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Octubre 17, 2018, 05:13:21 am

Autor Tema: Desafíos  (Leído 774 veces)

Desconectado Eldaya

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Desafíos
« en: Julio 03, 2013, 12:25:20 pm »


Desafíos creados a través de proponer ciertas reglas, ya sean escribir ciertas palabras, o que el tema trate sobre algo en concreto...



En el Espacio...

Esta historia pertenece a una serie de desafíos, hechos entre un grupo reducido de personas, a los que llamamos gotas. Por eso ya viene señalado así...

 Monitores. -Agujero negro -Temor -Instancia -Novela -Escudo de fuerza -Gravedad -Supernova -Soldado -Velocidad de la luz

 Historia corta de entre 100 y 200 palabras que se situen en un mundo futurista-espacial.


 Se llevó las manos a la cabeza, cerrando los ojos con fuerza.

 Estaba realmente asustado.

 Los monitores mostraban multitud de puntitos que explotaban una y otra vez, y los ordenadores interconectados no dejaban de emitir un hiriente pitido de alarma.

 Gritó. El temor a morir y a no cumplir sus sueños le ahogaba. Pensaba en escribir una novela con lo que había descubierto.

 Su vida en Júpiter desde que huyó de la tierra, la muerte de la que escaparon por los pelos al acercarse demasiado a un agujero negro, lo bueno que era el sexo en Gravedad cero...

 El ruido era atronador. Un soldado irrumpió en el laboratorio, y, al descubrirlo allí en el suelo, gimoteando, le estampó una patada, escupiendole después.

 - "Evacuación. Dirijanse al Hangar. El escudo de fuerza les protejerá lo suficiente. Preparada huída a la velocidad de la luz" - una voz metálica repetía lo mismo una y otra vez.

 - Fué... un fallo de cálculo... Pero en mi última instancia lo advertí. ¡¡Lo hice!! - gimoteó, mirando con ojos aterrados al soldado - Ellos sabían... Una Supernova...

 Tragó saliva, y decidió afrontar su muerte.

 Cerró los ojos, y murió cuando todo estalló... con un suspiro.




Diabolic Sim

Desafío 1 :

 Sabemos, sueño, tema, años, plaga, problemas, ocho, siembra, última, mayores.


 Sentada frente al Pc, observo a mi enanaja, y me río.

 Me encanta hacerle putadas, como crearle mujeres mayores que dejaba morir en una habitación sin techo y pelándose de frío… y luego volvían para amargarle la vida como fantasmas.

 Llegó a tener ocho de ellos pululándole cerca, y la pobre no hacía mas que gritar y quitarse años de encima.

 ¡¡Incluso me pareció que le salían canas de los sustos!!

 Como bien sabemos, estos pequeñazos se buscan problemas, y creo que por diversión… o porque son masocas fetichistas, qué se yo.

 El tema es que, en una ocasión, y cuando estaba abstraída con la siembra de distintos tipos de botas, (sí, de aquellas que se pescan cuando no tienes ni idea), mi pequeña sim se murió de un infarto.

 Como lo leen, desenterró medio sombrero roído, de un color rosa chillón con flores azules (¡¡qué mal gusto!!) y, como una plaga, empezaron a salir del suelo TODOS los sims que habían desaparecido allí… al parecer, el solar¡¡estaba embrujado!!

 Así que… mi sueño de vivir en una mansión maldita se fue al garete, cuando ví a mi pobre sim (sollozo) ahí tirada… fue la última vez que los torturé.




Pirámide de Cristal

Silencio, envidia, corazón, pirámide, sueño, ferviente, píxel, rubí, PDA, contable.

 Temática futurista, 1 sólo personaje.

 oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

 No hay más que silencio. No hay gente, no hay movimiento, no hay sombras…

 Únicamente un silbido en el aire, algo agudo y punzante, que se filtra en los oídos de la mujer, provocandole un dolor semejante al de una aguja clavandose en su piel.

 Observa el cielo, con los ojos entrecerrados, y distingue a lo lejos una piramide, recortando un horizonte de color rojizo, que arranca destellos de rubí de los plafones de cristal que recubren aquella magnificiencia.

 Decide echar a correr hacia ella, aunque no sabe porqué. Escucha a su corazón, latiendo desaforadamente en su pecho, y ya no se siente tan extrañamente sola.

 Se detiene en un cruce, y se apoya en un gran robot que ya no se mueve ni se inmuta, ni hace el trabajo que debe hacer.

 Suspira, disfrutando del contacto con el frío metal, y siente sueño, y se siente tentada a dormir… pero, otra vez el zumbido, y mucho más agudo, la obliga a taparse los oídos, como si eso pudiera ayudarla…

 Tuerce el cuello, se tapa la oreja con el hombro y tantea el bolsillo de su chaleco ; saca una pequeña Pda y la conecta, con ferviente ánimo busca algún tipo de información, alguna pista¡¡algo!!

 Porque, no es normal. Nada es normal. No hay bullicio ni pequeñas tartanas desplazandose por el cielo, ni todas esas comodidades que el futuro les ha dado. Y quiere saber¡¡necesita saber!!

 Pero sólo aparece una misma imagen en su pantalla.

 La misma que vió, recortandose en el firmamento. Píxel a píxel, se forma una pirámide, aunque aquella está llena de lodo y sangre y cuerpos inertes… Y se estremece de horror, sintiendo el desánimo cubrir su alma.

 Y envidia aquellos sueños felices, los que dejó de tener cuando abandonó su infancia, y desea que todo sólo sea una pesadilla.

