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Enero 18, 2018, 01:48:22 am

Autor Tema: Colores...  (Leído 1460 veces)

Desconectado catalina_full

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Colores...
« en: Julio 29, 2010, 12:49:00 am »
He aquí el resultado de mi momentánea inspiración. Espero les guste...


Era una tarde lluviosa, triste, una de esas tardes en las que el ya hipotérmico corazón, entre sus decadentes latidos, clama por un poco de calidez. Las gotas de agua caían como pequeños fragmentos de cristales sobre el suelo, con fuerza golpeaban todo cuanto se encontraba a su paso, sin compasión de aquellos que carecen de hogar, sin temor de algún reproche, imponentes como sólo la lluvia puede llegar a ser. 
Un joven, sentado en uno de los cómodos sillones del hermoso living de su hogar, miraba a través de la ventana, con ojos fijos en las nubes que surcaban el  blanco y opaco cielo que  anunciaba un temporal.
- El cielo está llorando, parece que desea oxidar aún más mi alma… - Decía en su monólogo esbozando una pequeña sonrisa.
Las horas se sucedían una tras otra, el clima empeoraba más a cada segundo, tic-tac, tic-tac, sonaba el reloj. Las personas que como pequeñas hormigas se veían por el ventanal, llegaban a sus residencias, y corriendo entraban a los hogares que los protegerían de aquella tormenta. El joven seguía allí, sin mover un solo músculo, sin decir una sola palabra, obnubilado contemplando cual si fuera la novena maravilla del mundo aquel lúgubre y penoso cielo. 
- Que paradójica es la vida, por cosas del destino la soledad a mí ha llegado, no obstante, es una soledad acompañada la que convive conmigo desde hace ya dos años – Lentamente recitaba el muchacho.
   Una lágrima comenzó a decender lenta y sigilosamente por su blanca piel  mientras su brazo se estiraba para tomar el brillante cuchillo que sobre la mesa se hallaba.
- Es hora de que termine la función, Dios, si estás jugando a los dados con el mundo, pues ya no quiero vivir en él, si son pruebas como estás las que a tus hijos les das, pues no quiero llegar a la meta, y si no puedes ayudar siquiera un poco, pues no te acepto como Dios. Pero si de verdad existes, te suplico que ilumines el sendero de la persona que amo, para que no se equivoque de camino, no pido que la vida le soluciones, ni mucho menos que a mi me perdones, sólo pido un poco de piedad por quienes no tienen culpa alguna.
   Con su temblorosa mano acercó el arma blanca a su pálida muñeca, deseaba una muerte lenta y dolorosa, por consiguiente morir desangrado era la mejor opción. Pero sin previo aviso, un ruido que parecía salido de las mismísimas profundidades del averno se escuchó, era espeluznante y aterrador, sin embargo, nunca llegaría a ser tan estremecedor como el grito que prontamente se hizo escuchar y que sacó de un golpe y sin contemplaciones de su mundo interno al ser que todo el día postrado en el sillón había estado.  El muchacho soltó el cuchillo,  se levantó de sus aposentos y  echó a correr rápidamente por los elegantes y oscuros pasillos de esa gran mansión, oía un llanto, ese llanto que tanto dolor le causaba, avanzaba con prisa, sentía que el corazón se le escaparía del pecho, que el oxígeno no le era suficiente para respirar, en esos momentos despreciaba con toda el alma que esa casa fuera tan grande, tan fría, tan solitaria. El llanto seguía escuchándose e inundaba cada rincón de su cabeza y su ser. Si alguien entendiera como odiaba oírlo, todo sería más fácil… Si alguna persona comprendiera lo que su corazón sentía cuando aquellos sollozos embargaban su mente, y más aún, si sólo existiera un ser sobre la tierra que estuviera conciente de su sufrimiento, absolutamente todo tendría un color diferente.
Llegó a su destino, después de haber transitado lo que le pareció fuera una eternidad, dio vuelta el pestillo de la puerta y entró. Allí, en un blanco lecho se hallaba una hermosa niña de unos 6 años con los ojos anegados de lagrimas, la cual, al verlo se lanzó a sus brazos entre lastimeros sollozos. El joven con mucho amor comenzó a acariciar los rubios cabellos de  la pequeña que  lo abrazaba muy fuertemente.
-   ¡Me dió mucho miedo hermano!- Decía en un susurro la niña.
-   No te preocupes Helena, ya todo pasó, ahora me quedaré contigo para
que no te vuelvas a asustar- Le respondía el jovencito a su pequeña hermana.

Se recostaron en la bella cama con sabanas de seda, la niña ni se inmutó al oír el trueno que azotaba nuevamente como un látigo de luz el cielo,  había una razón para no preocuparse, y esa era, que su amado hermano estaba junto a ella, abrazándola en un cálido y afectuoso agarre, recargándola contra su pecho.
Definitivamente todo se ve de colores cuando se está con los seres queridos pensaba el chico, todo tiene sentido cuando hay alguien por quien luchar.

THE END
Las convicciones son peores enemigas de la verdad que las mentiras...

Desconectado Kari

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Re:Colores...
« Respuesta #1 en: Marzo 27, 2011, 04:31:08 pm »
Es un hermoso mensaje, y tu manera de narrar la historia me gustó mucho, ojalá hubiese sido un poco más largo, pero en serio me gustó ^^

Desconectado Kalina

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Re:Colores...
« Respuesta #2 en: Mayo 07, 2011, 08:35:18 am »
Me encanto! lo encontré demasiado lindo!