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Febrero 20, 2018, 11:35:51 am

Autor Tema: Cosas de chicas  (Leído 9165 veces)

Desconectado Mayandra

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Cosas de chicas
« en: Julio 27, 2010, 07:14:02 pm »
Os presento una serie de relatos cortos protagonizados por chicas de distinto carácter. El primer relato se titula Madurar


Clarisse miró a su alrededor y el mundo se le vino encima; cada Navidad la misma grotesca obra de teatro interpretada por los mismo grotescos actores; un torrente de falsas palabras amables con la gente de su calle, con aquellas personas que luego cuchichearían y extenderían rumores mientras esperaban en la verdulería, dos calles más abajo.
Miró por la ventana de su pisito, la plácida noche parisina, normalmente tan solo iluminada por cuatro farolas colocadas al azar en la calle, parecía no haber llegado a existir jamás; las luces de Navidad lo llenaban todo de tanto color que las aspas del Moulin Rouge, visibles desde su ventana, pasaban desapercibidas. La imagen del emblemático edificio camuflado se le figuró grotesca y cerró los postigos de la ventana; incluso corrió las tupidas cortinas para evitar que cualquier rastro de luz penetrase en la estancia.
Se tumbó en la cama y miró al techo. Marc le dijo una vez que el Moulin Rouge era algo más que un cabaret; que si la Torre Eiffel era el corazón de París y el Arco de Triunfo los pulmones, el Moulin era el cerebro; el sine quae no de la ciudad. En su momento, Clarisse no pudo evitar reírse, ahora sólo quería llorar.
Esa Navidad le habían arrebatado las cosas más importantes para ella; como cada año, el Moulin había sido escondido por las luces navideñas, su madre apenas lograba ya recordarla en contadas ocasiones (el alzheimer le borraba la memoria a pasos agigantados), su padre se había ido a La Habana con la querida, y Julius... él formaba parte de su pasado; un pasado reciente, pero su pasado.
Habían compartido los tres meses siguientes a agosto, pero a principios de diciembre, de repente, había decidido cortar con su estrecha relación y mandarlo todo al garete. Habían vivido juntos en la buhardilla de Clarisse en Mont Maître, después de la ruptura, Clarisse no podía aguantar el chaparrón de recuerdos y se mudó cerca del Moulin Rouge. Quemó todo cuanto había pertenecido a Julius nada mas instalarse e intentó hablar con Marc esa misma tarde en el Moulin Rouge, donde él trabajaba en el backstage, para decirle que iba a quitar a Julius de su vida, que iba a cortar por lo sano esa relación, que lo amaba. Pero Marc no quiso verla.
A partir de esa tarde, tomó la rutina de pasar por el Moulin al salir del trabajo, de camino a casa, para demostrarle al chico que iba en serio, pero él seguía negándose a verla aun viendo el empeño que la muchacha ponía en ello.
Había decidido que iba a hablar con ella la tarde siguiente, ya la había hecho sufrir bastante, pensaba. Lo que él no sabía era que alguien iba a anticiparse a sus movimientos, pobre diablo...
Tumbada en la cama, a la simple luz de la lamparilla de la cómoda, comenzó a abrir la correspondencia. Sus manos comenzaron a temblar al leer la dirección desde la que le mandaban la última carta. Su abuelo la requería en Canadá para que lo cuidara. Volvió a la ventana y la abrió; las aspas del Moulin Rouge seguían ahí. Tragó saliva mientras cerraba la ventana y volvió a mirar la letra pulida de su abuelo; esa letra característica de las personas ancianas que, en su juventud, poseyeran una fuerza y seguridad aplastantes. Junto al papel había un billete de avión en primera clase para la mañana siguiente.
Se acercó al escritorio y encendió la lamparita de mesa. Pluma en mano pensó en redactar una carta explicativa para Marc, pero su cabeza sólo pudo transmitir dos mensajes: "Aborté de Julius. Me voy a Canadá."
Antes de dirigirse a la estación esa mañana, llamó al casero y le dijo que se iba, que la buhardilla alquilada ya estaba vacía. Al pasar frente al Moulin para coger el metro suspiró y llamó a la puerta. Una de las cabareteras abrió con poca ropa encima y se sorprendió al verla, no era la hora a la que estaba acostumbrada.
- ¿Vienes para lo de siempre?
- No, sólo a dejar una nota- Le dio el sobre cerrado y lacrado con una C grabada en la cera- ¿Se la darás a Marc?
La chica asintió, Clarisse sonrió dulcemente, casi con lágrimas en los ojos y se metió en el metro dejando a la muchacha en la puerta, sobre en mano y sin saber por qué la otra iba cargada de maletas.
En el avión, casi con rencor pensó: "Él me dejó cuando me quedé embarazada, no voy a seguir su juego. Por su culpa aborté a Julius y ni siquiera me reconoció el mérito de algo tan doloroso." Comenzó a llorar, dejaba atrás todo cuanto había amado, su hijo, su novio, su madre, su padre... y se iba a Canadá para cuidar de un anciano.
La joven que bajó del avión en Canadá no se parecía en nada a la que había subido en Francia. Había madurado, era mayor y más sabia.

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #1 en: Julio 27, 2010, 08:41:43 pm »
Muy bueno, en verdad me ha parecido una obra bastante interesante ^^

Sólo... no sé si puediese hacer la petición de darle más espacios entre párrafos, es que la lectura me cuesta un poco ^^u

tienes gran talento, es bueno leer algo así ^^




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #2 en: Julio 27, 2010, 08:54:39 pm »
Como mucho puedo hacer las letras más grandes =(
Leche Manchada

Desde niña habían dicho que era una bruja; la piel relativamente oscura, el pelo plateado por naturaleza y los ojos azules de nacimiento. Si te miraba mucho rato fijamente, parecía que podía ver en ti los secretos que con más celo guardabas; era inteligente y demasiado responsable para su edad; esto, sumado a lo anterior, le provocaba un buen manojo de problemas; siendo las burlas el peor de ellos, pero Lúa era buena, quizá demasiado, y siempre ponía la otra mejilla con una sonrisa en los labios.
Entre otras cosas, era una escritora consumada; los profesores estaban fritos de sus abstracciones, se perdía y lo peor era que en los exámenes sacaba unas notas más que decentes. Rodeada de gente, se sentía sola y caía en una espiral de filosofía profunda; estando sola, inventaba historias sobre desconocidos del metro o el autobús. Cuando paseaba, buscaba múltiples de tres en las matrículas y creaba palabras con las letras de las mismas.
Un día, ensimismada como solía ir, colisionó con la versión masculina de ella misma. El diálogo que siguió al choque podría definirse como "diálogo de besugos", al menos al principio. Muchos "disculpa", otros tantos "lo siento", un puñado de "no vigilaba por dónde iba" y la pregunta final, del todo inesperada por Lúa: "¿Puedo invitarte a un café para disculparme?".
Algún compañero la vio esa tarde de martes en el Café&Té, la sometería al día siguiente al tercer grado y la buena de Lúa se las vería y desearía para que creyeran la verdad que tan obstinadamente mantenía. Pero nada de eso importaba con una taza de leche manchada humeante delante de ella y un agradable desconocido de su misma edad, o parecida, charlando sobre temas existenciales de los que no podía charlar habitualmente por la falta de madurez general.
Iba por la tercera taza de leche manchada cuando decidió mirar la hora. En un gesto perfectamente sincronizado, ambos sacaron el móvil y miraron la hora: ya no había forma humana de llegar a tiempo a la escuela de idiomas, así que Lúa decidió no ir. Dio otro sorbo a su bebida. El chico la miró tendiéndole una servilleta.
-   Apúntame tu mail, he quedado y tengo que irme, que voy tardísimo.
Lúa aceptó la servilleta y sacó un boli de la mochila, su letra era pulida y elegante. Garabateó su dirección y el chico la leyó en voz alta. Ella asintió y rechazó el dinero que el joven le tendía para pagar las consumiciones. Dejaron las bebidas a medias, fueron a la barra y Lúa pagó. Salieron de la cafetería y él inició una carrera contrarreloj casi sin despedirse. Lúa se quedó paseando por las calles de Mérida buscando múltiples de tres en las matrículas y formando palabras con las letras de las mismas.
En clase sería sometida al tercer grado y contestaría a todo con una sonrisa encantadora en los labios hasta llegar al nombre de su acompañante. Su expresión denotaría confusión: "¿Importa cuando la persona es buena?".