 Deja caer al suelo el cachivache, fijando su vista en un hombre, que se acerca a ella con paso lento, mirandola fíjamente, y sabe que algo no anda bien. Son sus ojos. O el cabello pastoso, que le cae sobre los hombros como hebras de petroleo, o el traje de contable, o ejecutivo…

 De repente, siente el peligro, y huye… corre con todas sus fuerzas, y destierra de su mente la idea de esconderse, porque sabe que la encontrará.

 No sabe cómo. Pero lo hará…



Vampira sedienta

Ámbar, léxico, matiz, guadaña, inverosímil, famélico, órganos, luz, hermana, destino.

 1 de vampiros.


 Paseaba tranquilamente, entre tumbas embellecidas por el paso del tiempo, o por lo menos desde su punto de vista así era.

 Buscó con la mirada la que llevaba el nombre de Pamela.

 La adoptó años atras, y siempre decía que había sido su hermana. Y que el destino les había jugado una mala pasada.

 Lloriqueaba entonces, contando cómo tragicamente habían acabado sus huesos bajo aquella parcela de tierra húmeda. Aunque en verdad, ella fué la que acabó con la pequeña. Sólo que se contaba a sí misma mentiras.

 Prefería creer que nunca la había conocido ni asesinado. Para sí misma, claro.

 Para los demás, aquellos restos eran su hermana. Su linda, virginal y dulce hermana...

 Situación inverosímil, pero... la había asumido totalmente.

 Se dejó caer sobre la lápida. Total, no podía sentir dolor.

 Observó la pequeña cruz ámbar dibujada en relieve en la pidra, y la guadaña de alabastro que posteriormente había hecho colocar. Nadie lo notaría.

 Delineó las figuras con sus dedos, de largas uñas, deseando que ella volviera a la vida.

 Recordó los alaridos de la chiquilla, cuando hundió sus colmillos en su cuello, alimentandose de ella.

 Y otro recuerdo vago, el de haber sido tentada a crearla de nuevo, a otorgarle una vida inmortal... Pero todos sabían que un vampiro demasiado joven era débil, casi enfermizo, y una carga... Así que optó por matarla.

 La destrozó, y desparramó sus órganos, como si un famélico animal hubiera dado cuenta de ella, y se escondió en una capilla cercana, medio derruida, donde aguardó pacientemente a que ocurriera el fatal hallazgo, mientras la luz del sol cobraba un matiz rojizo, que inundaba lóbregamente aquél lugar...

 Y se echó a reír, mientras aquellos recuerdos se perdían en su mente, recordando los pedazos recortados y colgados en cualquier lugar, que, rezando con un léxico propio de un inquisidor, atestiguaba haber visto un aquelarre, y haber ofrecido en ritual a la chiquilla.

 - Pobres humanos... - solía cantar - veis brujas, diablos... pero no la verdad...



Unicornio

Arcoiris, alas de plata, infinito, unicornio, estrella, muerte, litoral, infame, secular, pollo.


 Finas gotas empezaron a caer sobre su rostro, despertandola de un sueño que le había parecido eterno.

 Se levantó a duras penas, abriendo y cerando los ojos unas cuantas veces, hasta que la neblina que se había formado en sus ojos desapareció, provocada por el intenso sopor en el cual había caído.

 No sabía cuanto tiempo había permanecido allí, pero estaba calada hasta los huesos, y se moría por tomar algo caliente...

 mmmm... un buen muslo de pollo no me iría nada mal ahora... - deseó, y echó a andar.. o esa era su intención, porque cayó de bruces al suelo.

 Sorprenddia y enfadada, intentó ponerse en pie, maldiciendo lo que no recordaba pero que había hecho, y que la había dejado en aquél estado.

 Y entonces, fué cuando se dió cuenta de que sus extremidades ya no eran las de la humana con la que había convivido durante sus diecisiete años de vida, sino que eran pequeñas, y blancas, y suaves... ¡¡con pezuñas!!

 Gritó, aunque lo que escuchó más bien fué como un piafar, y se asustó aún más.

 Con torpeza, logró volver a ponerse en pie, y utilizó aquellas patas para correr tan rápido como su equilibrio le permitía, hasta que llegó a un claro, por donde cruzaba en un costado un arroyo.

 Parecía un lugar idílico ; hierba verde, flores rojas como la sangre, un tímido arcoiris cruzando el horizonte y perdiendose en un infinito desconocido... pero a ella se le presentó como un paisaje inerte, inhóspito, lleno de muerte.. donde no quería pasar ni un minuto más.

 Se acercó al arroyuelo, con miedo y curiosidad, esperando reencontrarse con sus aspecto de siempre...

 Lentamente asomó la faz, para verse en un reflejo cristalino y trémulo, empañado por las lágrimas que caían de sus pqueños ojos.

 Se vió a sí misma, aunque no reconoció su aspecto... en su lugar, vió la testa de un caballo, o algo mas bien "parecido a..." pues, de su frente, emergía un cuerno, lustroso, brillante, de un color extremadamente blanco, puro...

 Su cabellerea, negra como el azabache, caía suavemente a ambos costados de su lomo, mezvlandose con las plumas de unas alas que brotaban de sus costados, y que se desplegaron totalmente cuando ella dió un respingo, del susto.

 Y, sin embargo, se quedó extasiada, obervando aquellas alas de plata líquida y plumas blancas, perdiendocompletamente la noción del tiempo...

 ¿Dónde estaban us ojso claros, su piel aceituna y su cabello de oro?...

 Ya no le importaba, porque aquél aspecto que ahora le pertenecía la había mebrujado totalmente.

