no nos vendiste a sabiendas...
La silueta de la Estatua de la Libertad se recortó a contraluz ante un nuevo rayo y un trueno retumbó. Tamy sonreía sin una pizca de arrepentimiento en la expresión.
- No vendí el clan al madero sino el madero al clan, ya sabes que ahora está durmiendo con los peces a los pies de la Dama.
Annis dudó medio segundo. Sí, Christobal había nadado como un ladrillo a los pies de la Estatua de la Libertad; “Muerte natural” había sentenciado Mayra “Es natural que se muera si le vuelas la tapa de los sesos ¿A quién le apetece una partidita de Black Jack?” Sí, Mayra era el cinismo hecho persona, podía matar y estar haciendo punto de cruz al momento siguiente.
- Nos vendiste, si no llega Marcus a retorcerle el pescuezo...
Tamy no dejaba de sonreír; siempre había sido una persona muy calmada, y ahora mismo lo estaba demostrando. Nueva York, a la espalda de Annis, comenzaba a despertarse cuando la tormenta estalló; en tres segundos, Tamy y su perseguidora estaban empapadas de pies a cabeza. La pistola temblaba en las manos de la verdugo. Lucha de titanes: el deber y la moral.
Annis no tenía familia, vivía en el local de Little Italy desde que había conocido a Tamy y esta la había introducido en la mafia de Mayra; eso era lo más parecido a una familia que había conocido. De hecho, todos la trataban como a una hermana pequeña... pero con misiones como aquélla.
- ¿Sabías que era un madero?
- Sabía que Mayra lo finiquitaría; por eso lo mandé la sótano del local, no traicioné a nadie, Annis...
- Espero que actúes de forma distinta a partir de esto –Tomó aire y puso el dedo en el gatillo; el corazón de Tamy se aceleró por primera vez y comenzó a bombear sangre a marchas forzadas. Annis giró la pistola y se encañonó a la altura del órgano aorto- Muerte natural.
Medio minuto, quizá menos; agua, un rayo y el sonido de un disparo camuflado en el rugir de un trueno. Tamy nunca creyó que la pequeña y débil Annis sería lo bastante fuerte como para llenarse el corazón de plomo. Se acercó al cuerpo de la que había sido su mejor amiga y lo abrazó.
Una limusina paró a diez metros de dónde estaba ella con el cuerpo inerte de Annis entre los brazos. La ventanilla bajó con un sonido automático camuflado por un trueno, los rayos explotaban contra el mar a la espalda de Tamy. Intuyó los ojos negros de la cappo ocultos en la seguridad del cristal ahumado.
- Muerte natural –Sentenció una voz desde dentro del vehículo antes de sacar una pistola por la ventanilla y meterle a Tamy una bala entre ceja y ceja- ¿Echamos una timba de Póker, Davinia?
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 25, 2010, 12:47:18 pm
Este tambien es bueno Maya-chan ^^

Como lo dije antes espero el siguiente si es que hay ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Valellope~ en Agosto 25, 2010, 01:00:37 pm
Me ha gustado mucho maya como lo otros!! ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 25, 2010, 01:18:52 pm
Asias, me alegro que os guste ^^
Persuasión