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #3 en: Julio 27, 2010, 09:07:01 pm »
Muy buena, insisto mucho talento el que tienes Maya-chan, espero que sigas poniendo más, que seguro se me hace hábito leerme todo lo que escribes ^^

Lo de la letra, me parece que no tiene mal tamaño, simplemente que los párrafos estan muy juntos y al menos yo pierdo la perspectiva a veces u.u




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #4 en: Julio 28, 2010, 12:27:15 pm »
Sigo sin saber poner un interlineado mayor en los post, así que pondré las letras más granes para hacer más fácil la lectura. Hoy os traigo:

Los Pendientes de Laura
[/size]

Las pequeñas acciones tienen grandes consecuencias; es el llamado "Efecto Mariposa". La historia que os quiero contar no es la típica sobre cosas que acontecieron, los hechos que me dispongo a relatar son el "¿Y si hubiera...?" de cuando Laura decidió que ese día se pondría pendientes. Por llevarlos, conoció en su jefe al amor de su vida, tuvo una vida plena y fue obsequiada con cuatro hijos mellizos.
Soy el sabedor de los "¿Y si hubiera...?", tengo las respuestas a las preguntas que nadie formuló, veo en los ojos de la gente aquello que desean ocultar y aquello que les acontecerá; nada se escapa a mi saber: gustan de llamarme "Destino".
¿Y si Laura no hubiera llevado pendientes? Bien, por no encontrarlos en la mesita donde los solía dejar al acostarse, perdería el bus, el tren y el trabajo, amén de un precioso par de pendientes.
Al llegar a la calle de la empresa, hubiera clavado los frenos y hubiera dejado el claxon afónico tras esquivar a una conductora novata con una maniobra digna de alabanza... no pensaría así el policía que la multaría a diez metros escasos por conducción temeraria. Un cuarto del sueldo de ese mes se iría en la multa, la mitad en el alquiler, que el casero le hubiera subido, de su piso y con el otro cuarto tendría que comer y pagar facturas.
Tendría que aparcar a cuatro manzanas de la empresa tras dar veinte vueltas buscando un hueco, se le rompería el tacón de uno de los zapatos y ficharía con una hora de retraso.
Un virus destructivo se le metería en el ordenador del trabajo y se propagaría a lo largo y ancho de la empresa saltando de computadora en computadora destruyendo a su paso meses enteros de trabajo, los informáticos se sentirían en parte admirados por la potencia del virus y en parte fastidiados por perder todo lo que habían logrado tras mucho investigar. Las culpas recaerían sobre Laura y la pobre, tras un día de trabajos fallidos, sería despachada sin ningún tipo de fiesta de despedida... mirando el lado positivo: el finiquito le permitiría alimentarse de algo más que magdalenas con paté a final de mes, o eso hubiera pasado de llevar tan sólo uno de los pendientes...
Al llegar al coche detectaría una segunda multa por no haber sacado el ticket en el parquímetro... por suerte pagaría ambas multas ese mismo día y sólo tendría que pagar la mitad del precio de cada una.
Saliendo de la comisaría, se le rompería el tacón del otro zapato, los tiraría ambos a la basura más cercana y comenzaría a llover. Al coger el coche de nuevo estaría empapada de pies a cabeza y le daría un calambrazo al accionar la llave en el contacto. Volvería a casa para cambiarse de ropa y se encontraría con que la vecina con el Síndrome de Diógenes seguía acumulando cosas en la escalera.
Pero no te asustes, querido quienseas, no todo le hubiera ido mal... se habría comprado un montón de ropa y se hubiera metido dos quilos de helado de chocolate entre pecho y espalda... ¿Por depresión? Posiblemente, pero una cosa no quita la otra ¡No por comerlos en depresión los quilos de helado son menos!
Y ahora te pregunto: ¿Has pensado qué ponerte mañana?

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #5 en: Julio 28, 2010, 01:10:12 pm »
Muy bueno, esa pregunta es muy conocida, todos alguna vez la han hecho u.u   

Bueno Maya-chan, espero poder leer la siguiente ^^




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #6 en: Julio 29, 2010, 06:12:29 am »
Andrógena