 Alzó la vista hacia el cielo, buscando sin saber el qué, y vió una pequeña estrella, tililante, que parecía sonreírle desde su cúpula, y se distrajo observandola, tanto, que no se dió cuenta de que algo se le acercaba, hasta que un crujido tras de sí la despertó de su embeleso, mirando aterrada hacia donde había sonado.

 Y vió a un joven, de tez aceitunada y ojos violeta, acercandose lentamente a ella, con las manos alzadas ante su pecho, como mostrandole que iba en paz.

 - No temas... hermana, no voy a hacerte daño - su voz suave inundó sus oídos, y cabeceó ante él, arrodillandose a sus pies.

 Ea un sentimiento conocido, algo que le decía que podía confiar en él, o que le había conocido en un pasado no muy lejano... el que le hizo doblegar us patas, y quedar a su merced.

 Sin más, el hombre apuró los pocos pasos que lo separaban del animal, y, sonriendo, acarició su crin, hablando siempre con voz suave.

 - Hacía tanto que no veía a un unicornio... hermana, ¿dónde te escondiste? ¿De dónde vienes?...

 Se arrodilló a su lado, besando el carrillo del animal, que, aunque algo nervioso, únicamente piafó, como si estuviera ronroneando para sí.

 Y ya no pensó que fuera tan desagradable ser lo que ahora era... si él estaba a su lado.

 Movió sus orejitas graciosamente, cuando el muchacho se aventuró a rascarselas, y recordó lo que decía su abuela... "Secular Secularem"...

 En su cabeza imaginó estar así, por siempre, por años y años y..

 Abrió mucho los ojos, y cayó en la cuenta de que, si pretendía una vida normal, como una mujer, al lado de un hombre... debería recuperar su apariencia. .

 Le miró con ojitos tiernos, y relinchó, inquieta, pero no se movió, esperando que el muchacho tomara la iniciativa.

 Cosa que hizo, tal vz notó tensión en el aire, tal vez él leía su mente, tal vez era un chaán,... no sabía, pero notó cómo se ponía en pie, con tanto cuidado como la había tratado hasta ahora, y la montó, agarrando su crin con firmeza pero sin causar dolor.

 Se puso, entonces, en pie, y, con un relincho, echó a trotar, sintiendose segura con él encima suyo.

 Sentía sus caricias en el cuello, en la crin... y sin saber ni cómo, desplegó sus alas, batiendolas al unísono, y echó a volar, aún cuando el miedo a aquello que podía hacer la superaba.

 Planeó como pudo, aún inestable, y cruzó el cielo despejado, bermejo por la caída del sol, que se ahogaba en un mar allá a lo lejos.

 Divisandolo, sintió la necesidad de recorrer el litoral, y de sumergirse entre las olas de agua salada, y los deseos dormidos de su humanidad la ahogaron... tanto, que tuvo que descender tan rápidamente como se lo permitió, quedando sobre la blanca arena de una playa desierta, y cerró los ojos, añorando con abrumador pesar su cuerpo, sus deseos y su vida.

 En su mente sólo podría preguntarse por la infame jugarreta del destino que la había hecho despertar así, y se preguntó, ¿cuáto tiempo duraría?, ¿para siempre?, Y, ¿Cómo?...

 Escondió su cabeza entre sus patas, y las lágrimas brotaron de sus ojos, mientras el sueño la imbuía... rodeada por el olor del mar, sintiendo la calidez del muchacho a su lado, y escuchando su voz.

 Y se durmió profundamente, deseando que todo fuera un sueño... ...




Psicópata y Cleptomano

En este ejercicio, pues el protagonista debe ser un niño, que sea un psicópata y cleptómano.

 Las palabras a añadir son las siguientes :

 Hacha, Tendero, Entraña, Araña, Pseudónimo, Cripta, Valioso, Fantasmagorico, Individualista, Estreñimiento.

 ***************************************************************

 “Tralarí, tralará, la cabeza te voy a cortar ya… con un hacha afilada las entrañas voy a desgarrar, y gritarás y aullarás, y a mí me vas a odiar…”

 Alex cantureraba por lo bajo, mientras clavaba sus ojos grises en el rostro del tendero, que pululaba arriba y abajo del pasillo donde había colocado a los reptiles, observandolos con sonrisa ladina y ojos brillantes, contando las monedas que iba a sacar vendiendolos.

 Pero a Alex no le interesaban los reptiles, sino que calculaba el momento preciso para entrar a hurtadillas y cojer lo que era suyo.

 Un hombre enjuto y de rostro fantasmagorico se plantó ante la puerta de la tienda, admirando su reflejo en el vidrio ; tras unos segundos, entró, y Alex aprovechó para entrar a hurtadillas tras de él.

 Conocía muy bien a aquél hombre.

 Era el celador del cementerio local ; lo vió por primera vez cuando se escondía en la cripta de los Mullhous, con la idea de profanar sus tumbas… seguro que encontraría cosas muy interesantes, y total, ellos no lo necesitarían.

 Sonrió al recordar el valioso artefacto que logró recuperar en aquella intrusión, y que siempre llevaba consigo. Nadie desconfiaría de un muchacho como él, y por lo tanto, se sentía totalmente seguro al llevarlo encima.

 Se escabulló por otro corredor, sin que le veran ; ventajas de ser pequeño y escurridizo, y se acercó a las vitrinas pequeñas, donde aguardaban las sinuosas arañas. Peludas y enormes, o pequeñas y tan finas como hilos, aquellas bestezuelas siempre le habían atraído poderosamente, y siempre procuraba hacerse con todas ellas, allá donde las viera.