Mayra entró en los juzgados con una sonrisa de oreja a oreja. Había cambiado su vestido negro por un traje de chaqueta entallada y pantalón de pernera recta, los zapatos tipo “bailarina” por unos tacones de aguja de vértigo, se había quitado tanto el sombrero como las gafas y la pistola la llevaba en el liguero envuelta en papel de aluminio para burlar el detector de metales. Y lo burló.
Cuando entró en la sala vio a Lolle, alias Cat, revisando papeleo: sería de nuevo su fiscal. Se sentó a su lado y sacó un cigarro mentolado. Una joven pelirroja de marcado acento irlandés se dirigió a ella de inmediato.
- Está prohibido fumar en la sala, Lady.
- ¡Oh, venga ya! Es un mentolado, con un poco de suerte camuflará este olor a madera tan agobiante…
- Está prohibido fumar en la sala, Lady
- Vale, vale… -Devolvió el cigarro a la cajetilla- ¿Mejor?
- Gracias, Lady –La chica volvió al lado de la puerta de la sala y Mayra se giró hacia Lolle con una sonrisa de lo más amable.
- Veo que sigues fumando mentolado, Mouse…
- ¿Y tú sigues añadiéndole canela al tabaco de liar, Cat? –Lolle asintió- No soy la única sibarita…
El cliente de Lolle se acercó a ellas y Mayra memorizó su cara: lo haría llamar al local; le estaba haciendo perder un tiempo precioso. El hombre era bastante atractivo. Mayra se preguntó si le sentaría igual de bien la muerte como le sentaba la vida. Él la estaba fulminando con la mirada y la acusada se fue a su mesa para ponerse a hacer sudokus. Lolle hubiera agradecido poder seguir charlando con Mayra ¿Por qué siempre la contrataban energúmenos furiosos? Recorrió la sala con la mirada y se fijó en que Mayra le hablaba en el lenguaje sordomudo ofreciéndole tomar un café en el Starbucks cercano al juzgado. Aceptó.
El cliente seguía quejándose de la calma y la parsimonia de las que tanto Lolle como Mayra hacían gala. Su abogada no le prestaba atención ¿Por qué los menos indicados eran los que más protestaban? Anotó un par de palabrejas que en apariencia no tenían nada que ver con el texto y el cliente profirió otra indignada queja que Lolle ignoró vilmente.
Miró la hora, era muy pronto. Dejó el papeleo sobre la mesa e, ignorando las protestas del cliente, salió a la calle con un cigarro de canela en una mano y el mechero en la otra; lo encendió y le dio una profunda calada que lo consumió hasta la mitad.
Le llegó a la nariz el aroma de canela seguido de uno mentolado. Mayra estaba a su lado con un cigarro mentolado en la mano.
- Tus clientes cada día son peores… Ya sabes que no tengo problemas en “ayudarte” con ellos, que hay confi; a mí también me exasperarían…
- Eso sería ilegal, Mouse, pero ganas no me faltan…
- Ya te lo dije una vez: en la banda necesitamos un experto en leyes, sabes dónde estamos, Cat, acude a Little Italy y trato hecho.
- Ojalá fuera tan fácil; tú eres out law, yo no estoy más metida en la ley porque no soy ella…
- ¿Crees que el hombre al que defiendes hoy es trigo limpio? Regenta una gran multinacional que está monopolizando el mercado de las mudanzas y ha llevado a la quiebra a no menos de veinte pequeñas empresas provocando el suicidio de varios de sus directores. Nosotros matamos pero no monopolizamos, Cat.
Siguieron fumando en silencio, Lolle tenía los nervios tan crispados que apuró el cigarro en dos caladas y se quedó apoyada en la pared esperando que Mayra terminase.
- Por cierto, desde China Town te agradecen que les mandaras a Charlotte Evans para su ternera con bambú.
- No fastidies que…
- Claro, no íbamos a desperdiciar esa carne tan jugosa, con su grasita…
- Por Dios, Mayra, qué asco…
El cliente de Lolle salió con paso airado y la agarró de brazo haciéndola voltear sin delicadeza alguna; chilló y gritó hasta que su cara estuvo roja como una fresa y finalmente arrastró a su abogada hasta la sala. Mayra los siguió a paso ligero.
Fue un juicio interminable que falló a favor de Mouse una vez más. Salieron acompañadas de los gritos y chillidos e insultos del cliente de Lolle. Entraron en el Starbucks y se sentaron en una de las pequeñas mesas con un café cada una y un trozo de tarta de manzana por cabeza. La abogada parecía abatida y Mayra no dudó en aprovechar la situación.
- ¿Seguro que no quieres pasarte a mi lado? –Lolle la miró una vez mas, sus ojos habían perdido su candidez habitual.
- ¿Dónde hay que firmar?
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 26, 2010, 09:55:04 pm
Increible, digamos que es una continuación de "no soy la ley"