Había estado enferma una semana y media por un gripazo en plano mes de mayo y lo primero que había oído al entrar en el aula había sido "Nos jugamos un mariscada". Mara siempre había sido la más impulsiva de las dos y eso lo dejaba patente.
***
-   No te muevas, Lea, ya queda poco
-   Te hubieras podido apostar un Happy Meal... las mariscadas son caras, nena...
***
Leandra había estado postrada en cama hasta tres días antes, y cuando volvió a clase todavía moqueaba. Pelo corto, caoba y con mechas negras; casi veinte años y con una 80 de pecho. Altura media-alta y cadera poco desarrollada: era muy andrógena.
Despertaba amores entre chicos y chicas por igual; los unos veían su parte más femenina, las otras consideraban muy atractiva esa neutralidad en su físico; Mara nunca se había decantado por ninguna postura, para ella, Leandra era su amiga, lo demás se la traía al pairo.
Le explicó los detalles del plan y pudo observar en ella las cuatro fases de las malas nuevas: Ira, le chilló entre tosidos; negación, se opuso rotundamente a tomar parte en eso, resignación, "No me queda otra ¿verdad?"; y aceptación, "Puede ser divertido".
***
Ahora había llegado a la duda; ahora, cuando ya no había opción de echarse atrás, creía imposible ganar la apuesta.
-   No tengo nada claro ésto, Mara...
-   ¡Deja de quejarte!
***
El día antes de su vuelta a las clases, en la cafetería, habían estado hablando de ella y la impulsiva Mara se había apostado una mariscada en una locura ejemplar y había arrastrado a Leandra en ese juego. No se lo había comentado a Lea, pero cuanto más tiempo pasaba, más difícil veía llevarse el gato al agua; ya era demasiado tarde y la espada de Dámocles pendía sobre su cabeza.
-   Por muy masculina que sea -Había comentado Sergi-, Leandra es una mujer; nunca podría engañar a un hombre.
Mara se había jugado una mariscada a lo contrario y ahí estaba, vendándole el poco pecho que tenía a Lea para dejarla como una tabla de planchar.
La había despeinado, vestido con ropa ancha y a base de maquillaje le había endurecido las facciones... se notaba que tenía la FP de maquilladora y efectos especiales; podía decirse que Lea era ahora su obra de arte.
-   Espero que tengas dinero para esa mariscada, Mara...
-   Vamos, ¿te has visto? Si no te despelotas, pasas por hombre sin dificultades, y tu afonía complementa mi trabajo. Recuerda, Lea, te llamas Carlos... Dios, estás buenísimo, nena...
-   ¡No te pases!
-   No es broma, estás potente, si fueras un hombre me acostaría contigo... a ver, repasemos las expresiones que un hombre no diría nunca...
-   "Estoy estresado", "Te queda monísimo, gestos demasiado efusivos...
-   Vale, tienes la lección aprendida.
Salieron del cuarto del hermano de Leandra casi a hurtadillas y se hicieron a la calle. Las chicas se giraban al pasar Lea por su lado. Entraron en la discoteca y tuvo que pagar como todo chico.
-   Todo va viento en popa, Lea... ¿Bailamos?
-   Los gestos me traicionarían, voy a la barra, Sergi llegará de un momento a otro y quiero disfrutar de la victoria...
Acababa de pedir un destornillador automático* y había le dado un sorbo cuando una joven se le acercó, medio tartamudeaba y hacía gestos nerviosos con las manos.
-   Te he visto llegar con una chica y... ¿Es tu novia?
-   No, ella no ha podido venir...
-   Ah... bueno...
La chica se fue y otra la sucedió, y a ésta otra, y así hasta llegar a la veintena. Se hicieron las cinco y llevaba trece destornilladores automáticos cuando Sergi se le acercó y le palmeó la espalda.
-   Te he estado observando toda la noche, tío, y he llegado a dos conclusiones -Leandra no osó girarse- Tienes un hígado que es una destilería y las chavalas van loquitas por ti ¿Cuál es tu secreto? -Lea se giró con una sonrisa triunfal y a Sergi se le hizo un nudo en la garganta: las mariscadas son caras.
-   Ser una de ellas.

* Vodka con naranjada y un toque de granadina
« Última modificación: Julio 29, 2010, 06:17:49 am por Mayandra »

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #7 en: Julio 29, 2010, 09:42:05 am »
Ha estado muuy bueno, ví por ahí un fallo en la escritura pero nada que no se entienda ^^

Por cierto..... una duda, espero no te moleste, pero no es andrógina en vez de andrógena?? 

Espero el siguiente, si es que hay ^^






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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #8 en: Julio 29, 2010, 10:22:44 am »
Nu, la palabra es Andró[email protected]

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #9 en: Julio 29, 2010, 10:27:09 am »
Ohh!!! muy bien, lo siento u.u   y gracias por la aclaración ^^




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #10 en: Julio 29, 2010, 12:15:44 pm »
Pues como ya sabes que me gusta tu estilo sobre eso hay poco que decir...^^
 
Citar

 el sine quae no de la ciudad.
Creo, y a lo mejor me paso de lista, q ahora me toca corregirte a mi (Ya sabes critica constructiva entre amigas, nada destructivo...^^). Supongo q te refieres a q el Mouline Rouge es una parte imprescindible de la ciudad, sino es asi olvida la correccion y perdoname, entonces en vez de "sine quae no" deberias haber escrito "sine qua non" xq es asi como se escribe la locucion latina...^^
 
Lo de los parrafos a lo mejor lo puedes solucionar simplemente con separarlos mas, es decir, en vez de bajar a la siguiente linea dandole una vez a Enter, dale 2 veces y bajas 2 lineas, asiq no estaran tan juntos (cono en el ultimo relato, por cierto, es el q mas me ha gustao) y a lo mejor al pequeño no se le amontonan las letras...u.u
 
Espero mas cositas para leer por tu parte...besoooo
 
 
 
 
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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #11 en: Julio 29, 2010, 04:34:20 pm »
Asias, jefa, ara lo corrijo en el original!
Lo del doble interlineado es difícil porque lo copio desde le word mismo... lo intentaré para el próximo relato^^

La cuenta-cuentos de la Hora Punta


Cada día, a la misma hora, en el mismo vagón y en el mismo trayecto, sube una chica corriente. No es especialmente alta pero tampoco especialmente baja, de igual manera, no puede decirse que sea especialmente corpulenta pero tampoco está especialmente delgada. No lleva el pelo especialmente largo o especialmente corto y no hay en ella ningún rasgo facial especialmente destacable. En realidad, nada en ella es especialmente algo. No se puede decir que sea más especialmente que otras personas que también son... algunas incluso son más especialmente que ella, porque ella no es especialmente...
Para los ojos inexpertos de las personas adultas no es más que una joven-adulta camino a los estudios; sin embargo, los niños reconocen sin dificultad la verdadera naturaleza de la Cuenta-Cuentos de la Hora Punta. Pero tú, que seguramente pasas de diez años, serías capaz de estar viendo una foto suya durante media hora y no la reconocerías. Por eso voy a darte unas pocas pistas para que al verla sepas quién es.
La puedes reconocer por tener una peca en el lóbulo de cada oreja a modo de pendientes, tiene, además, dos pecas en el cuello como las marcas de la mordedura de un vampiro.
Lleva siempre a cuestas una bandolera negra con el dibujo de Jack Skeleton, aunque al pobre desdichado hay que intuirlo puesto que la multitud de chapas que ha puesto en la mochila casi lo cubren por completo. Quizá la chapa que más llama la atención es una negra con letras de color verde lima que reza “No soy una Barbie”.
Como buena cuenta-cuentos, va siempre con un libro en la mano y enseguida que puede se pone a leer. Sabrás que es ella porque los niños le sonrían sin conocerla y ella saluda a los pequeños desconocido. Si el infante llora, saca una campanilla que lleva colgada en la bandolera y distrae al chiquillo.
El otro día, yendo yo en el mismo vagón, la vi acallar a un grupo consistente de niños con uno de sus cuentos. Era hora punta y los pequeños alborotadores, tras una jornada de silencio en el museo, entraron gritando y chillando. Cerró el libro, los miró con una sonrisa y comenzó a contarles una historia. El silencio se hizo en el vagón, solo su voz turbaba la quietud; yo pensé que había pasado un ángel, los desdichados profesores pensaron que la Cuenta-Cuentos era el ángel.
Cada día la veo subir una parada después de mí y bajar en la misma que yo. A veces pasa todo el trayecto haciendo papiroflexia y si hay niños les regala las figuritas.
Hoy he salido tarde del trabajo y sabía que ya no podría encontrarme con la Cuenta-Cuentos de la Hora Punta; sin embargo, los niños del metro estaban más nerviosos de lo habitual, todos expectantes. ¿Acaso no había hecho acto de presencia la Cuenta-Cuentos? He tomado asiento de cara a la puerta para verla llegar pero hemos pasado su parada y en su lugar ha subido una chica especialmente alta, especialmente delgada, especialmente rubia, con el pelo especialmente largo y los ojos especialmente negros. Era más especialmente que la Cuenta-Cuentos, pues ella no es más especialmente que otras personas, como la chica especialmente rubia, que son más especialmente que ella.
La joven se ha acercado al sitio que los niños estaban custodiando como los caballeros del Santo Grial, ha metido la mano en la carpeta y los pequeños se han puesto en guardia, dispuestos a saltarle a la yugular si hacía nada inapropiado. Ha comenzado a buscar algo entre todos los papeles que se amontonaban en su carpeta sin orden ni concierto y finalmente ha sacado un papelito con algo garabateado. Ha cogido la bolsa que llevaba en la mano y ha pegado la notita en ella con un trocito del chicle que estaba mascando y lo ha dejado todo en el asiento de la Cuenta-Cuentos. La joven especialmente rubia ha bajado en la siguiente parada y un niño se ha acercado a la nota, la ha leído, ha abierto la bolsa y ha comenzado a repartir figuritas de papiroflexia. Una ráfaga de aire juguetona me ha traído la nota de la chica y no he podido evitar sonreír al ver quién la había escrito: "Hoy no puedo venir, repartíos las figuritas: Wendy Darling"*.