 Hechó un último vistazo, desde su ángulo comprobó que no le podrían ver, así que metió mano a las vitrinas, burlandolas con total impunidad, y sacando de allí afanosamente a las criaturas, guardandolas todas ellas en un zurrón que llevaba colgado al cuello.

 Sintió la mordida de una araña, y sonrió, deleitandose con la punzada, riendo por lo bajo y pensando que sería la primera que usaría aquella noche…

 Rápidamente colocó dentro de la vitrina un papelajo arrugado y sucio, donde había garabateado un símbolo con la sangre de su última víctima, aquél era su pseudónimo, su firma… pero aunque ya había dejado cuatro de ellas en distintos lugares, tras su particular atraco, ningún medio se había hecho eco de ello, y estaba un poco deprimido.

 Y por eso, aquella noche se prometió que iba a ser especialmente tentadora y que hablarían de ella durante muuuucho tiempo.

 Caminó de puntillas para salir de la tienda antes de que se percataran de lo que había hecho, agarrando al mismo tiempo de las estanterías las peqieñas figuritas expuestas para decorar terrarios y peceras…

 ¡¡No podía evitarlo, sus manos se movían solas!!…

 Suspiró, y siguió a lo suyo.

 Escuchó al renqueante hombre hablar entre jadeos y pitidos pulmonares, y aprovechó la distracción de aquellos dos para salir de la tienda.

 ¿Qué mas daba si veían una figura salir fugazmente, si no podían identificarle?

 Con una amplia sonrisa en el rostro, corrió camino abajo, torciendo en los recodos usuales, que lo llevaban a su refugio.

 El centelleante sol se escondía tras la enorme y desvencijada nave industrial, del que emergía un zumbido inquietante.

 Aspiró el olor a moho, humedad, madera chamuscada y algo inidentificable, y masculló algo entre dientes.

 Se llevó la mano al zurrón, el cual se removía asquerosamente, y sacó una araña de allí.

 La observó fíjamente, apretujandola en sus manos ; sentía cómo sus patitas se movían intentando tomar el control de su cuerpo.

 - Bah… – le mordió una pata, arrancandosela y masticandola, degustando el sabor rancio y amargo. Al contrario de lo que muchos pensaban, la carne que muchos pensaban, la carne de araña era sana y altamente digestiva, y desde que empezó con el ritaul de comerselas aún vivas, no había sufrido de estreñimiento.

 Se la llevó consigo, y fué dando saltitos hacia la nave industrial, tarareando la misma siniestra canción una y otra vez.

 Se escabulló a través de una obertura, y un gemido quedo llegó a sus oídos, mientras un rumor insistente ascendía desde sus pies.

 - Precioooooosaaaaas ¡¡mías!! ¿Cómo estais? ¿Habeis jugado mucho? – canturreó Alex mientras iba derecho hacia el centro de la nave, de donde colgaba “algo”

 Una multitud ingente de arañas se deslizaban en movimientos sinuosos, unas sobre otras, formando una especie de huevo compacto. Un brazo colgaba fuera, a traves de aquella masa, verduzco y lleno de picaduras ; una araña individualista se paseaba por aquél trozo de carne, dejando el resto del cuerpo para sus hermanas.

 Alex observó con deleite aquella escena, y se dejó caer en el suelo, sentandose entre la maraña de pequeños seres que correteaban de aquí para allá, y que curiosamente le eludían en su trajinar, pues estaban concentradas en alimentarse del cuerpo que colgaba semi-inerte… y del que aún se podían escuchar brotar gemidos…

 Y sonrió, esperando el momento en que lo encontraran.




La rata y el detective

Mayura entró en la habitación pistola en mano, mirando a diestro y siniestro y olisqueando el aire por si le traía alguna pista.

 Se dirigió al anexo de aquella habitacionzucha, y no pudo reprimir un grito de pavor.
 - Dios!! Qué susto!! – habló con la voz entrecortada, observando al pequeño ratón que se afanaba en engullir los restos de una tarta de queso que había allá en el suelo.

 Un hombre de porte lánguido y enfermizo, se le acercó por la espalda, acomodándose el sombrero de ala ancha que llevaba mientras silbaba suavemente una canción.

 - Vamos a ver… – chasqueó la lengua al ver al ratoncillo – Aquí tenemos la resolución de nuestro caso.
 La incógnita de las desapariciones “asombrosas” que contaba la señora Chester… ¡¡Eran solo cuentos de vieja!!

 Curvó los dedos de las manos, como si estuviera estrujando un cuello invisible, y de repente se puso a reir.
 - En fin, ¿qué hacemos? ¿Arrestamos al pobre ratón por abuso y lo hacemos declarar en el estrado?
 Cabeceó y dio media vuelta, tropezando con un tablón suelto y partiéndose la crisma.

 Soltando sandeces e insultos, se puso de pie, agarrando el maldito tablón y quedándose literalmente con él en la mano.

 De pronto, toda sorna desapareció de su cara, y, lívido, volvió a arrodillarse, para descubrir al tímido vejete que habían enterrado allí, y que, aún estando vivo, le miraba con ojillos asustados.

 Le liberó de la apretada mordaza con la que lo habían silenciado, pero su voz apenas fue susurrante :

 - ¡¡Asesinato!! – una única palabra, y abrió muuucho los ojos, asustado de una sombra.
 - ¡¡Mayura!! ¡¡Ven aquí, mira!! ¡¡Esto es el incentivo que cualquier detective necesita para ponerse en ACCIÓN!!

 Emocionado, volteó la cabeza, buscando la aprobación de su compañera, pero sólo vió al infame ratoncillo, con los carrilos hinchados.