Me gustó mucho, verdaderamente Mayra es tu chica favorita... ^^

Espero el siguiente Maya-chan y gracias por el aviso ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: carter clorassa en Agosto 26, 2010, 11:49:17 pm
oh maya-chan tus historia son muy buenas jajajajaja
me encantan jajajaja
gran trabajo jajajajaja sigue haci
bansaiiiiiiiiii n_n!!!!!!!!!
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 27, 2010, 06:31:40 am
Humanidad

Al contrario de lo que muchos creían, Mayra no vivía en un loft en el centro de Nueva York sino en un diminuto apartamento del extrarradio de Little Italy.
Tras cerrar el bar y asegurarse de que el sótano no delataba su función, encaminó sus pasos hacia su “hogar”. Al cruzar el portal se quitó las gafas de sol y las metió en el bolso. Mientras subía las escaleras le echó un vistazo al paquete de cigarros mentolados: final de mes y la cajetilla medio llena, se sintió orgullosa de si misma.
En el último tramo de escaleras, comenzó a rebuscar por el bolso las llaves de los cinco cerrojos de la puerta de su casa y en el rellano comenzó a forcejear para abrirlos. Tras cuatro minutos y dos cerrojos abiertos, una mano invisible accionó los otros tres desde dentro y una niña de no más de cinco años con un pijama de ositos apareció en el umbral; miró a Mayra a los ojos y la abrazó ilusionada. Ambas entraron en casa y Mayra cerró los cerrojos y pasó la cadena.
- Llegas muy tarde, May, pensaba que no volverías hoy...
- ¿Y dejar que te duermas por la mañana y no vayas a clase? Ve a dormir, pequeña...
La niña le dio un beso en la mejilla y se fue a la habitación que le había asignado en el apartamento. Mayra fue a la cocina y sacó las sobras de la cena de la niña, Mila había vuelto a dejarse la zanahoria, las calentó a fuego lento y se puso a cenar mientras repasaba mentalmente la lista de tareas de la banda. Encima de la mesa estaba el último dibujo de la pequeña, había plasmado su visión de Mayra y la chica sonrió.
Cuando la cesta de Mila apareció en la puerta del orfanato, Mayra contaba diecisiete primaveras y ya era la cappo del grupo de Little Italy, de modo que sin que nadie supiera cómo, desde hacía unos añitos Mayra llegaba a fin de mes con un buen pellizco en el bolsillo. Por ser la mayor del orfanato, se hizo cargo de la pequeña Mila como si fuera su hija y cuando un año después tuvo que abandonar la institución la llevó consigo, era oficialmente su hermana menor. Dados sus ingresos mensuales, a pesar de ser de origen desconocido, nadie dudó cuando solicitó la adopción de Mila.
En su mafia nadie notó cambio alguno en su comportamiento y la pequeña no sabía el auténtico trabajo de Mayra: para ella, su hermana era camarera en un restaurante de postín en la misma Little Italy.