* Wendy Darling es la muchacha del libro "Peter Pan" y lo utiliza la Cuenta-Cuentos como pseudónimo. Como supongo que sabéis, Wendy les contaba cuentos a sus hermanos pequeños: John y Michael.
« Última modificación: Julio 30, 2010, 03:09:45 pm por Mayandra »

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #12 en: Julio 30, 2010, 06:20:34 pm »
Este  tambien me ha gustado ^^

En realidad la historia de Peter Pan no me gusta, pero sí tengo un vago recuerdo de lo que mencionas.

Has sido buen detalle lo del papelito y las figurillas ^^

Pd: Gracias por el aviso de la actualización
(·~_~·)




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #13 en: Julio 30, 2010, 06:43:17 pm »
Q bonito...Me encanta Peter Pan^^
 
PD: Gracias por el aviso xo el pequeño se me ha adelantao...XD
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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #14 en: Julio 30, 2010, 06:58:48 pm »
Me perteneces

Parecía que ya nada podía acabar mal. La amenaza de Saray había quedado sólo en palabras. El viaje llegaba a su fin y ningún mal había arruinado nada.
Álex suspiró aliviado y clavó la mirada al frente; Cristina dormía, su rostro era la imagen material de la paz interior y el chico no pudo evitar una sonrisa fraternal. Se vio a sí mismo en su hermana: piel pálida en extremo y cabello negro como la noche cerrada; imaginó los ojos de la chica: azules como los suyos. Nadie podía negar que eran gemelos, hacerlo era una aberración.
El tren avanzaba pesadamente, meciéndose de un lado a otro como una vieja tortuga. No sabía por qué pero Carmen era su tren favorito. El anciano conductor había bautizado al tren con nombre de mujer. Álex bostezó, sintió el peso del sueño en sus párpados pero siguió rememorando y cavilando. Recordó la explicación que le diera el viejo y soltero maquinista cuando él tenía diez años: "Tiene la misma edad que yo" había comentado, "y hay que tratarla con el mismo tacto que a una mujer, hay que ser delicado con ella, pero tiene la misma fuerza que la Carmen de la ópera... ¡y además es bellísima!" cada vez que hablaba de ese viejo trasto le brillaban los ojos, esos diminutos ojillos de topo "Me casaron con ella cuando comencé de maquinista". Álex sintió que el peso de sus extremidades aumentaba, pero si dejaba el recuerdo a medias iba a arrepentirse toda su vida: "Busco a una mujer como mi Carmen, pero quizá es pedir demasiado". El viejo había soltado una risotada tras esta última frase. Álex había absorbido el recuerdo como propio y hasta ahora él también había estado buscando a su propia Carmen. Quizá esa mujer era Isabel... pero Saray nunca lo había comprendido, "Me perteneces" había sido su frase. Y aun así él había ido a Córdoba para casarse con Isabel. Ella a su lado dormía también, con la misma expresión que Cristina.
Se le cerraban los ojos, ya no podía y no quería luchar contra el sueño; el hombre sentado al lado de su hermana soltó una risotada muy aguda y farfulló algo en francés. Bajó el diario que leía y mostró unas facciones redondas, compensadas por una complexión igualmente esférica; seguro que esa mañana no se había afeitado. El pobre hombre intentó comunicarse con Álex sin éxito, puesto que el chico estaba ya en un estado de duermevela.
- Me perteneces
La frase fatídica que Álex no iba a oír de nuevo jamás, pronunciada por una voz seductora a su espalda. No llegaría a tener la certeza de que era la voz de Saray, nadie podría decirle que lo mató y se suicidó, cómo iba a saber que Isabel se casaría otra vez una semana más tarde. El viejo maquinista encontró a su Carmen en la misma mujer que la encontró él y Cristina los odiaría a ambos por eso. Pero el corazón de Álex ya no podría romperse, ni el de Saray regocijarse por el dolor ajeno, una bala en ellos lo impediría. Morir por despecho; ¿habrase visto cosa más inútil?

Minnah Distance
33, London Street
Wales

- ¡Cariño, Tina nos ha escrito!- La anciana mujer entró en el comedor enarbolando victoriosa una carta. Se sentó en la butaca a leerla.
- ¿Sigue firmando como Minnah?- La edad había cegado los ojos del hombre, que ahora miraba continuamente al vacío
- Como desde que se fue...- La voz de la mujer parecía afectada
- ¿Qué te pasa?
- Hay verdades que preferiría no tener que saber...

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #15 en: Julio 30, 2010, 07:11:49 pm »
También muy bueno ^^

Espero el siguiente
(·~_~·)




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #16 en: Agosto 01, 2010, 12:13:42 pm »
Desconocidos