 - Pero bueno, ¿tú no dejas nunca de comer? – se rió con ganas, y, al no encontrar indicio alguno de su compalera, se dedicó plenamente a rescatar al viejete.
 Se dio cuenta de que el anciano miraba con ojos llenos de un brillo extraño, y una sombra de locura cruzó por sus iris, antes de proferir un alarido que le sorprendió por lo potente que era.

 - Y, ¿qué pasa si no dejo de comer? – una voz desagradable, áspera, ronca, le heló la sangre, y no se atrevió a darse la vuelta en aquél momento.
 Sólo se quedó observando fijamente el tímido reflejo de las pupilas del hombre, en el que se dibujaba el cuerpo, enorme, atroz, de, ya no un pequeño bichito adorable aunque molesto, sino el de un raton de grotescas dimensiones, al que sólo acertó a ver cómo abría la mandíbula, para que, con un lacerante dolor y en cuestión de segundos, su mundo se cubriera de negror.

 “ Y aquí acaba la historia de nuestros amigos… Pensároslo bien antes de convertiros en detectives privados!!!.. porque nunca sabeis qué os va a pasar…”



Sibellius

Desafío que contengan estas palabras, y que sea de 100 a 200 palabras o así… creo recordar…

 Sabemos, sueño, tema, años, plaga, problemas, ocho, siembra, última, mayores.

 Observó la copa, que levitaba frente a su rostro.

 Un ligero movimiento de su mano, y se estrelló contra la cara del niño, que dormía profundamente en un rincón, alejado del calor de la chimenea que ardía.

 - ¡¡Animal, despierta!! – atronó la voz, mientras el pequeño despertaba de golpe de su sueño.

 Gimoteó quebrdamente, mirando al que era su padre, que le devolvió una mirada feroz, recordandole sus mayores temores.

 - Ocho años contigo, maldita plaga… ¡¡Eres un peso muerto, un lastre!! No sé porqué naciste… nunca debí dejar que la meretriz de tu madre se acercara a mí… ¡¡No trajo más que problemas!!

 Se puso en pie de un salto, arañando el butacón, y se acercó a las brasas. Dejó que el fuego lamiera su brazo, dejando al descubierto la marca.

 - Aaahhh… – sonrió disfrutando del terror que esto infundía en el pequeño – te aseguro que tu vida no será un camino dulce… Es más, os dos SABEMOS que DEBES MORIR.. ésta será tu última noche… ¡¡sí!! – le miró de reojo, y susurró para sí mismo – el tema es, ¿cómo me deshago de él?…

 - El que siembra, recibirá goria… Y el señor oscuro me cubrirá con ella… pequeño Snape.. – canturreó mirandole gélidamente…

 PS : Es el padre de Snape… siendo cruel con el pobrecico u,u (Si, de Harry Potter)




Funesto

Hermoso-Pícara-Salada-Compartir-Futuro-Estruendoso-Calidez-Sueño.


 Tuve un sueño hermoso. Y cuando abrí los ojos en mitad de la noche, me lamenté con un suspiro. ¿Porqué tuve que despertarme?

 Cerré de nuevo los ojos, intentando recuperar aquél mundo onírico.

 El agua salada formaba perlas de sudor que cubrían su piel, y yo jugaba a limpiarlas.

 Su sonrisa endiablada escondía su lengua, con la que soñaba un día sí y otro también, y su voz pícara escapaba en un murmullo incesante de gemidos.

 Rió burlonamente cuando deslicé mis manos hacia su cadera, apretándola contra mí con fuerza, evidenciando lo que deseaba.

 Se inclinó sobre mí y noté la calidez de sus besos en mis labios.... que lentamente volvieron a estar fríos, mientras mi bullente sueño volvía a deshacerse en mi consciencia...

 Tras la ventana de mi pequeña habitación el cielo se veía gris, lloviznaba y el frío se filtraba por las rendijas, buscando morder mi cuerpo...

 Fijé la vista vidriosa en aquél paisaje inerte, angustiado por la pérdida de un futuro que en algún momento ella me había ofrecido compartir, y que yo había desdeñado... y un estruendoso vozarrón gritó en mi interior "GILIPOLLAS!!!"... mientras me sentía el tío mas imbécil de la tierra...




Perseo

-Caballo -Fetiche -Destino -Honestidad -Gran batalla -Monstruo -Diosa -Banquete -Sueños -Oráculo

 Piensa una historia con un Héroe Mitológico (que "exista", no vale inventárselo)


 Algarabía, risas, mujeres desnudas correteando y escondiendose en esquinas oscuras... una gran fiesta para celebrar el retorno del gran héroe.

 Un muchacho joven, apuesto y audaz, que había vencido en una gran batalla contra el más mortífero monstruo ; una hermosa mujer, diosa en sus sueños, que sentenciaba el destino de cualquiera que se le acercara...

 Canturreaban su nombre, y la gran hazaña que había llevado a cabo, regalandole un gran banquete, y honores, y vino dulce como hidromiel que quemaba en su garganta haciendole sentir aún más vivo.

 - ¡¡Perseo!! - tronó una voz, tenebrosa y firme, y el gran oráculo se le acercó.

 Llevaba una pequeña figurita en la mano ; un caballo completamente negro, con cola y crin de cabello blanco, y hermosas alas talladas y pequeñas piezas de cristal engarzadas.

 - Te ofrezco esto como presente, tómalo. Fetiche sanador que protegerá tu alma y cuerpo hasta la muerte... -

 La honestidad en sus palabras brillaba por su ausencia, pero Perseo lo aceptó con amplia sonrisa, ajeno a las consecuencias de lo que aquello le acarrearía...

 Y se perdió en el recuerdo de la derrota una vez más, fijando sus retinas en la decapitada Górgona...