Sea como fuere, nunca les había faltado de nada. El piso era diminuto, sí y la puerta vieja como el ir a pie, a la que la propia Mayra había añadido dos cerrojos extra; pero el mobiliario era de lo mejor que podía encontrarse en Nueva York.
Le sonó el busca y dejó el tenedor en el plato para mirarlo. Otro accionista al que sacar un buen pellizco. ¿Es que nunca iban a aprender que en un local de alterne no se puede uno fiar ni de su sombra? Sacó el móvil del bolso justo a tiempo de descolgar y dar las primeras instrucciones, para dejar el trabajo encaminado para el día siguiente. Prometía ser un día de chantajes de lo más divertido. Dio por finalizada la conversación y enchufó la tele. Quitó la voz y puso subtítulos. Sean Connery en pantalla. Terminó de comer y puso los platos en el lavavajillas que decidió enchufar a la mañana siguiente cuando se fuera a trabajar.
Un grito truncó la calma de la noche y Mayra recorrió el apartamento de punta a punta. Abrió de par en par la puerta de la habitación de Mila y la niña se lanzó a sus brazos llorando desconsoladamente. El peluche con el que dormía desde que llegase al orfanato había quedado tirado en el suelo.
- ¡Has volvido!¡Pensé que no volvería a verte!
- Tranquila, no ha sido más que una pesadilla, nunca me iré.
- Soñé que unos señores malos se te llevaban diciendo que eras mala, y a mí me dejaron sola, sin ti, sin nadie...
- ¿Que soy mala?
- Sí, Lucy lo comentó ayer en el cole; dijo que te dedicas a ganar dinero haciéndole daño a la gente.
- ¿Y tú me crees capaz de hacerlo? –la niña negó con la cabeza y Mayra la acompañó de nuevo a la cama y la acostó- Estate tranquilita, pequeña, nadie vendrá a por mí porque soy una buena persona.
Mila sonrió y Mayra le besó en la frente, la niña cerró los ojos y ella esperó a que se durmiera de nuevo. Al salir otra vez de la habitación le volvió a sonar el busca: esta vez era una directora de banco corrupta. Otro documento para el día siguiente.
De regreso al comedor, vio que en las noticias salían las desapariciones de los últimos visitantes del local de Little Italy y se sintió orgullosa de un trabajo tan bien hecho. Cogió una lima de uñas y el esmalte carmesí del cajón del mueble de la tele y se las comenzó a repasar mientras el busca se volvía loco de tantos avisos como le llegaban a Mayra. Estaba orgullosa de su mafia, le rendían una total y absoluta lealtad a cambio de la posibilidad de promover a tal o a cual para ser citado en el sótano.
Se miró las uñas perfectamente limadas y pintadas y preparó lo que iba a necesitar al día siguiente. Su bolso, un nuevo vestido negro, el sombrero estilo Panamá, las gafas de sol y... sí, los cigarros mentolados. Dejó preparada la comida que Mila se llevaría a la guardería, apagó todas las luces y se metió en la cama en cuyo cabezal podía leerse “Todo el mundo es inocente hasta que se demuestra lo contrario”.
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Agosto 30, 2010, 09:16:00 am
Sugoi!!!!!!!!!!!! 