Vamos los tres en el primer tren de la mañana, aún con los ojos medio cerrados por el sueño. Somos los únicos tres pasajeros del vagón hasta pasadas tres paradas del inicio de la línea.
Él va de pie al final del vagón y mueve la boca cantando en silencio lo que escucha en un walkman que casi es más viejo que él. Debe rondar la veintena.
Ella, a pesar de los asientos libres, se sienta en el suelo a medio vagón y juega al Tekken en la consola con el volumen al máximo, de modo que casi oigo el salpicar de la sangre cuando golpea al oponente. También ella ronda la veintena, aunque debe ser algo más joven que el chico. Ambos acarrean sendas bandoleras que deben pesar un quintal...
Y finalmente estoy yo, sentada en el extremo opuesto al del cantante silencioso, leyendo alguna revista del estilo National Geographic mientras los observo discretamente camino a la oficina. Somos tres amigos que no se conocen pero se saben.
Quizá esta frase suena muy rocambolesca, pero no se me ocurre una forma mejor de describirlo, porque no nos conocemos, nunca hemos cruzado ni una sola palabra, sin embargo sabemos de la presencia de los otros dos, sabemos que el día que uno de nosotros no está en el vagón ha pasado alguna cosa poco halagüeña.
Sé que somos amigos porque nos reconocemos, entre un millón de jóvenes podría detectar a mis desconocidos amigos, por mucho que se parecieran a la muchedumbre podría saber quiénes son ellos. Y seguro que ellos podrían reconocerme entre todas las oficinistas del bloque. Porque los amigos se reconocen.
Nos comunicamos sin palabras, cuando faltó ella, el chico me miraba y se encogía de hombros, yo le imitaba el gesto, ninguno de los dos sabía de la muchacha. Cuando la vimos al día siguiente creo que suspiramos al mismo tiempo, aliviados de ver que no le había pasado nada grave. Ni siquiera sé cómo se llaman pero les conozco.
El otro día acompañé a mi madre al dentista, la pobre mujer ya no puede ir sola, y me encontré con él, iba con una mujer de quizá cinco años más que yo y ambos nos quedamos parados, él salía y yo entraba. No fue más de medio minuto el que nos concedieron nuestras acompañantes antes de tirar de nosotros cada una para un lado. Creo que nos reconocimos porque me sonrió... quizá quiso decirme algo o quizá solo cantaba como hace en el tren, pero movió los labios mientras me miraba a los ojos.
Y el sábado por la noche me encontré con ella. Había ido yo a un pub con mi prometido después de un día arreglando lo de la boda, estábamos tomando unos margarita cuando entró ella; sin su bandolera plagada de chapas y sin la videoconsola en la mano casi no la reconozco. Se me quedó mirando, la miré y le sonreí, me sonrió y me hizo la señal de la victoria, lo interpreté como un "desbloqueado un personaje secreto", luego ella se fue con sus amigas y yo seguí escuchando a mi futuro marido disertando sobre el menú del convite.
Y ahora aquí estamos, tres amigos que no se conocen más que de encontrarse cada día en el tren. Problemas a las tres en punto... ahora vuelvo.
Listo. Solo era un idiota borracho. Acabo de escribir esto antes de que me pregunten.
Ha subido un tío de esos tan macarras, se ha acercado a la chica, la ha agarrado de la barbilla y la ha hecho mirarle a los ojos mientras la ha puesto en pie diciéndole "¿Qué pasa?¿Tienes tan asumido el papel de zorra que esperas que te la metan en la boca en cualquier momento?" Por un momento he pensado que el cantante silencioso le abría el cráneo como una sandía, pero se ha mostrado dialogante con un "Si vuelves a llamarla <<zorra>> te reviento", el otro se ha girado con una sonrisa burlona, echándole el aliento que apestaba a Anís del Mono y le ha soltado "¿Eres su chulo?" he vuelto a ver al tío con los sesos al descubierto pero el cantante silencioso ha descubierto un aplomo admirable al no hacer realidad mis temores "No, soy su amigo" ha dicho. El otro les ha levantado la mano para asestarle un puñetazo pero siento reconocer que me adelanté a sus movimientos. Le he dado un par de toquecitos en el hombro y en cuanto se ha girado ha dado de frente con mi puño. Llevaba días con ganas de descargar el estrés de algún modo. El borrachuzo ha bajado en cuanto ha podido tras quedarse el trayecto que quedaba hasta la siguiente estación hecho un ovillo en el suelo en la punta del vagón donde suele ir el cantante silencioso.
Y aquí estamos los tres amigos que no se conocen: yo acabando de escribir y ellos hablando de música... llevo unos meses desconectada del mundo musical actual y no sé qué tiene que ver Alemania con un hotel en Tokio. A veces mejor callar y parecer tonta que hablar y demostrarlo.
« Última modificación: Agosto 01, 2010, 01:19:02 pm por Mayandra »

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #17 en: Agosto 01, 2010, 12:30:34 pm »
Éste en especial me ha parecido muy bueno ^^

Espero el siguiente
(·~_~·)




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #18 en: Agosto 02, 2010, 01:39:15 pm »
El diluvio
[/size]

Parecía el segundo diluvio universal e Isa estaba calada hasta los huesos. Tras darle plantón al que ahora era su ex, había encaminado sus pasos hacia el cementerio bajo la lluvia torrencial que había comenzado a caer casi de forma simultanea.
Entró en el mausoleo familiar, se quedó en ropa interior y escurrió pantalones y camiseta para luego tenderlos en ambas manos del ángel plañidero esculpido en obsidiana. Se escurrió también el cabello y se secó la cara con el mantel del altar. Se sentó en la tumba que tenía el busto de su madre esculpido en mármol blanquísimo mirando a la mujer directamente a los ojos; a ella nunca le había gustado Mateo pero Isa no le hizo nunca demasiado caso: la consideraba una paranoica; ahora se arrepentía.
- Millenia, lo hemos dejado...
Jamás la había llamado "mamá" porque no habían estado muy unidas. Cuando en el funeral, todos sus amantes lloraban su muerte, su hija Isabelle hacía la lista de la compra. No quiso hacer ningún discurso y todo el mundo lo atribuyó al dolor aunque en realidad no lo hizo porque le era una total, perfecta y absoluta desconocida.
- Me puso los cuernos hace meses y esta tarde me lo ha reconocido... Siempre fuiste una hija de la gran puta...
El busto de Millenia la miró sonriente despertando el odio más profundo en Isa y le pegó un puñetazo a la pared más cercana. Los nudillos le sangraron pero estaba tan airada que no sintió dolor alguno.
Millenia no había sido precisamente la imagen de la pureza y la castedad, de hecho, Isabelle había escrito un epitafio alternativo bajo el oficial con un rotulador permanente: "Aquí yace como extrañamente lo hizo en vida: sola".
Millenia murió joven sin una causa concreta, lo único que dijeron los de la morgue fue que tenía todas las venéreas existentes, amén de un hígado macerado en alcohol y los pulmones de un fumador de cincuenta años.
Los ojos impasibles de las figuras de sus familiares la contemplaban frente a su madre y los ángeles de obsidiana parecían estarla juzgando. Se desperezó y bostezó sin disimulo. Miró a su alrededor, le gustaba ese lugar: en invierno era muy cálido y en verano muy fresco... además de tranquilo.
La silueta de lo que parecía una seta de tamaño monstruoso se recortó en la puerta con la luz de un rayo. Isa miró en su dirección sin alterarse y Charles Benson entró cerrando el paraguas. Paraguas que para una persona normal hubiera parecido gigante pero que para él parecía ridículo.
- Como cuando éramos críos -comentó-. Lo que ya no tienes un cuerpo que permita desnudos...
- Al contrario, ahora los permite más que nunca...
- No, si quieres evitar violaciones
- ¿Vas a violarme, Charles?
- Tu cuerpo no me provoca más que el de mi hermana pequeña Soraya, te he visto desnuda una infinidad de veces.
- Pero nunca empapada y en ropa interior.
- Tanto monta, monta tanto. Espero que Mateo no te haya visto tan dolida y airada...
- No, delante de él me he comportado como una señorita. Ha sido al llegar aquí que le he dado un puñetazo a la pared -Charles reparó entonces en sus nudillos ensangrentados y le cogió la mano entre las suyas.
- Mira que llegas a ser animal...
- Me gusta más el término "apasionada".
Charles sonrió benevolente. Lo que nunca le había contado a nadie, era que Isa le gustaba un poco desde que la vio, bastante desde que la conoció y mucho desde que trabó amistad con ella... pero eso era secreto de confesión. Además era un amor platónico. Cuando ella había tenido novio, sabía que se acostaba con su pareja pero no podía evitar sentir envidia. Estaba convencido de que él la trataría como a un princesa, que tocaría su cuerpo como si fuese una delicada obra de arte y albergaba secretamente la esperanza de poder demostrárselo algún día.
- Se acostó con Millenia ese verano que fui contigo a Beijing...
- Y antes de matarse a pajas se tiró a tu madre.
- Nah, creo que ella se lo tiró. De cualquier manera, espero que esa pedazo de puta le contagiara las ladillas.
Charles sonrió y le palmeó la espalda. Estaba helada como cualquiera de los que dormían a sus pies. El chico se quitó la camiseta y se la cedió. Isa se la puso sin rechistar y a Charles le dio un vuelco el corazón: le sentaba de miedo. El joven tomó aire para armarse de valor y para ello esquivó la mirada directa de su amiga.
- Siempre me has gustado -dijo al fin. Isa había sacado un secador que tenía estratégicamente oculto en la parte trasera de la cruz del Cristo que presidía la sala, lo había enchufado a la corriente, era el único mausoleo con luz eléctrica del cementerio, y estaba secando con él su ropa. Se giró hacia él con una sonrisa en los labios. Dejó el secador en el altar, se acercó a Charles, lo abrazó y le mordió la oreja colgándose de su cuello.
- Siempre lo he sabido... ¿quieres que profanemos con nuestro amor el mausoleo de mi "amada" familia?