HombreLobo

-Dentellada, -Níveo, -Luna llena, -Ansia, -Pariente, -Cacería, -Mérito, -Frondoso, -Hoguera, -Cachorro

 Aullidos.

 Resuenan en mi cabeza, y se entremezclan con los latidos de mi corazón, que bombea sangre frenéticamente ; casi noto que mi cabeza va a estallar.

 Mis pulmones apenas pueden retener aire, aturdiendo mis sentidos.

 Caigo de rodillas sobre la nieve, y sollozo, asustada, angustiada, porque cada vez le oigo más cerca…. El pavor que causa en mí es tan intenso que creo moriré con el corazón destrozado por el terror.

 La luna llena aparece en la oscura bóveda, y me alumbra, me mira como si se riera de mí.

 Sus rayos delinean un paisaje níveo, hermoso y escalofriante, en el cual estoy… perdida. Me pregunto si encontraran aquí mi cuerpo.

 Pongo atención a los sonidos de aquella noche. No oigo nada ya, pero no me hago ilusiones. El ansia es lo que le mantiene en pie, sabe que disfruta con aquél juego… la cacería de una humana frágil, débil, que alguna vez le amó.

 Sollozo amargamente¡¡no puedo creerlo¡¡¡¡Es todo tan irreal!!!

 Clavo mis uñas en mis muslos, y el dolor es punzante, pero, hace que me levante, porque el sueño me estaba empezando a vencer.

 Olisqueo el aire, y me parece detectar un aroma a leña quemada, carne asandose y tal vez algún que otro gritito de satisfacción.

 Así que saco fuerzas de flaqueza, sintiendo un pinchazo en la nuca. Alguien, o mejor dicho, algo me observa.

 Echo a correr otra vez, como alma que lleva el diablo, y oigo tras de mí las pisadas de unas pezuñas a cuatro patas, que se hunden en la nieve y avanzan, avanzan, avanzan…

 Gimoteo. Lloro. Y le recuerdo.

 Un pariente cercano, dijeron. Un muchacho tímido, dulce, que se sentía solo, y al que daban ganas de proteger, en verdad.

 Pero eso fue mi pérdida más absoluta, mi error más tremendo.

 Confiar.

 Mis piernas y mis brazos se llenan de arañazos, lucho contra el frondoso bosque, al que escucho carcajearse en mi cabeza.

 - ¡¡¡¡¡MALDITO SEAS!!!!! - grito a quien me esté escuchando, llena de rabia, y tropiezo por a saber cual vez, trastabillo pero me pongo en pie otra vez.

 Cojeo, me duele el tobillo, creo que me lo he torcido… gimoteo, pero sigo huyendo.

 Allá delante veo, por fín, las llamas de una hoguera, y me alegro, ha sido mérito mío y de mi esfuerzo… ¡¡estoy a salvo!!

 Quiero gritar, pero mi voz no surge de mi garganta. Me duele, y me llevo las manos a ella, intentando darle calor. Pienso que así podré hablar.

 Y… todo sucede deprisa.… demasiado.

 No le escuché llegar, pero siento cómo cae sobre mí, y veo lo que parece ser un cachorro, pero con dientes tan afilados que sé que dolerá. Demasiado.

 Siento una dentellada en el cuello, y el dolor es indescriptible. Miro hacia donde la hoguera crepita, y no hay nadie, nadie que me pueda escuchar, ni que pueda salvarme….

 El gorjeo de la sangre escapando de la herida disimula mis quejidos, y mis fuerzas flaquean, y se desvanecen… junto a todo a mi alrededor.

 Al final, oscuridad. Mis pulmones ya no traen aire. No oigo nada…. Estoy.. tan… sola….




Campiña

Campirano, Anomia, Figulino, Gestadura, Bayonesa, Prócer, Somurgar, Ojizarco, Gémino, Nigérrimo

 Avanzó a hurtadillas por el oscuro pasadizo, temiendo ser encontrada en cualquier momento.

 En su pecho latía un pequeño corazón asustado, como si fuera un cervatillo que huyera de un cazador, y al atisbar un leve reflejo a poca distancia, se vió obligada a dar marcha atrás, gimoteando mientras rezaba a algo desconocido que la pudiera sacar de allí.

 Hacía poco tiempo que había llegado a aquellas campiñas bayonesas, y había soñado con que su estancia fuera más que agradable, pero… sin darse apenas cuenta, se encontró en medio de todo aquél percal.

 Las gentes, extrañas y totalmente amorales, empezaron a hacerle el vacío, a hablar a sus espaldas y mostrarle disgusto sin ningún tipo de reparo.

 La tildaban de mujerzuela y ladrona cada vez que aparecía por el pueblo, y al fín, en medio de todo el abucheo y griterío en el que se había visto sumergida cuando inocentemente había saludado a un jovenzuelo rapaz ojizarco de gestadura inocente, apareció Geraldo, el hombre más respetado del lugar, un prócer venerado por aquellas gentes, que, sin mediar palabra, se la llevó de allí, escondiéndola en el carromato con el que se había acercado a la marabunta que le había llamado la atención poderosamente.

 - ¡¡No quiero vivir en esta anomia!! – sollozó entre los brazos de aquél hombre, que la llevó a un castillo donde no estaban mas que ellos dos, y que la tranquilizó con voz suave y clara, regalándole caricias y abrazos.