Está muy bueno ^^  y Mayra vuelve a ser la protagonista.

Espero el próximo ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Agosto 30, 2010, 09:56:44 am
Sí, es que Mayra da mucho juego y me encanta su personalidad, tengo muchos relatos sobre ella y ahora los iré poniendo todos ^^
Medio Minuto

Medio minuto, quizá menos. El mar estaba embravecido por una tormenta lejana. Desde la arena, se veían los rayos impactar en el agua casi al mismo tiempo que el trueno rugía con furia. El viento de tormenta jugaba con los cabellos de Tamy y los hacía parecer miles de diminutas serpientes que culebreaban sin orden ni concierto. Annis la tenía encañonada con pulso tembloroso; Tamy se sabía ganadora. Otro trueno, las olas le mojaban a Tamy los pantalones a la altura del muslo. Seguramente ya estaba amaneciendo, pero las nubes mantenían la ciudad a la espalda de Annis sumida en la oscuridad.
Habían estado jugando toda la noche al gato y el ratón y, ahora, el tigre y el dragón se hallaban cara a cara, sosteniéndose la mirada sin dar ninguna el brazo a torcer. Annis siempre había sido la más débil de las dos, pero ahora parecía tener la sartén por el mango, aunque ambas sabían que no era más que un espejismo. Tamy se señaló el pecho izquierdo, encima del corazón, sonreía; el corazón de Annis se aceleró.
Tras la traición de Tamy para con la banda, había sido su mejor amiga la que había recibido la orden de perseguirla y finiquitarla. Quizá pensaron que, por la proximidad de su relación, la fugitiva volvería al lado de Annis, pero ahora a la perseguidora le fallaba la voluntad. Lo había tenido muy claro hasta ese momento. Puso una bala en la recámara pero no pudo mantener firme el pulso. Las órdenes de Mayra habían sido claras, no había dejado ningún cabo suelto para que pudiera eludir apretar el gatillo “Búscala y llénale el cuerpo de plomo”; cruel orden para ser dada a una adolescente.
- Dime que no lo sabías, Tamy, que no sabías que era un madero, que no nos vendiste a sabiendas...
La silueta de la Estatua de la Libertad se recortó a contraluz ante un nuevo rayo y un trueno retumbó. Tamy sonreía sin una pizca de arrepentimiento en la expresión.
- No vendí el clan al madero sino el madero al clan, ya sabes que ahora está durmiendo con los peces a los pies de la Dama.
Annis dudó medio segundo. Sí, Christobal había nadado como un ladrillo a los pies de la Estatua de la Libertad; “Muerte natural” había sentenciado Mayra “Es natural que se muera si le vuelas la tapa de los sesos ¿A quién le apetece una partidita de Black Jack?” Sí, Mayra era el cinismo hecho persona, podía matar y estar haciendo punto de cruz al momento siguiente.
- Nos vendiste, si no llega Marcus a retorcerle el pescuezo...
Tamy no dejaba de sonreír; siempre había sido una persona muy calmada, y ahora mismo lo estaba demostrando. Nueva York, a la espalda de Annis, comenzaba a despertarse cuando la tormenta estalló; en tres segundos, Tamy y su perseguidora estaban empapadas de pies a cabeza. La pistola temblaba en las manos de la verdugo. Lucha de titanes: el deber y la moral.
Annis no tenía familia, vivía en el local de Little Italy desde que había conocido a Tamy y esta la había introducido en la mafia de Mayra; eso era lo más parecido a una familia que había conocido. De hecho, todos la trataban como a una hermana pequeña... pero con misiones como aquélla.
- ¿Sabías que era un madero?
- Sabía que Mayra lo finiquitaría; por eso lo mandé la sótano del local, no traicioné a nadie, Annis...
- Espero que actúes de forma distinta a partir de esto –Tomó aire y puso el dedo en el gatillo; el corazón de Tamy se aceleró por primera vez y comenzó a bombear sangre a marchas forzadas. Annis giró la pistola y se encañonó a la altura del órgano aorto- Muerte natural.
Medio minuto, quizá menos; agua, un rayo y el sonido de un disparo camuflado en el rugir de un trueno. Tamy nunca creyó que la pequeña y débil Annis sería lo bastante fuerte como para llenarse el corazón de plomo. Se acercó al cuerpo de la que había sido su mejor amiga y lo abrazó.
Una limusina paró a diez metros de dónde estaba ella con el cuerpo inerte de Annis entre los brazos. La ventanilla bajó con un sonido automático camuflado por un trueno, los rayos explotaban contra el mar a la espalda de Tamy. Intuyó los ojos negros de la cappo ocultos en la seguridad del cristal ahumado.
- Muerte natural –Sentenció una voz desde dentro del vehículo antes de sacar una pistola por la ventanilla y meterle a Tamy una bala entre ceja y ceja- ¿Echamos una timba de Póker, Davinia?
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Ryu en Septiembre 10, 2010, 02:01:24 pm
Por fín me puse al día con tus obras ^^

Me ha gustado y sí, es verdada que Mayra da mucho de donde tomar ^^

Espero el siguiente, si es que hay siguiente claro está ^^
Título: Re:Cosas de chicas
Publicado por: Mayandra en Septiembre 18, 2010, 07:03:21 am
Claro que lo hay ^^