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #19 en: Agosto 02, 2010, 07:29:29 pm »
O_O  muy bueno, el final me ha parecido un poco predecible desde cierto punto pero ha estado genial ^^

Espero el siguiente
(·~_~·)




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #20 en: Agosto 10, 2010, 09:30:22 am »
Azul Turquesa

El cielo tenía un color turquesa tan intenso que parecía pintado con rotuladores. Elisa se incorporó en un burdo intento por evitar un ataque de vértigo pero ya era tarde. Volvió a tumbarse con los ojos cerrados; sentía el corazón latiendo con fuerza y rabia en su pecho y su estómago parecía haber desaparecido. De repente, sin previo aviso, una ola de agua helada le golpeó la cara y se le pasó el ataque de pánico. Abrió los ojos y vio la cara sonriente de Giulia recortada contra ese cielo inusualmente turquesa.
- Salvada, me debes una.
- Se me hubiera acabado pasando. De "salvada" nasti de plasti.
El vaso vacío, todavía con pequeñas gotas en su interior, brillaba por el reflejo de sol en la mano de Giulia. Elisa cogió el extremo de su camiseta y se secó la cara. Llevaban una semana de mudanzas y su hermana seguía con la sonrisa puesta mientras que ella se sentía agotada física y anímicamente.
- Supongo que sabes que mamá te castigará por ayudarme...
- No, no lo hará. Para ella estoy en casa de Samanta ayudándola a organizar la boda de su madre.
- Gracias -Elisa sonrió poniéndose en pie y Giulia retiró el celo de la caja de embalaje que contenía la ropa que le habían regalado para el futuro bebé de Elisa.
- ¿Por qué no abortas? Kyle se desentendió.
- No puedo hacerle eso a mi pequeño.
- Pero serás madre soltera.
- Mamá también lo fue.
- Y mira cómo hemos salido: tú embarazada con dieciocho años y yo que no apruebo nada desde que me aprobaron por no salirme cuando coloreé la nube sin salirme del dibujo. Creo que el día que vuelva a sacar un suficiente, los profesores lo considerarán una señal del fin del mundo.
- Mi bebé será distinto, yo me encargaré de que lo sea.
- Seguro que mamá dijo lo mismo. Elisa, piensa con la cabeza de pensar: tienes dieciocho años y toda una vida por delante. Eres inteligente, aprovéchalo. Saca una carrera adelante, ya tendrás tiempo para hijos, por mí como si quieres tener todo un equipo de fútbol, en eso ya no me meto, pero sé razonable.
- Quiero tener este hijo, Giulia. Por la carrera no te angusties, lo tengo todo pensado: iré a clase con el bombo y cuando dé a luz lo llevaré a una guardería o te dejaré a tu sobrino para que le cuides.
- ¡Elisa!¡Déjate de quimeras!¡Ese hijo te echará la vida a perder!
- Ya hablas como mamá -dijo Elisa riendo-. Además, los abortos pueden traumatizar a la madre e incluso perjudicar a su fertilidad.
- ¡Y qué!¡Siempre puedes optar por la adopción, eso es lo de menos!¡Piensa en ti por una vez en la vida!¡Es como si te compras un gato y para alimentarlo te mueres de hambre!
- Mira que eres basta, no me compares un niño con un gato...
- ¡Es lo mismo, Elisa!¡El niño te joderá la existencia!
- ¡Voy a tenerlo te pongas como te pongas!
Tal día como ese, con el cielo de color azul turquesa, Elisa dio a luz a una niña que hubiera sido preciosa de haber tenido un palpitante corazón. Elisa permaneció abrazada al cuerpo inerte de su hija durante dos días. Tuvo que ser su hermana Giulia la que la separase de ella.
Elisa Decidió no tener más hijos, pues el fantasma de esa niña que nunca fue la mantuvo por siempre jamás temerosa de perder más hijos; sin embargo, cuidó a los hijos de Giulia como si fueran suyos. Los ojos azul y verde de Elisa se perdieron en el tiempo.

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #21 en: Agosto 10, 2010, 09:38:59 am »
Me ha gustado muchisimo!!!
que buena historia sigue asi!!

 (·~_~·)

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #22 en: Agosto 11, 2010, 01:36:46 pm »
Casi no me doy cuenta de la actualización T-T

Muy bueno... un final algo crudo, pero muy bueno ^^

Espero el siguiente Maya-chan
*:p




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #23 en: Agosto 11, 2010, 06:26:05 pm »
Café

No me entraba en la cabeza, mi primer beso había sabido a café amargo, en la cafetería de enfrente de mi trabajo, pero con sabor a café, no me gustaba ese sabor, cosa que me dolió inmensamente pues a ese chico le entusiasmaba. Me levantó de súbito con unas nauseas increíbles, fui al lavabo y al abrir la boca para vomitar cayó de ella un caramelo de café, me enjuagué la boca, ¡odiaba ese horrible sabor! El dulce había pasado de la boca de él a la mía durante el beso y ahí lo había retenido hasta el momento, hasta darme cuenta de que estaba en mi boca. 25 años esperando ese momento y al fin y al cabo había sido como el de todas las chicas o peor, el mío aparte de haber sabido a café había sido con un perfecto, completo y autentico... ¡Desconocido! Y encima, para rematar la cosa, delante del tío más guapo de la empresa por el que yo suspiraba. La cosa no había podido ser peor. Salí del baño y vi al desconocido salir del local, volví a mi sitio y bebí un sorbo de Coca-Cola antes de ver que el chico había dejado el dinero suficiente para pagar las consumiciones diez veces. Cristian, el guapillo, se sentó a mi lado y rodeándome la cintura con el brazo me tiró hacia él y me plantó un beso como hacía meses que quería hacer.