 Y después de pasar una noche en su alcoba, preguntándose si aquél hombre había sido anteriormente uno de aquellos campiranos y cómo había resultado ser el más cuerdo de todos ellos, súbitamente se aterró, porque escuchó sonidos que procedían de las puertas del castillo, y que inconfundiblemente eran producto de las gentuzas del pueblucho, que se habían acercado con intención de…

 Y por eso se puso en pie, abandonando las sábanas aún calientes, donde el hombre la había dejado dormitando, y escapó de la habitación rumbo a cualquier pasillo… buscando una salida a aquel horror.

 _ Minina… preciosa, bonita, ¿dónde estás? – le oyó llamarla, y por eso su corazón se desbocó, porque no parecía en absoluto tierno ni amable, e intentó rehacer sus pasos, pero al poco dió de bruces con algo, y, al mirar sobre su hombro y ver a aquél gémino, dejó escapar un grito de horror, que sin duda actuaría en su contra.

 A su espalda, otro Geraldo la miraba, con los ojos vacíos y hundidos en su figulina corteza, y respiró hondamente al darse cuenta de que no era más que una figura de barro, que a saber con qué intención estaba allí expuesta.

 Sabiendo que el hombre se acercaba a pasos acelerados donde estaba ella, se intentó esconder tras la estatua, y se dio cuenta de que estaba justo al lado del alfeizar de una ventana, y justo debajo un gran pozo, de profundidad desconocida… y no lo pensó dos veces, así que se encaramó, y se somurgó en aquella pastosa agua, dejandose caer y pensando que sería la única forma de huír de alli.

 Un alarido de rabia fue arrancado de la garganta del hombre, que, nigérrimo, mandó azotar a algunos de los pueblerinos decadentes, lamentandose por la perdida de tal preciosa caza, y se fue por donde vino, seguro de que la mujer muerta estaría, y mandando a buscar a otra posible víctima, sin saber que ella esperaba pacientemente para salir del agua y huir…




Titulos de peliculas

Esta historia pertenece a una serie de desafíos, hechos entre un grupo reducido de personas, a los que llamamos gotas. Por eso ya viene señalado así...


 El requisito es que utiliceís (como mínimo) 10 títulos de películas, los que vosotros querráis. Lo que no vale es escribir … y se fueron al cine a ver “Blancanieves”…. Es decir, no se puede citar el título de la película como tal.



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 Esta es la historia interminable de dos criaturas que decidieron viajar por el mundo.

 Tras dar arsénico por compasión a dos abueletes que cada noche se liaban a cantarles traviatas y pedirles vino de misa, liaron los petates, y se alejaron de Dark Harbor, aquél pueblo pesquero que los había visto nacer y que nunca los había tratado bien.

 Rabiosos e iracundos con el mundo excepto con ellos mismos, se dedicaron al oficio más antiguo y noble (o al menos para ellos).

 Cada uno de ellos se disfrazaba de mujer, y se dedicaban a desplumar a los incautos que caían en sus redes. Como habían nacido con rasgos mas bien femeninos, sacaban muy buen provecho y tajada, y como extorsionaban a los humillados para no hacerles caer en ridículo, todo quedaba en silencio.

 Una noche, en la que los Aullidos de un gran lobo asustaban al mas pintado, ellos se encontraban tomando su acostumbrada tacita de hidromiel ante el calor de una hoguera, riéndose de los palurdos a los que habían afanado la noche anterior.

 - Ay!! – suspiraba el primero – Me gustaría ver la cara que pondrían los paletos de nuestro pueblo si nos vieran ahora.

 - jajajjaja, si, y seguro que les daríamos un motivo en su patética vida para alborotarse… Aburridos… – gruñó el segundo, que apuró lo que le quedaba en la taza mientras miraba hacia un rincón.

 De repente, algo se movió en un arbol cercano, y echó a volar una gran mancha negra que cayó en picado sobre ellos.

 El cuervo que emergió de la maleza se sostuvo ante ellos en el aire, mirandoles burlonamente, con sus ojos de boton, graznó algo parecido a un chirrido y fué directo a la peluca que Rebeca (así se hacía llamar uno de ellos) peinaba con los dedos, poniendole los broches con mimo, sabiendo que cuanto más llamativa estuviera, mas moscardones se le acercarían.

 El animalucho arañó con sus garras las manos del hombre cuando cogió con soltura la maraña de pelos, y echó a volar hacia un punto no muy lejano.

 - AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!!! pero, ¿qué hace la cosa esa? ¡¡Pero si no es una garza!! ¡¡¿¿Será desgraciada??!! – gritó el hombre hecho un basilisco ; poniéndose en pie, dió un patadón a la olla de hidromiel, que cayó sobre la hoguera, creando un fogonazo instantáneo.

 - No seas loca!!! – le rugió el otro, mirando fijamente hacia el punto donde se había perdido el ave – recoje las cosas, vamos a buscar lo que es nuestro.

 El hombre resopló y bufó, pero hizo caso de lo que le mandó su compañero. Total, solo eran cuatro bártulos, y en nada lo tuvo recojido.

 Se echó el petate a la espalda, y echó a andar tras el otro, que se retorcía a cada paso que daba.

 Muy por detrás suyo, otra oscura sombra les acechaba, que, remolona, se dedicaba a lametearse las pezuñas, mientras observaba cómo aquél par se convertían en dos puntitos…

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 Tras un largo camino, en el que no abrieron la boca mas que para respirar, se encontraron en la falda de una escarpada montaña, en la que habían esculpido unos peldaños, y sobre la que descansaba un enorme y lóbrego castillo.

 - Crrrrrrrrrraaaaaack!!!! – un graznido familiar les llegó a los oídos, y vieron que el estúpido cuervo seguía volando, ascendiendo a su ritmo hacia el castillo, con la maraña de pelos colgando de sus zarpas, que se retorcía a causa del viento como si fuera un alien.