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Aquella mañana Mayra le había hecho una trenza alta para que el cabello no le cubriera sus bellas e infantiles facciones. Tenía la nariz y los pómulos cubiertos de pecas, pero había una especialmente caprichosa situada justo en el rabillo del ojo derecho. Le gustaba ese antojo, Mayra siempre le había dicho que la hacía diferente de la muchedumbre y ella se sentía orgullosa de esa peca.
Llevaba el pelo muy largo, lo tenía muy oscuro y con tirabuzones naturales. Su hermana tenía mucha destreza en peinarla para resaltar lo bonito de su cara y la palidez de su piel.
Entró en el aula, colgó su mochilita azul en el colgador etiquetado con su nombre y se puso la bata azul y verde a cuadros. Fue directa al cajón de los juguetes y sacó su coche favorito. Aborrecía las muñecas.
Lucy no tardó en llegar y lo primero que hizo fue acercarse a Mila para molestarla. Mila la aborrecía a ella incluso más que a las muñecas.
-   ¡Mi papá ha decido que tu tata es mala!
-   Mayra dice que tu papá es indiota...
Lucy le levantó la mano y la descargó sobre ella pero Mila interpuso el coche en su trayectoria y la otra niña profirió un gritito de dolor al clavarse el retrovisor del juguete, que voló por los aires y se fue a estrellar en la pared, en la palma. Mila la miró sin reprimir el odio que sentía por la otra niña.
-   Tú también eres indiota, como tu papá.
Lucy lloraba como una magdalena pero Mila se levantó, recogió el Ferrari de juguete y siguió jugando como si nada. Tal como fueron llegando los amigos de Mila, se formó a su alrededor un grupo compacto de niños con coches de juguete al que ningún niño osaba desafiar. Llegó también la maestra, Lucy fue directamente a hablar con ella hecha un mar de lágrimas y la institutriz se acercó a Mila con paso seguro. Los amigos de la niña retrocedieron ligeramente para dejarla en un cara a cara con la profesora.
-   ¿Por qué le has pegado a Lucy, Mila? –La niña la miró a los ojos con expresión severa, como una mujer con cuerpo de niña y habló como tal.
-   Ha insultado a Mayra y mi tata no se insulta; además, no le he pegado: ella iba a darme y he usado el Ferrari como escudo.
-   ¡Ella ha llamado “indiota” a mi papá!
-   Y tú has llamado “mala” a Mayra.
Lucy se puso roja como una fresa madura y se tiró encima de Mila con ira desmedida dispuesta arañarle la cara pero recibió un cabezazo de categoría. Nadie recordaría los minutos siguientes puesto que serían demasiados sucesos a demasiada velocidad como para seguirlos sin perderse. La resulta sería una Lucy llorando y una Mila tranquila, con mechón de pelo ajeno en la mano inclusive. La consecuencia directa de este suceso, sería una hora cada una de cara a la pared.
A la salida, más que de un parvulario, parecía que los niños salían de una trinchera en el frente. Lucy seguía hecha un mar de lágrimas y su madre se puso hecha un basilisco con la profesora. Por otro lado, Mila buscó entre el gentío a una muchacha rubia de ojos negros pero no dio con ella en el lugar de siempre, junto al semáforo había una muchacha de pelo oscuro vestida de forma elegante con una preciosa cola de caballo. Se agachó con una sonrisa tendiéndole su bolsa de la merienda, esa que Gaia solía llevarle.
-   Gaia tiene el turno de tarde-noche este mes, Mila, tu tata me manda en su lugar. Me llamo Kat...
-   ¿Gato*?¡Qué bonito!
-   Exacto, Kat, como el animal. Gaia me dijo que te gusta el pan con chocolate amargo...
-   ¡Oh!¡Gracias, Kat! ¿Tú qué merendarás?
-   ¿Yo?¿Te apetece tomar leche con cacao?
-   Gaia nunca me llevó... se traía una bolsa de Dunkin Donuts© y merendábamos en el parque...
-   Pero yo no soy ella, Mila, además, mi pregunta ha sido si te apetece –Lolle le guiñó un ojo con complicidad y la niña asintió- Pues hoy merendamos en Starbucks –La niña la abrazó y la chica reparó enseguida en el mechón de pelo de su mano- ¿Y eso?
-   La tonta de Lucy llamó “mala” a Mayra y nos peleamos y...
-   Le cerraste la boca ¿no?
-   Sí... Lucy es tan indiota como su papá... –Mila dio un bocado a su merienda mientras ambas echaban a andar.
-   No puedes negar se hermana de quién eres, pequeña, apuntas maneras...
-   ¿Apunto qué?
-   Nada, pensaba en voz alta –Lolle sonrió dulcemente- Cogemos las bebidas y merendamos en Central Park ¿te parece?
-   ¡Sí!



* El nombre Kat (Katherin) existe, no es de extrañar que Mila hable de “Cat (gato)”, puesto que el nombre y el animal se pronuncian igual ¿Sabéis quién es Cat, verdad?