¿Cómo se había atrevido? Besar a Lidia tan deliberadamente, apenas entrar se había dirigido a su mesa y le había plantificado un beso de los que hacen época, ni coqueteo previo ni ostias que valgan ¡Así por las buenas! Esta se había quedado pasmada y dos segundos después se había levantado con la mano cubriéndose la boca hacia el baño. Le dirigí una mirada de esas que matan al chico ese y, por toda respuesta, él me sonrió complacido, sin marcas de arrepentimiento por su acto. Se puso la chaqueta, dejó algo de dinero en la mesa y salió del local a la vez que ella del lavabo. Ésta se dirigió a la mesa y bebió un sorbo de su consumición. Me acerqué a ella, no podía permitir que otro la besara y yo no, y acercándola a mí cogida por la cintura le besé. Era nueva en la empresa, solo la vi cruzar el umbral hacía 5 meses supe que ella era para mí, pero todos me decían lo mismo "Con tu físico puedes aspirar a una chica mejor, deja esta para alguno de nosotros" Y ahora le había besado, por el cristal de la ventana vi al desconocido mirarnos con una sonrisa de oreja a oreja, se destapó un poco la cara ¡Era una chica de la empresa!

Entré en el local, busqué con la mirada a la nueva, allí estaba, en una mesa con una Coca-Cola delante, tranquila totalmente. Me acerqué y la besé, a la par que le pasaba un caramelo de café boca a boca. Me separé de ella tan pronto como le hube pasado el dulce. Había evitado palabras para que no se me reconociera. En un momento ella se levantó y fue al lavabo con la boca tapada, todo iba según mis planes, sabía que odiaba el amargo y precisamente para que se levantara lo había hecho. Una vez ella desapareció tras la puerta bebí un sorbo de su bebida, me puse la chaqueta y dejando algo de dinero salí seguida por la mirada matadora de Cristian, para evitar palabras me limité a sonreírle con malicia, para darle envidia. Salí del local a la vez que ella del baño y me dirigí a la ventana. La vi sentarse y beber Coca-Cola mientras Cristian se acercaba, se sentó a su lado y la besó. Ya había cumplido mi misión, me aseguré que él mirara hacia mí y revelé mi identidad viendo la cara de sorpresa por su parte.

¡Menudo ajetreo! La primera en entrar fue la chica que pidió una Coca-Cola, seguido entró chico que pidió un té frío y al final uno que no pidió nada, parecía un terrorista con ese pasamontañas de lana que le cubría la cara. Le vi acercarse a la chica de la Coca-Cola, levantarse el pasamontañas por encima de la boca y darle un beso que ya lo quisiera yo para mí. Ella se levantó cubriéndose la boca con la mano y fue hacia el baño. El terrorista bebió un sorbo de la bebida de la mesa, pero sus labios no eran los de un hombre, era una mujer, no dije nada, sus asuntos eran cosa suya. Se puso su chaqueta y a la vez que le sonreía al chico de té frío salió afuera a la par, también, que la chica salía del baño. Ésta se sentó en su sitio de nuevo y el chico de té frío se le acercó y la besó. Menuda suerte tienen algunas...

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #24 en: Agosto 11, 2010, 07:53:20 pm »
Que situación ...  ^^u

Me ha gustado la forma narrativa de la misma situación con diferentes personajes ^^

Espero el siguiente...




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #25 en: Agosto 11, 2010, 08:50:45 pm »
Vaya me las he leido todas de una sentada... me gustaron mucho!! tienes buen estilo Mayandra... Esperare con ansias tu proxima historia...!! Tienes mucho talento asi q ánimo con esto que se nota que es lo tuyo ^^


Gracias As! it's so cute ^_^

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #26 en: Agosto 12, 2010, 08:53:00 am »
Jamás se supo

No se conocían, sólo se habían visto cuando tenían tres años durante los meses de verano y ahora la vida los había vuelto a reunir; así lo confirmaba la lista de alumnos del aula 25 de la universidad donde había ingresado.
A la buena de Natalia le dio un vuelco el corazón y comenzó a respirar entrecortada y jadeantemente, casi parecía Sally en la escena de la cafetería en la película "Cuando Harry encontró a Sally". Un chico cercano a su posición se metió en el baño con una gran e indisimulable erección.
Naty, como la llamaban sus amigos, entró en el aula y buscó a David con la mirada. Hacía diecisiete años que no se veían pero estaba segura de poderlo reconocer. Los mismos que la llamaban Naty la calificaban  de romántica empedernida, algunos hasta decían de ella que era soñadora en exceso, que vivía en el mundo de Yupie... Y siendo así nadie se hubiera extrañado de ese fanatismo por reconocer al muchacho de tres años que conoció antaño en el camping.
Lo vio y abrazó la carpeta con más fuerza, retorciendo las gomas de la misma de forma nerviosa. Una muchacha, ajena a ese vértigo que tenía nuestra Naty, la apartó de en medio de la puerta con un soberano empujón y se acercó a David como una perra en celo.
- ¿No te parecen estúpidas? -dijo otra chavalina entrando tras la del empujón-. Parecen putas baratas, todas intentando camelarse al mismo cliente; son hasta divertidas...
- Yo conozco al chico y...
- Ni se te ocurra decirlo en voz muy alta, nena, te lincharían. Yo fui al instituto con David y cuando lo dije casi se me comen.
Natalia miró a aquella extraña muchacha de arriba abajo, no parecía poder o querer encajar con la estética de las otras chicas; tampoco Naty parecía poder encajar entre el grupo de "perras en celo"; era más natural que todas ellas juntas, que iban pintadas como puertas.
- Me llamo Viola -se presentó al final la chica extraña
- ¿Eh?¡Ah! Yo soy Natalia... bueno, todo el mundo me llama Naty...
La otra chica asintió tendiéndole la mano y Natalia se la estrechó con una sonrisa en los labios. Ambas miraron en dirección al grupillo, pero el corazón de Natalia no se aceleró de nuevo, aunque sí sentía el imperioso deseo de acercarse a David y saludarlo.
- Ni se te ocurra -atajó Viola. Naty asintió desilusionada- Son como una secta; si te acercas te absorben al momento y te vuelves como ellas. Esa de ahí -prosiguió señalando a una chica muy rubia-, es inglesa, se llama Katherin y sólo les pidió la hora; era una chica normal hasta ese día.
- ¡Pero eso es imposible!
- Díselo a ella... a aquella otra la llamamos Maya -señaló a una chica de curvas exuberantes-, te pareces a ella...
- La recuerdo, en el camping también la llamábamos así...
- Vale, así será más sencillo, se acercó a David el primer día para saludarlo y rememorar viejos tiempos... jamás se supo.
Con el paso de los días, gracias a las explicaciones de Viola, Natalia fue puesta al corriente de las absorciones de aquel grupito que siempre revoloteaba alrededor de David. Un chico se unió a Naty y Viola y otras muchachas en sus cabales siguieron su ejemplo.
Al llegar la Navidad, la clase estaba claramente dividida en dos y Naty estaba en medio. Por un lado, miraba de lejos y con disimulo a David y había tenido la impresión de haber cruzado con él la mirada en un par de ocasiones, e incluso pensó que el chico le devolvía las sonrisas, pero no tenía la certeza de nada de eso. Por el otro, sólo Viola y su grupo la habían aceptado de buenas a primeras y sin conocerla... de hecho sólo ellos la aceptaban aún a esas alturas del curso, las otras no podían ni verla.
- Déjalo ya, Naty -le dijo Viola en una ocasión cuando le comentó lo de David-, deliras. No te ha reconocido ni lo hará; y, aunque lo hiciera, sus perras en celo no lo dejarían acercarse a ti... bueno, ni a ti ni a ninguno de nosotros. Somos los malos, recuérdalo.
Se acababa ya el curso cuando una de las chicas del otro bando se acercó a ella y a Viola en la cafetería, las miró con desprecio, tenía el ceño fruncido, y arrugó la nariz como si olieran mal.
- David quiere veros.
Al entrar en el aula, que en teoría estaba vacía, encontraron a David que mostraba su sonrisa de playboy con el claro propósito de cambiarlas de lado.
- Esperaba que saludarais en cuanto me reconocierais... -yo aguanté mi postura defensiva, de Naty... jamás se supo.