 - Mira el bicharraco!!! – gruñó entre dientes el más corpulento, y se lanzó a la escarpada montaña, tomando la escalera de caracol que ascendía por el vientre de piedra.

 El más enjuto les siguió a regañadientes, y lamentándose por tener que pasar su noche de reyes a la intemperie y en semejante aventura, en vez de estar en un local de mala muerte tomándole el pelo y algo más a un barrigón rico y estúpido.

 Llegaron a la cima casi sin resuello pero llenos de excitación, y se llevaron un susto monumental al ver un tremendo fogonazo a pocos centímetros de ellos ; algo parecido a un trueno había restallado ante ellos, friendo al pobre animalucho que había salido a recibirles con un maullido.

 El gato negro está muy bueno a la parrilla… – comentó el fornido, que agarró lo comestible del felino y se lo llevó a la boca, despreocupadamente, mientras avanzaba hacia el castillo, del que de repente colgaron unos trozos de tela a modo de banderas, con atrevidos dibujos en rojo cantón y amarillo piolín.

 Un chirrido intenso e hiriente acompañó al gran portalón, que se abrió con mucho esfuerzo, a la par que estruendosa música, risotadas y gemidos los recibían.

 Abrieron mucho los ojos, porque se sorprendieron al descubrir que en su interior la algarabía y la anomía reinaban a placer.

 Un enorme letrero enclavado en el suelo rezaba, con letras desiguales y llamativas, “El Cuchitril de Joe”, y se percataron de que aquél era el recinto que tanto había dado que hablar, y que el hecho de poder pasar aunque fuera una noche allí, les haría inmensamente ricos.

 Sintieron el vértigo de la premura, la codicia y la envidia en sus almas, y no dudaron en traspasar sus puertas, contando con los dedos imaginarias bolsas repletas de oro…

 Peeeero.. como en todas las fábulas, aquello fué su perdición, porque tan buen punto pusieron sus pies en aquél recinto, se cerraron las puertas, tras de ellos, con un fuerte retumbar, y todos los que estaban allí se los quedaron mirando con ojos desorbitados y bocas babeantes, como si estuvieran observando algo realmente delicioso.

 - Elvira… – se oyó un bramido desde algún lugar, y todos aullaron y rieron a coro, celebrando el encuentro.

 Un robusto hombretón emergió de entre las sombras, mirandoles con ojos acusadores.

 - Tú… te atreviste a reírte de mí. – murmuró mirando al más fortachón, que había enmudecido ; ahora parecía incluso frágil.

 Aquél rostro blanquecino le era tremendamente familiar, y esque había sido el último bufón al que le había tomado el pelo ; después de emborracharlo con vino rancio, le dió laudano para silenciarlo… y sin embargo, estaba allí…

 - Y ahora… yo voy a tomar mi venganza… – gruñó con un gañido extraño, mientras su cuerpo empezaba a mutar, y un enorme y sediento hombre lobo nació bajo su piel, gruñendo con clara ferocidad al tiempo que caía sobre su presa.

 Y los alaridos se mezclaron con las risas de los demás que, dieron cuenta de aquél festín ; así acaba esta historia de estos dos seres que, aprovechándose de cualquier pánfilo, encontraron su justo reves en su destino….

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La historia interminable
Arsénico por compasión
La isla de la niebla (Dark Harbor)
Aullidos
Lobo
Lobo
El Cuervo
La Cosa (El Enigma de Otro Mundo)
Alien, el octavo pasajero
Rebeca
Elvira, Mistress of the Dark
El cuchitril de Joe
El Gato Negro
Noche de reyes
La escalera de caracol




¿Qué harías el día del fin del mundo?

Dicen que es el fin del mundo. Paparruchas, o eso espero. Al fin y al cabo, han dicho lo mismo tantas veces!! Pero, por si acaso, me doy prisa en volver a casa. Abrazo a mi perra, me la llevo conmigo a la habitación, la meto en la cama y nos refugiamos bajo las mantas. Y a esperar. Ella dandome lametones a modo de besos, yo acariciandola y yo abrazandola como un peluche. No me imagino una forma más dulce de morir, en todo caso. Con quien siempre me ha querido sin rencores ni remordimientos.... Mi pequeña Lluna...
« Última modificación: Julio 03, 2013, 05:20:01 pm por Eldaya »

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Re:Desafíos
« Respuesta #1 en: Julio 03, 2013, 03:04:21 pm »
Creo que no estoy entendiendo muy bien el tema... ¿?

Lo que si tienes que hacer es juntarlo todo en el mismo post (es decir, en el inicial) no se puede hacer doble post ni publicar tantas cosas seguidas uno mismo porque no sale el aviso de nuevo mensae y los usuarios se pierden comentando ¿Ok?
La capacidad de imaginar es el mayor recurso del ser humano.


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Re:Desafíos
« Respuesta #2 en: Julio 03, 2013, 04:46:28 pm »
Ah, vale, esque es una serie de, digamos, drabbles, entonces qué hago, ¿Edito, borro? Claro, la intención es precisamente eso, separarlos porque son un drabble único. Cada uno.

Son como pequeñas historias cortas o escenas, y es un ejercicio, tú por ejemplo me dices, pues quiero que me escribas una historia que vaya de esto esto y esto, y que contengan X palabras, y que encima, sea de 100 palabras justas. Y ahí está el desafío. Pero bue, lo que haré será borrarlos casi todos y cuando me respondan coloco otro, esque si no no sé cómo hacerlo.. o bueno, intentaré hacer un super post largo... Sigh... ¡¡perdon!!

Tengo que pasar a revisar los otros, pues!!