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #27 en: Agosto 12, 2010, 05:51:53 pm »
Como siempre interesante ^^  aunque... las historias de reencuentros no son mucho de mi gusto ^^u

Espero el siguiente y no puede faltar decirte que tienes un gran talento Maya-chan ^^




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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #28 en: Agosto 15, 2010, 04:10:57 pm »
Con Intereses

Kumiko se miró en el espejo una vez más. El cuchillo en una mano y la larga trenza rubia en la otra. Tras ella se reflejaba un kimono de la seda más fina del mundo y sintió ganas de hacerlo trizas.
Tenía la tez pintada de blanco, el cuello y el escote estaban igual, sólo una pequeña zona de la nuca se salvaba de la aberración. Los labios rojos como la sangre y los ojos oscuros como los de su madre; aquella mujer que la había abandonado en la puerta de la okiya. En pocos años se había convertido en la geisha más exótica en kilómetros a la redonda a causa del pelo rubio de su padre y los ojos oscuros de la mujer que había dicho ser su madre.
-   ¡Kumiko-sama, no lo haga!
-   ¡Cállate, Pi-chan!
-   ¡Puede teñirse!
-   ¡No quiero teñirlo, si no cortarlo!¡Estoy harta de ser un objeto, un juguete!
-   ¡Usted no es un juguete!
-   Oh, claro que no; soy una alfombra; un bello y caro felpudo; ¡qué honor!
-   Mama-san la puede denominar heredera y todo eso cambiaría, no haría falta que Kumiko-sama saliera a exhibir sus artes en las casas de té...
Kumiko dejó caer el cuchillo y soltó su dorada trenza, cayó de rodillas al suelo casi con lágrimas en los ojos. Ping la abrazó para reconfortar a su hermana y protectora desde el día en que llegó.
Ping era china, sus padres la habían vendido a la okiya cuando sus rasgos todavía no divergían de los de una niña japonesa. Cuando vieron la diferencia en su rostro, los padres de Ping habían desaparecido ya de la faz de la Tierra, como si se los hubiera tragado.
-   Antes de designarme a mí como heredera, haría traer un lemur para que heredase...
Llamaron quedamente a la puerta corredera y una joven maiko descorrió la puerta; hizo una reverencia pero miró la escena con desprecio, indudablemente había oído la conversación y desaprobaba profundamente el carácter beligerante de Kumiko, era una de las más complacientes maikos del distrito: obediente, bella, sexualmente desinhibida y conocedora de los métodos para excitar a los clientes... a todo eso, su carácter e inteligencia se equiparaban a la de las muñecas de porcelana a las que tanto se parecía.
-   Kumiko-sama, un director de empresa solicita su presencia en la casa de té Kyoto-no Hana
-   Avisa de la presentación de la maiko a la que he instruido...
-   ¿Disculpe? –Intervino Ping
-   A partir de hoy te llamas Aiko y eres mi aprendiz, no te has dado cuenta pero has estado aprendiendo el arte de ser geisha...
-   Kumiko-sama... Pi-chan es china, no tiene salida en este mundo donde la belleza lo es todo...
-   ¿Qué eres tú?
-   Una maiko, ya lo sabe...
-   ¿Y yo?
-   Una geisha...
-   Pero no una cualquiera; soy la mejor del distrito, la que más aporta a la okiya y la más exótica por mis rasgos occidentales. Yo decido si Aiko tiene o no futuro; no admito réplica, anuncia su presentación.
La maiko se retiró haciendo una profunda reverencia hacia Kumiko y dirigiendo una última mirada despreciadora hacia Ping. La oyeron murmurar algo sobre las lentejas de agua* al salir. Kumiko y su aprendiz se pusieron en pie y la segunda se dispuso a arreglar a su maestra pero ésta la paró.
-   ¡KUMIKO! –La puerta se abrió y la Mama-san entró por ella con la ira reflejada en la expresión. Se acercó a la geisha a grandes zancadas a pesar del kimono que la mujer lucía y le propinó una sonora bofetada. La muchacha trastabilló pero no cayó al suelo y esbozó una sonrisa -¡YO DECIDO QUIÉN ES UNA GEISHA Y QUIÉN NO! –Señaló a ambas jóvenes, el pulso le temblaba de ira- Vosotras... ¡ME LO DEBÉIS TODO!¡ME DEBES SER QUIÉN ERES, KUMIKO!
-   ¿Disculpe? Mi pelo y yo hemos pagado con intereses mi deuda y la de Pi-chan, no le debemos ya nada a la okiya, y menos a usted –Kumiko recogió el cuchillo del suelo, agarró su larga trenza rubia con la otra mano y la cortó- Llevo años provocándola, señora Takiko, llevo años buscando que me eche y el momento ha llegado... ¡llevo años queriendo decir esto! Mi deuda y la de Ping están pagadas. Vámonos, Pi-chan. ¿Quiere una geisha rubia? Haga una peluca con mi trenza –Kumiko se acercó a la puerta para salir empujando a Ping delante de ella. Se giró justo antes de abandonar definitivamente la sala y la vida de geisha y le sonrió a la mama-san –Por cierto, me llamo April, no Kumiko.

*En chino, Ping significa “lenteja de agua”

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Re:Cosas de chicas
« Respuesta #29 en: Agosto 15, 2010, 05:26:36 pm »
Me gusto mucho!!
De una forma u otra me hizo regresar a memorias de una geisha.. pero con tu toque! ^^